Escribe Silvia de Luján
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Esta semana comenzó con un paro universitario convocado por los gremios docentes y no-docentes de las universidades nacionales, en un contexto de desfinanciamiento sin precedentes a la educación superior en la Argentina.
Desde el año 2023 no se actualiza el presupuesto para el funcionamiento de las universidades nacionales, aun habiéndose votado una ley de financiamiento universitario en la segunda parte del 2025.
Mientras que las y los docentes universitarios continúan de paro, la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN) sólo adhirió el día lunes 16 de marzo, fecha que forma parte de su llamado plan de acción.
La FATUN nuclea a más de 44 sindicatos de trabajadores no-docentes de universidades nacionales donde pertenecen aquellas trabajadoras y trabajadores que realizan desde las tareas de mantenimiento, limpieza, suministros técnicos, atención a los estudiantes, coordinación de los diferentes servicios y direcciones que tienen las universidades; englobados en su mayoría desde la categoría 7 hasta la 3 con cargos de 35 horas semanales cobrando en Enero de este año un salario bruto de $626.000 para la categoría 7 y un millón trescientos mil para la categoría 3.
Luego de que el gobierno nacional propusiera en febrero de este año un aumento de 12,3% escalonado, el Consejo Directivo de FATUN se reunió recién, desperezándose, el 5 de marzo, cuando dispuso una serie de medidas hasta el Congreso Nacional Ordinario que llevarán adelante a fines del mes de abril en Córdoba.
El llamado plan de acción consiste en un paro semanal, cuando no haya feriados, desde esta semana hasta el último paro el día 23 de abril; paros que son sin asistencia a los lugares de trabajo, sin movilización, sin acción, sin ruido. Para esta federación el desmantelamiento de las universidades y el empobrecimiento de los trabajadores de estas casas de estudio no pareciera ser lo suficientemente brutal para convocar a un Congreso Extraordinario, sino que continuarán a su tiempo, el tiempo de aquellos que son partícipes de la destrucción de la educación pública en Argentina.
En esa línea, para este 2026 proponen acciones coordinadas en todo el país como ya han realizado.
En 2024, FATUN supo coordinar la descentralización de la lucha universitaria a finales de ese año. Cuando el movimiento estudiantil estaba en alza con más de 20 universidades tomadas con consenso social en todo el país, el Frente Sindical de Universidades Nacionales convocó a un paro sin movilización para fines de octubre y luego llevó adelante un esquema de acciones fragmentadas por región que lograron entibiar la lucha; lejos de propiciar la incipiente nueva marcha federal universitaria que se estaba gestando, propuso la movilización por regiones: una semana cada región hasta concluir en noviembre en Buenos Aires y así apaciguar las aguas. Mientras tanto, en un acuerdo con el gobierno nacional obtuvieron la garantía salarial de sumas no remunerativas ni bonificables para las categorías 6 y 7 que ya estaban caídos del mapa.
Estas estrategias de dilatación de las acciones, estas migajas que negocian con el gobierno, son el modo en que se las ingenian para mantener las universidades abiertas dejando que se desangren lentamente; algunas universidades ya vienen señalando el éxodo de los docentes que no pueden sostener los salarios de miseria. Con respecto a los estudiantes, se endurecieron los requisitos para poder aplicar a becas que suelen ser de apuntes o conectividad; también recientemente la provincia de Buenos Aires modificó el modo de acceso al boleto estudiantil a través de una cantidad de requisitos que en principio deja afuera de este subsidio a todos los ingresantes a la universidad que terminaron el colegio secundario en el 2025.
No todo es unidad, como le gusta fanfarronear a la FATUN; recientemente APUBA, el sindicato de la Universidad de Buenos Aires rompió con la federación, en las universidades del conurbano cada vez hay menos adherencia de los trabajadores a las propuestas de los sindicatos, se organizan nuevas listas en oposición a las conducciones caudillistas, burocráticas y mafiosas.
Las universidades no son sólo formadoras de oficios y mano de obra especializada, sino que también crean conocimiento, construyen nuevos saberes y desarrollan la ciencia, lo cual precisa de los intercambios entre los miembros de la comunidad universitaria. En Argentina existen cantidades de foros, redes, grupos de investigación, congresos, jornadas de docentes, estudiantes y no-docentes de universidades nacionales que se reúnen a compartir experiencias. Osvaldo Bayer nos recuerda que Rodolfo Walsh sospechaba de la miopía que crece en la rutina de los claustros. Como comunidad universitaria, nos debemos asambleas, debates, discusiones y la creación de planes de lucha continuados que posibiliten garantizar el funcionamiento de nuestras casas de estudio para nosotros y las generaciones venideras.
