La consigna de este 24 de Marzo: abajo el estado policial comprometido con el genocidio imperialista

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La principal característica del próximo aniversario del golpe del 24 de marzo de 1976 es que tiene lugar en el marco de una guerra imperialista internacional.

El gobierno de Milei ha comprometido, con la adhesión al Escudo de las Américas, la soberanía nacional, al autorizar la injerencia política y militar de Estados Unidos, con el pretexto de "combatir al narcoterrorismo". Bajo esa excusa, precisamente, la tropa de élite Delta Force y el FBI bombardearon Venezuela y secuestraron a su presidente. La mira está puesta ahora en Cuba.

A cincuenta años del golpe militar genocida, el régimen político que lo ha sucedido ha experimentado un cambio sustancial. Un ultraderechista aliado al criminal de guerra Netanyahu y a Trump ha asumido la presidencia de Argentina. Javier Milei ha designado en el Ministerio de Defensa a militares en actividad, lo que convierte a las fuerzas armadas en un brazo político del gobierno, El jefe del Estado Mayor del Ejército, Carlos Presti, flamante ministro, ha incorporado a otros militares en actividad en su gabinete. Presti, precisamente, en la la reunión convocada por el Pentágono para el planeamiento de tareas en el Atlántico Sur, declaró públicamente su adhesión al liderazgo político de Milei. En consecuencia, se ha establecido en Argentina, subrepticiamente, un gobierno cívico-militar; las Fuerzas Armadas han sido declaradas un instrumento político del gobierno de turno. Presti subrayó, además, que Argentina es "un eje natural de proyección" hacia el Atlántico Sur y la Antártida. De nuevo, este aniversario del golpe cierra un círculo con el pasado – Milei es un Videla con peluca y corbata, que se inscribe en la línea autogolpista de Trump y Bolsonaro. En la Asamblea Legislativa ha anunciado el propósito de alterar “la arquitectura institucional” del país.

La liquidación del derecho a la protesta, por medio de una resolución del Ministerio de Seguridad; el ´empoderamiento´ policial para atacar manifestaciones, el decreto que habilita a la SIDE a detener personas sin orden judicial; el espionaje electrónico, el ´patrullaje´ de las redes sociales y el asedio de las hordas digitales paraoficialistas; y, por sobre todo, el avasallamiento de los derechos de la clase obrera, como el derecho a huelga y a la organización de asambleas en los lugares de trabajo, por medio de una ley del Congreso nacional, junto a la liquidación de conquistas históricas de los trabajadores; constituyen un programa de guerra contra las masas, que son expoliadas para enriquecer a los parásitos que lucran con la deuda pública. El gobierno avanza todos los días en la formación de un estado policial.

Repetimos, la conmemoración del golpe tendrá lugar bajo el gobierno de un émulo civil de Videla. La movilización del 24 de Marzo debe recoger esta situación y enfrentar al estado policial y al gobierno antiobrero que apoya el genocidio imperialista en el mundo y el avasallamiento de América Latina. Otro abordaje que ignore esta situación sería una traición a los 30 mil desaparecidos.

Los gobiernos de los últimos cincuenta años son responsables, por sus políticas capitalistas de ajuste, de sometimiento a la deuda pública ilegal y por la defensa del orden capitalista, del brutal retroceso político actual.

Es necesario que manifestemos con un programa claro – mínimo pero transparente. La peor derrota es la claudicación.

Abajo el estado policial – por un plan de lucha por la vigencia de los derechos democráticos.

No al "Escudo de las Américas", por la expulsión del imperialismo norteamericano de América Latina, por la movilización continental de masas contra el propósito de asaltar militarmente a Cuba, para convertirla en un protectorado de hecho, como lo fue en los primeros cuarenta años de su historia.

Abajo el genocidio del pueblo palestino y la guerra de sometimiento imperialista contra Irán y todo el Medio Oriente. Por una política de unidad internacional de los trabajadores contra la guerra mundial que comandan las potencias imperialistas.

Por una campaña nacional contra el desalojo de la ocupación de FATE y de todas las empresas que son ocupadas por los trabajadores a lo largo del país.

Abajo el proyecto de ‘libertad educativa’, cuyo propósito es poner fin a la educación pública y restablecer el monopolio confesional de la enseñanza.

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