Escribe Marcelo Ramal
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La conferencia de prensa donde la CGT convocó al paro de este jueves fue más que un anuncio. El nuevo triunvirato cegetista dijo que era favorable a una “modernización laboral” y que viene trabajando en cada gremio para la “actualización” de los convenios, en los términos de la contrarreforma. La burocracia, en definitiva, explicó que lleva tiempo colaborando con la derogación del derecho laboral. Con esta posición, reiteró la convocatoria a un paro aislado sin fecha “para el día en que se trate la ley”, es decir, como cierre a toda lucha.
Pero a pesar de unos y otros, el escenario político que precede a la reforma laboral ha sido sacudido por la crisis capitalista y por la respuesta de los obreros de FATE. En la mañana de hoy, los obreros de FATE se enfrentaron con el cierre de la planta de Victoria, en el partido de San Fernando, y el anuncio patronal de 920 despidos. La decisión patronal desató la ocupación del predio por parte de los trabajadores que se encuentran allí y de los que fueron llegando. Ante el conjunto del país, los verdaderos propósitos de la reforma laboral comenzaban a tomar cuerpo: en vez de “creación de empleo”, despidos masivos, para reemplazar a trabajadores con antigüedad y derechos por otros precarizados, ya bajo el estatuto negrero de Milei y Sturzenegger. La crisis obligó a los liberticidas a actuar sobre la marcha, para dictar una conciliación obligatoria cuyo objetivo es desmontar la resistencia de los trabajadores y despejar el camino para aprobar la contrarreforma sin sobresaltos. Las patronales del neumático se han especializado, en estos años, en desconocer conciliaciones obligatorias dictadas por la provincia y por la Nación.
En cualquier caso, la conmoción por FATE fue precedida por la indignación que generó la cláusula que imponía descuentos salariales a los trabajadores por accidentes o enfermedad. Aunque el punto ha sido retirado de la ley, la polémica por estos descuentos ha dejado en la picota al cesanteador Sturzenegger. El resto del gabinete liberticida le reprocha que, “por culpa de esta cláusula, todo el mundo está debatiendo ahora la reforma”. La cloaca mileísta ha tomado como chivo emisario al exministro de De La Rúa. Pero las razones de esta deliberación popular echan raíces en la crisis industrial, que dispara despidos masivos -y no sólo en FATE, como se demostró días atrás en Platex Tucumán; en el derrumbe del salario, corroído por una inflación en alza; en el clima explosivo de los claustros universitarios, frente a la pretensión del gobierno de desconocer la ley de financiamiento.
El debate parlamentario de mañana estará cruzado por esta crisis, que pasará por el cedazo de bloques políticos que guardan un compromiso estratégico con el ataque a la clase obrera. El recinto será cruzado, en cambio, por disputas de intereses capitalistas. Varios bloques provinciales volverán a poner sobre la lupa al fondo de despidos (FAL), que se nutrirá de desfinanciar no sólo al ANSES, sino también a las cajas jubilatorias de los distritos. El macrismo insistirá en darle el negocio de las cuentas sueldo a Marcos Galperin, a expensas de los bancos tradicionales. La burguesía y sus representantes tiene todos los dedos puestos en apoyar este ataque estratégico a la clase obrera. Pero al mismo tiempo sabe muy bien que la contrarreforma no salva al régimen de Milei-Caputo de la bancarrota industrial y de la crisis financiera, que el Gobierno gambetea porque Bessent-Trump, por ahora, siguen siendo garantes de última instancia para evitar una cesación de pagos.
En medio de las disputas de última hora por la contrarreforma, Milei ha salido a alardear de autoridad a través de la sucesora de Bullrich: Monteoliva, con amenazas represivas para los que se manifiesten mañana. Esas intimaciones llegan a los fotógrafos y periodistas.
El centro de la situación política se desplaza desde los devaneos del Congreso a las grandes fábricas. Apoyemos la ocupación de FATE y de toda fábrica que cierre o despida; coordinadoras y autoconvocatorias, para impulsar la huelga general contra la contrarreforma y todo el paquete ajustador del gobierno.
