Escribe Facundo Perales
Pongamos en pie asambleas y movilizaciones contra la mercantilización de la educación.
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De la oferta académica arancelada de la facultad, una gran parte corresponde a diplomaturas y capacitaciones extracurriculares (CUEx). Actualmente suman más de 25 cursos virtuales que van de los tres a los seis meses de duración. Este año, el arancel que se cobra para inscribirse y cursar dio un salto enorme, nada menos que del 50% entre matrícula y cuotas.
En números concretos: en 2025, había que pagar $30.000 de matrícula y $60.000 por cuota; ahora, las tarifas son $45.000 y $90.000 respectivamente. Con este “manettazo” (por el decano Ricardo Manetti) la gestión se está embolsando, por cada capacitación de medio año, más de medio millón de pesos por estudiante en cursos virtuales por los que exige un mínimo de entre 30 y 40 inscriptos. Desde ya, la facultad no garantiza ni conectividad ni dispositivos para poder cursar, y asigna a discreción los honorarios docentes.
Se supone que la oferta académica de extensión, dirigida al público de la facultad pero también fuera a de ella, debe tratar temáticas y contenidos no desarrollados en las carreras de grado. En los hechos, su único propósito es puramente recaudatorio. Pero la crisis económica que ha provocado la caída de las inscripciones y el vaciamiento de la cursada también repercute con las CUEx. Naturalmente que esto también merma en la recaudación de la gestión, cosa que busca salvar extendiendo el arancel a más cursos. Es el círculo privatizador en el que giran los “nacionales y populares” de Filosofía y Letras.
Partícipe de esta política es El Colectivo (La Mella, La Cámpora, Movimiento Evita), conducción del centro de estudiantes y mayoría en el Consejo Directivo. Los representantes estudiantiles que dicen defender la educación pública votan sin vacilar a favor de la destrucción de esa misma educación, vaciada y arancelada por la política mercantilizadora de la gestión. La política de los recursos propios como alternativa al ahogo presupuestario del gobierno, lejos de asegurar el funcionamiento educativo de la facultad, lo hunde vaciando las aulas y coartando la vinculación de la academia con el público general.
Advertimos que esta política conduce directamente al vaciamiento y la privatización de la educación. Desde Política Obrera en Filosofía y Letras sostenemos la defensa incondicional de la gratuidad universitaria, en todos sus niveles, planteando la derogación inmediata de los aranceles a la oferta académica de la facultad, comenzando por los cursos, diplomaturas y CUEx.
Un primer paso es la realización de asambleas que voten un plan de acciones contra la mercantilización y que empalme con la lucha por el cumplimiento del fallo que obliga a aplicar la Ley de Financiamiento y la recomposición de salarios, becas y presupuesto.
