Escribe Redacción
Por piquetes masivos para defender la ocupación de FATE.
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El paro general convocado por la CGT para el día de hoy, jueves 19, no tuvo nunca el propósito de quebrar el proyecto de contrarreforma laboral de la administración liberticida de Milei.
Convocado a destiempo, cuando el Senado le había dado ya media sanción al engendro, además de un carácter aislado fue privado de toda forma de movilización. Lo que le otorgó un lugar especial fue la irrupción del cierre de FATE, una fábrica de la gran industria, que fue ocupada por los trabajadores que no se encontraban de vacaciones.
Asomó entonces todo el rostro de la crisis capitalista de la industria y del comercio de escala: los centenares de miles de suspensiones y despidos que arrojó esta situación y la ofensiva capitalista para flexibilizar y precarizar las condiciones de trabajo. La decisión de una vanguardia de la clase obrera de ocupar la empresa, agregó una fuerte connotación subjetiva, como la decisión de romper el absolutismo de la propiedad privada de los medios de producción, mediante la ocupación de las instalaciones de la empresa.
En los días precedentes, la sublevación de personal policial en Santa Fe y en Mar del Plata, por bajos salarios y adicionales arbitrarios, ponía a luz un principio de quiebra del aparato estatal causado por la política de ajuste de la camarilla financiera. Es indudable que estas condiciones se pusieron de manifiesto en la amplitud que adquirió el paro en la industria y el gran comercio.
El paro de la burocracia de UTA ha sido un intento preventivo para evitar una ola de paros independientes en las líneas y empresas del transporte. En ausencia de una dirección política clasista consecuente, sin embargo, la jornada no se convirtió en un punto de inflexión de la etapa política actual. FATE, el punto estratégico de toda la crisis, no fue objeto de un apoyo de masas durante el paro y la ocupación, e incluso no hubo paro en Bridgestone y sólo parcialmente en Pirelli; la crisis de dirección del SUTNA, que tiene un largo desarrollo, ha quedado patente para el conjunto de la clase obrera.
Aunque al momento de escribir esta nota no se conocía la votación del proyecto reaccionario en Diputados, el gobierno habría zafado, con la complicidad de la oposición patronal de turno, de un grave delito político, como ha sido la introducción clandestina de un artículo en el proyecto de ley que reduce los salarios de los trabajadores que atraviesan emergencias de salud.
La conclusión que se desprende de esta caracterización de conjunto es que la clase obrera tiene por delante, en un escenario de crisis financieras e industriales cada vez más intensas, un camino a recorrer para reunir la capacidad política y de acción para imponer derrotas a la cloaca liberticida y poner fin a su gobierno. El gobierno saca poco consuelo de esto, cuando las crisis que atraviesa crecen y tiene como último recurso los ‘swaps’ del Tesoro norteamericano.
La ausencia de una dirección dispuesta a luchar por la victoria ha neutralizado, al menos en gran parte, el alcance político de una huelga seguida por el 80/90% de la clase obrera. Para la izquierda trucha que anduvo reclamando un plan de lucha dirigido por la burocracia sindical, los resultados contrarrevolucionarios están a la vista. El Frente de Unidad Sindical, compuesto, entre otros, por la UOM, Aceiteros, SiPreBA, que ahora reclama un paro de 36 horas para cuando el proyecto retorne al Senado, se refugió en la lejanía de la 9 de Julio, y demoró su aproximación al Congreso para no confundirse con la izquierda ‘violenta’; es lo que han venido haciendo en las ocasiones en que acompañó las marchas de los miércoles de los jubilados, o las movilizaciones de los compañeros del Garrahan.
El centro de la convocatoria a manifestar en el día de hoy debió ser FATE, no el Congreso – la vigencia de la contrarreforma laboral depende de una derrota o un triunfo de los trabajadores de FATE. La burocracia de la CGT ha tomado la ocupación como un ‘molestia’; lo mismo la burocracia ‘disidente’. El cierre de FATE no es como el que sufrió Vicentín. Madanes no pidió un concurso de acreedores, de modo que las pérdidas que dice haber sufrido no lo han dejado en default o en bancarrota. Se trata de un despido en masa de los obreros más clasistas y combativos de Argentina, para reabrir la producción con nuevo personal y bajo la nueva ley laboral. La burguesía ‘nacional y popular’ ha decidido eliminar del lugar de trabajo a la vanguardia del proletariado. La “conciliación obligatoria” decretada por Capital Humano tiene por objetivo el cese de la ocupación de la empresa y es el pretexto para usar a “las fuerzas de seguridad”. La defensa de la ocupación de FATE es el punto central para toda la clase. Es necesario alistar piquetes voluntarios y rotativos para sostener la ocupación. Incluso en el caso eventual de reanudación del trabajo, una guardia obrera debería asegurar el control de las instalaciones.
La jornada puso de manifiesto todas las contradicciones políticas en presencia. El gobierno celebró haber conseguido un quórum angustioso para comenzar a sesionar. Incluso si consigue su propósito en el Congreso, ello no le aportará un céntimo al escenario de declinación industrial y comercial, crisis de deuda e inflación en alza. Bien mirada, la jornada del jueves ha dejado expuesto al principal “activo” de los liberticidas y sus aliados, que es la crisis de dirección de la clase obrera. Esa crisis deberá ser superada a través de todo un trabajo de preparación y organización, que tendrá lugar en medio de convulsiones sociales inmensas. FATE es sólo una muestra, pero tiene todo un significado, porque los obreros de esta fábrica han demostrado ser una avanzada de lucha de la clase obrera, algo que se puso de manifiesto también en estas horas. El camino no es corto ni sencillo, pero es ineluctable.
