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La crisis del IOMA es parte de la cotidianidad de los docentes y empleados públicos de la provincia de Buenos Aires. Conseguir turnos con especialistas constituye una odisea y, cuando se consiguen, debemos realizar copagos por las prácticas médicas como consecuencia de las demoras en la liquidación de las mismas. Los engorrosos trámites para la consecución de medicamentos, materiales quirúrgicos, estudios y cirugías, y los tiempos de espera atentan contra la salud de los afiliados. En consecuencia, proliferan las manifestaciones autoconvocadas por afiliados y profesionales en la sede central de IOMA y sus delegaciones. Las quejas por el servicio a los afiliados del IOMA y los pagos a profesionales de la salud que atienden pacientes por esa obra social son moneda corriente desde hace años, poniendo de relieve el colapso sanitario, desfinanciamiento y violación del derecho a la salud.

Por su parte, el gobierno de Kicillof durante los últimos años se ha defendido de las denuncias y acusaciones, a través de diversos medios y comunicados, responsabilizando al gobierno nacional de la situación. Sus voceros han señalado, entre otros aspectos, que Milei desreguló el mercado aumentando exponencialmente los costos de los tratamientos y medicamentos. También que la provincia tiene que cubrir todo lo que deja de financiar el gobierno nacional, como el Programa Remediar, los medicamentos oncológicos. Incluso han llegado a plantear, como argumento de defensa, que los aportes de los empleados municipales a la obra social no tienen relación con la cobertura que ellos y sus familias reciben.

El cinismo con el que se aborda la crisis del IOMA es notorio, tanto por parte del gobierno liberticida nacional como por parte del gobierno provincial. Es cierto que el ajuste impulsado por Milei se evidencia, entre otras cosas, en la falta de financiamiento de tratamientos y medicamentos. Además, la escalada inflacionaria sostenida se expresa en el encarecimiento de los mismos.

Sin embargo, también es real que el ajuste sobre los salarios en la provincia, impulsado por el gobierno de Kicillof y los intendentes, genera un desfinanciamiento de la obra social. Recordemos que el aporte a la misma es un porcentaje del salario, y que el poder adquisitivo de los docentes y del resto de los trabajadores que tributan al IOMA se encuentra en uno de sus mínimos históricos.

Las conducciones de los gremios que integran el FUDB, con Suteba a la cabeza, de ATE y del resto de los gremios de trabajadores estatales y municipales son corresponsables del retroceso salarial de los docentes y trabajadores estatales. Además, no han planteado ni una sola acción de lucha frente a la bancarrota del IOMA. Para estas camarillas, responsables del vaciamiento de los sindicatos, el objetivo pasa por blindar al gobernador de cualquier responsabilidad y proyectar su candidatura presidencial para 2027, incluso a costa del salario y la salud de los docentes y estatales.

La bancarrota del IOMA como consecuencia de las políticas de ajuste de los gobiernos de Nación y Provincia más la complicidad de las conducciones gremiales sólo admite una salida. Es necesario realizar autoconvocatorias de docentes y trabajadores estatales para desarrollar la huelga general e impulsar una lucha por la recapitalización del IOMA, sobre la base de un impuesto a los grandes capitales, y el control de la obra social por parte de los trabajadores.

Este es el planteo de Tendencia Docente Clasista.

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