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Con una adhesión del 80%, según la UCEP, el sindicato docente provincial, se realizó el paro de 48 horas de la docencia cordobesa por un aumento salarial de un 40%, en oposición al planteo gubernamental que quiere condicionar los aumentos salariales a la recaudación fiscal. Un salario en caída, seguido de un consumo en caída, lleva a la caída de la recaudación fiscal, que se perjudica por la eliminación de impuestos a los capitalistas, lo que llevaría a nuevas caídas de los salarios, y así sucesivamente, como en el cuento de la buena pipa. El miércoles 16, más de 10.000 manifestantes se movilizaron al Centro Cívico -sede de la gobernación-, derribaron el vallado policial que cercaba el edificio. No alcanzó la amenaza del gobierno de descontar los días de paro (un 15% del salario) para apaciguar a los docentes.
Luego del rechazo por parte de la docencia a la ´oferta´ oficial, el gobierno planteó un esquema de aumentos salariales mensuales según la variación del IPC. Sumó la garantía del pago del FONID (eliminado por el gobierno nacional) y la eliminación del tope del complemento remunerativo (un tope salarial a los docentes que ejercen 36 o más horas cátedra). Por este último ítem, un docente con 36 horas cátedra, que actualmente cobra $28.000 la hora, pasaría a recibir $50.400. La medida regiría hasta enero de 2027. Pero a partir de junio de ese año, todos estos aumentos estarían supeditados al nivel de recaudación fiscal. Una encuesta de la UEPC, de fines de 2025, revela que el 45% de los docentes debe complementar su salario con trabajos fuera del sistema educativo para llegar a fin de mes, y que un 50% debió refinanciar sus tarjetas de crédito para pagar alimentos y servicios básicos (Hoy -día Córdoba-, 6/03). La pérdida del salario real es de un 23% desde 2023.
La propuesta de Llaryora fue rechazada por unanimidad en los 26 departamentos escolares de la provincia. La asamblea de delegados departamentales del viernes 13 reflejó esta voluntad de lucha de la base docente, ratificando el reclamo del 40% de aumento salarial. La conducción provincial celeste de UEPC (Cristalli), que había levantado un paro ya convocado la semana anterior, activando una consulta para debatir una propuesta ya rechazada por las escuelas (considerada “superadora” por la conducción); en esta ocasión no tuvo otra salida que acatar el mandato de la base docente, a saber, un paro demostrativo de dos días, no una huelga general.
El paro fue antecedido por manifestaciones autoconvocadas y asambleas escolares, el jueves 12, y por una marcha de las antorchas. el viernes 13, convocada por la seccional de Córdoba Capital (dirigida por la Multicolor, opositora provincial)
El ánimo de lucha de la docencia cordobesa y su nivel de movilización, ubican a esta huelga en un marco más amplio. Las huelgas y movilizaciones autoconvocadas en las provincias de Santa Fe, Catamarca y luego San Juan y Corrientes, señalan un proceso de rebelión docente que a distintos ritmos madura en todo el país.
Para triunfar, es necesario hacer madurar la tendencia a la rebelión docente hacia una huelga indefinida, y el planteo de extenderla a las provincias y el país todo.
