Presti le asegura el control del Atlántico Sur a los Estados Unidos

Escribe Lucas Giannetti

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Para el gobierno de Milei y sus funcionarios todos los caminos conducen a los Estados Unidos y, en esta línea de acción, el Ministro de Defensa Carlos Presti participó de la “Conferencia Anti cárteles” de las Américas convocada por el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, realizada en la sede del Comando Sur de los Estados Unidos, en Doral, Florida. En la misma, Presti informó de la situación operativa de las Fuerzas Armadas y firmó un acuerdo multilateral junto a representantes de seguridad y defensa de países de América del Sur, América Central y el Caribe, para integrarse a la “coalición de seguridad hemisférica contra el narcoterrorismo”, delineada en la Declaración de Seguridad Nacional del trumpismo.

El acuerdo firmado por Presti se encuadra en la “estrategia impulsada por la Casa Blanca luego de que Trump firmara, al inicio de su mandato, una orden ejecutiva que designó a los principales cárteles del narcotráfico como Organizaciones Terroristas Designadas, una clasificación que amplía las herramientas legales y operativas para combatir estas estructuras” (Infobae, 5/3). Ésta fue la apoyatura que utilizó el trumpismo para llevar adelante la agresión contra Venezuela, convirtiéndola en un protectorado de los EE. UU., para tener el control de la producción y comercialización del petróleo.

El acuerdo rubricado por Pestri tiene como eje el reforzamiento de la “cooperación hemisférica” en cuestiones de seguridad y defensa. Los países firmantes, según el documento, “comparten un compromiso con la paz, la soberanía y la seguridad regional, y reconocen la necesidad de fortalecer la coordinación frente a amenazas transnacionales que afectan a distintos Estados del continente”, y que la “iniciativas de cooperación se desarrollarán respetando la soberanía de cada uno de los países participantes y en consonancia con los acuerdos bilaterales existentes y con las leyes internas de cada nación.” Pero el quid de la cuestión es que, a partir de lo acordado, se amplía el área de injerencia del Comando Sur en América Latina y el Caribe.

En su alocución ante la conferencia, Presti, que se encontraba flanqueado por Hegseth, inició su discurso de la siguiente manera: “(...) antes de comenzar quiero expresar nuestro respeto por los militares de Estados Unidos de América que recientemente perdieron la vida en combate, cumpliendo con su deber (sic). Sirvieron a su país con honor y Argentina honra su sacrificio y acompaña a sus familias. (...) Vengo en nombre del Presidente de la Nación Argentina, nuestro Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, nuestro líder, Javier Milei, para reafirmar nuestro compromiso con la seguridad y estabilidad de nuestro hemisferio”, y continuó señalando que “los Estados del continente enfrentamos amenazas de naturaleza similar, aunque de distinta intensidad, que afectan a nuestros ciudadanos, a nuestros bienes, a nuestros recursos estratégicos y a nuestras infraestructuras críticas. Frente a estos desafíos, la Defensa constituye una función central del Estado”. Presti no se privó en remarcar, algo que la administración Trump tiene claro, que la Argentina ocupa un lugar clave en el extremo sur del continente, manifestando que, “somos un eje natural de proyección hacia el Atlántico Sur y la Antártida, y un actor con incidencia directa en las cadenas de suministros globales, a partir de nuestros recursos estratégicos y nuestra capacidad productiva”, confirmando la sumisión de la Argentina en materia de defensa y la entrega de los recursos naturales que está llevando a cabo el gobierno liberticida, ratificando en el acuerdo bilateral al cual Milei arribó con los EE. UU.

Pero Presti arribó a la Conferencia con un claro mandato de Milei, arribar a un acuerdo integral para que los EE. UU. lleven adelante un control total del Atlántico Sur, y que sea la US Navy (Armada) y la US Coast Guard (Guardia Costera) puedan realizar patrullaje en la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZZEA), con la finalidad de desplazar, de una vez y por toda, a China de las actividades pesqueras en la zona.

Una fuente militar a la que accedió LPO señaló que "aunque a nosotros nos parece una locura la idea, remitimos a pedido del ministerio todas las capacidades operativas netas a la fecha" (LPO, 5/3), dando cuenta del sometimiento del gobierno de Milei, que lo ha llevado a ser un participante extraoficial de la guerra que se desarrolla en Medio Oriente.

Estos movimientos estuvieron antecedidos por el decreto que autorizó el ingreso de tropas yanquis a territorio argentino, el 15 de noviembre pasado, para llevar adelante ejercicios militares en la Base Naval de Mar del Plata, Ushuaia y Puerto Belgrano, bajo la dirección de las Fuerzas Navales de Operaciones Especiales del Comando Sur de los Estados Unidos. El ingreso de tropas extranjeras no fue validado por el Congreso de la Nación, representando una instancia anticonstitucional. Otro de los hechos que ha quedado en las penumbras fue la visita del avión que arribó al aeropuerto de Ushuaia con Senadores de los EE. UU. El Gobierno liberticida se excusa de la presencia estadounidense en el extremo sur del territorio argentino, blandiendo el mantenimiento de "una alianza estratégica para defender la soberanía de Malvinas", cuando Reino Unido es aliado de Washington en la OTAN. La injerencia norteamericana en la Argentina tendrá un salto cualitativo cuando se desarrolle el ejercicio militar conjunto “Daga Atlántica”, que se presenta como un eslabón en esta política de alineamiento en regla con el imperialismo.

Como hemos señalado desde estas páginas, el ascenso de Presti al Ministerio de Defensa y los cambios operados en la cúpula de las FF.AA., se encuentran en sintonía con el avance militar norteamericano en la región, que tuvo un mojón en el asalto sobre Venezuela. El gobierno liberticida, a través de Presti, tiene como norte profundizar el sometimiento total en materia de defensa a los EE. UU., y la reinserción de los militares en las esfera política, cumple un rol fundamental, y tiene como corolario la conformación de un gobierno de carácter cívico - militar, con la finalidad de imponer un Estado de excepción, que blinde el plan de guerra de los liberticidas contra los trabajadores y convertir a la Argentina en un protectorado de los EE. UU., y que este que asuma el mando político, económico y militar.

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