Manifiesto de Política Obrera.
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El próximo 24 de marzo se cumple el 50 aniversario del golpe que instaló la dictadura militar.
El golpe fue reclamado con feroz determinación por todas las entidades patronales, sean de las grandes empresas como de las pymes y las pseudo cooperativas; el 5 de febrero de 1976 se juntaron en un ‘lock-out’ patronal que paralizó al país, para urgir a los militares a actuar. Lo mismo ocurrió con los principales partidos ‘democráticos’; Ricardo Balbín estampó la ‘famosa’ frase que exigía la liquidación de “la guerrilla fabril”. El gobierno en funciones, peronista, había emitido un decreto, en septiembre de 1975, que ordenaba al ejército a “aniquilar la subversión”. El partido comunista planteaba la formación de “un gobierno cívico-militar”. De este modo, la cúpula militar, que había sido saludada en mayo de 1973, al grito de “se van, se van, y nunca volverán”, volvió en menos de lo que canta un gallo, para liquidar los derechos democráticos a sangre y fuego asesinar a 30 mil desaparecidos. Los responsables políticos de esta tragedia se encargaron luego de encabezar la “transición democrática” que hoy tiene a un declarado partidario de esa dictadura en el gobierno.
Desde el golpe de estado contra el gobierno electo de Cámpora-Solano Lima y la designación de Lastiri, un títere de la Logia fascista P2, López Rega y por supuesto Perón, comenzó la actuación de la Triple A, que asesinó a innumerables delegados de fábrica surgidos de una experiencia histórica de lucha sin precedentes. El golpe de estado policial apoyado por Juan Domingo Perón contra el gobierno electo de Córdoba, que integraban Obregón Cano-Atilio López, consolidó un régimen político de excepción, a cuya sombra se fue gestando el golpe militar. Con la muletilla de que “el pueblo es peronista”, numerosos dirigentes sindicales frenaron y paralizaron a la clase obrera, que se levantó sucesivamente contra el gobierno de las Isabelitas, López Rega, Ruckauf (vice de Menem) y Antonio Cafiero. El golpe de 1976 tuvo por objetivo defender los intereses de clase del capital, al igual que todos los gobiernos que lo sucedieron ante el manifiesto derrumbe político y militar de la dictadura.
No ha sido necesario que llegara Donald Trump para que el imperialismo norteamericano promoviera la ‘doctrina Monroe’ - el golpe de 1976. Con la instalación de la dictadura, todo el Cono sur pasó a ser gobernado por criaturas del imperialismo internacional. Nixon y Kissinger las unieron en un operativo represivo trasnacional - el "plan Cóndor"; los servicios de inteligencia y represión no fueron, sin embargo, ‘depurados’ por sus sucesores, sino, por el contrario, convertido en “sótanos de la democracia”. En los archivos de estos “sótanos” se esconde el prontuario político de los ‘demócratas’ que promovieron la dictadura militar. El resultado está a la vista: Argentina se encuentra gobernada por una camarilla de estafadores que reclama “el exterminio” de la izquierda; reprime a balazos las manifestaciones de protesta; y establece, por ley, una dictadura patronal en las empresas, con la colaboración de los ‘opositores’ del “campo popular” y de la burocracia sindical. Es una camarilla que está amparada por todo un régimen pseudo constitucional – algo mucho más ventajoso que una dictadura de jefes militares. La gran burguesía ha logrado imponer una versión civil del gobierno militar. No por nada, Javier Milei ha poblado el ministerio de Defensa con militares en actividad; prometido bases militares a Trump; o integrar “La Junta de Paz” que tiene por misión liquidar los derechos palestinos. El gobierno liberticida se pertrecha para utilizar todos los recursos violentos del Estado contra un desplome ocasionado por una crisis económica y/o un crecimiento de las luchas populares.
Este 24 de Marzo debe convertirse en tribunal político popular que desenmascare la responsabilidad de la democracia patronal y de los demócratas patronales por el retroceso político de Argentina medio siglo después. Han incubado el “huevo de la serpiente”. Solamente esta clarificación podrá llevar a la victoria a FATE, a los trabajadores despedidos, a los docentes, a los jubilados y discapacitados. Milei se ha enrolado en una guerra imperialista internacional que, si no se para a tiempo poniendo fin a los gobiernos imperialistas, amenaza a la humanidad entera.
Como organización política que reúne a las generaciones sucesivas con la que luchó contra la trampa mortal el retorno de Perón, de las tres A y de la dictadura, llamamos a construir un partido obrero, revolucionario y socialista.
