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A 50 años del golpe, enfrentamos a un gobierno rabiosamente represor, empeñado en el apoyo a un nuevo genocidio -la ´limpieza étnica´ del pueblo palestino en Gaza y Cisjordania- y comprometido hasta el tuétano en la guerra internacional lanzada por el imperialismo norteamericano contra los pueblos de todo el mundo.
Enfrentamos a un gobierno que pretende desbaratar el derecho laboral, las jubilaciones, la educación y la salud públicas y todas las prestaciones y conquistas que los trabajadores arrancamos con décadas de lucha. Donald Trump ha tomado a Javier Milei bajo su ala. Están unidos en una ´internacional´ fascistizante, eso es la ´Junta de Paz´, cuyo programa es la doctrina de seguridad nacional de Trump, o sea la guerra mundial. Argentina se encuentra de facto bajo el protectorado del imperialismo, como lo demostró el rescate financiero de Scott Bessent y el Tesoro norteamericano, en septiembre y enero pasados, respectivamente. La ultraderecha ´libertaria´ se ha postulado para ejecutar una reestructuración social y política contra la clase obrera y los derechos democráticos.
El 50 aniversario del golpe militar que inauguró la dictadura genocida de Videla, Massera, Bignone y Agosti se conmemorará bajo un gobierno que quiere borrar el 24 de marzo como fecha aglutinante de los reclamos democráticos, políticos y sociales del pueblo argentino. Los ´nacionales y populares´ quisieron estatizar el aniversario del golpe; Milei y su camarilla de fascistas pretenden erradicarlo.
El gobierno liberticida de Milei, Bullrich y Villarruel está empeñado en forjar un Estado policial, devolverle protagonismo político a las Fuerzas Armadas y extender la potestad de los servicios de inteligencia al espionaje doméstico. Por medio de un decreto que quiere transformar en ley, habilita a la SIDE a detener personas y le otorga a los ´servicios´ acceso irrestricto a toda la información personal de cada ciudadano, sin necesidad de orden judicial. Milei cuenta con la complicidad de los pseudo republicanos y de buena parte del peronismo, para asegurarse el voto del parlamento como ya lo logró en oportunidad de la ley Bases y de la contrarreforma laboral.
El nombramiento de Carlos Presti en el Ministerio de Defensa y el ingreso en la cartera, junto a él, de numerosos militares activos, constituye una militarización del gabinete; un bloque similar llevó a Bolsonaro al gobierno, en Brasil, y luego a la tentativa de derrocar a Lula, Es el mayor cambio introducido en el régimen político argentino desde 1983. Ningún gobierno había llegado tan lejos en el propósito de comprometer políticamente a las Fuerzas Armadas - no lo lograron Alfonsín a pesar de las leyes de impunidad y de la masacre de La Tablada; no lo consiguió Menem con los indultos ni los K con la entronización de Milani. El rearme de las Fuerzas Armadas, la participación en amplios ejercicios militares, tanto en el Caribe como en el Atlántico Sur, junto a la IV flota; la incorporación de los generales argentinos a las "conferencias de seguridad" que dicta el Pentágono, están alineados con los propósitos de guerra del imperialismo, que comprometen, no ya la suerte de tal o cual gobierno, sino al conjunto de la humanidad. El poder destructivo acumulado por el capital -bombas nucleares, misiles balísticos, drones, inteligencia artificial- no tiene comparación con el pasado.
El kirchnerismo es incapaz de ofrecer un programa alternativo al de Milei. Ha prohijado a los gobernadores que le han votado todas las leyes. Pero gobierno de los hermanos Milei no tiene intenciones de someterse mansamente al ´juego democrático´. De hecho, están urdiendo una reforma político-electoral con el inequívoco propósito de perpetuarse.
El colaboracionismo y el inmovilismo de la oposición patronal contrasta con las movilizaciones de trabajadores y jóvenes, con las numerosas huelgas y luchas parciales que se han desenvuelto en numerosas empresas -FATE, Lustramax, Granja Tres Arroyos y muchos otros-; con las grandes concentraciones antifascistas convocadas por los movimientos de las disidencias sexuales y de la Mujer, con la persistente movilización de los jubilados.
Contra la impunidad de los genocidas, abajo el gobierno militar y policial.
Abajo la contrarreforma laboral. Aumento de emergencia de salarios y jubilaciones del 100%.
Preparemos la huelga general.
Reunamos un millón de personas el próximo 24 de marzo.
