El “efecto mariposa” del swap entre el Tesoro norteamericano y los Emiratos Árabes Unidos

Escribe Aldana González

La crisis de ‘liquidez’, carburante de la guerra.

Tiempo de lectura: 5 minutos

Scott Bessent ha confirmado que las monarquías del Golfo han pedido ayuda financiera a Estados Unidos. Los emiratos, que se caracterizan por su abundante liquidez, se han declarado ilíquidos a raíz de la guerra contra Irán. La producción de petróleo y gas licuado ha caído en forma severa como consecuencia de un doble bloqueo - el de Irán en el estrecho de Ormuz y el norteamericano la salida del Golfo y a los puertos iraníes.

Emiratos Árabes es el más avanzado en las negociaciones, para afrontar gastos a corto plazo. Sin embargo, las monarquías del Golfo, tarde o temprano, van a tener que afrontar la destrucción de infraestructura por los bombardeos. Según sus autoridades, la UAE ha sido atacada más de 2.800 misiles y drones de Irán desde que comenzó la guerra. Irán ha elegido como su blanco a las monarquías sunitas y a las bases militares norteamericanas en su territorio, en represalia por la agresión no provocada de parte de Estados Unidos e Israel.

El gobierno de Trump se encuentra obligado a conceder el swap para evitar que Emiratos ponga en venta sus tenencias de bonos del Tesoro norteamericano. Según trascendió en algunos portales, la UAE habría amenazado a Donald Trump con derrumbar el sistema de petrodólares, que consiste en colocar los excedentes de liquidez de la exportación en el mercado de títulos públicos en Nueva York

Desde la década del 70, las monarquías del Golfo tienen pactado con Estados Unidos el compromiso de vender el petróleo en dólares y el excedente de ganancias, invertirlo en bonos del Tesoro. Una venta desordenada y masiva de esos activos por parte de cualquiera de esos países dejaría expuesta la descomunal crisis de deuda de Washington, de cerca de 40 billones de dólares, un 120% del PBI norteamericano.

Emiratos Árabes Unidos, Omán, Bahrein, Qatar, Irak, Kuwait y Arabia Saudí atraviesan un verdadero colapso económico como consecuencia del doble bloqueo. Han paralizado la producción debido al abarrotamiento de sus almacenes, ocasionado por falta de ventas. Los oleoductos permiten redirigir una pequeña fracción de las exportaciones saudíes, emiratíes e iraquíes. A esto hay que sumarle el derrumbe del turismo.

Desde el inicio de la guerra, Pimco, el mayor fondo de renta fija del planeta, ha adelantado más de 10.000 millones de dólares a los países de la región, según los datos recopilados por Bloomberg. Es una crisis comparable solo con la de la pandemia de 2020. Las cinco monarquías verán evaporados entre 103.000 y 168.000 millones de dólares de sus economías, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Hay otras cuestiones que han movido el tablero del Golfo más allá de los bloqueos. Estados Unidos se ha convertido en una nación exportadora, de modo que su balanza petrolera ha pasado de negativa a positiva. China, por su lado, ha pasado a ser uno de los principales -si no el primero- socios comerciales de los países de la región, en especial en cuanto a la importación de combustibles, que paga con exportaciones industriales. Se ha creado, en consecuencia, un balance en yuanes. Irán, por este motivo, no tiene inconveniente en admitir que el pago del peaje por el estrecho de Ormuz se haga en yuanes, cuando, por el otro lado, tiene bloqueado el uso de dólares debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos. Estas cuestiones han movido el mapa de alineamientos; la guerra desatada por Trump y Netanyahu ha provocado un realineamiento comercial a favor de China, con las consecuencias geopolíticas consiguientes. Esto desafía al imperialismo norteamericano a encarar una guerra contra China misma, no sin antes presionar a Pekín a que abandone el gallinero norteamericano.

La salida de la OPEP

Emiratos tiene desde hace rato razones para irse de la OPEP y abandonar las cuotas de mercado y de producción que asigna a cada uno de sus miembros. Que lo haya hecho la misma semana obedece claramente a la necesidad de aumentar su participación de mercado a expensas de sus ex socios. El swap es un incentivo para esta operación, que haría bajar los precios de los combustibles y permitir que la guerra imperialista alcance sus objetivos geopolíticos sin provocar, como ocurre, un estallido de los mercados de materias primas.

Estados Unidos ha buscado siempre destruir a la organización de los productores. Así logró que países como Indonesia, Qatar y Angola se retirasen de la OPEP en los últimos años. Emiratos es una prenda mayor, como también lo es Venezuela, ahora convertida en un protectorado de Washington.

Acusaciones en el Senado

Los senadores demócratas se han opuesto al swap, alegando que representa el congelamiento de miles de millones de dólares a tasas de interés reducidas. Denuncian también los múltiples negocios que Donald Trump tiene con la monarquía emiratí. Citaron la inversión de 500 millones de dólares de un alto funcionario del gobierno de los Emiratos en la empresa de criptomonedas de la familia Trump, y el uso de 2.000 millones de dólares de su criptomoneda estable para invertir en Binance, cuyo fundador, Changpeng Zhao, fue indultado por Trump en octubre.

Para responder a estas acusaciones, Bessent alegó en el Senado que “las líneas de intercambio de divisas, ya sean de la Reserva Federal o del Tesoro, sirven para mantener el orden en los mercados de financiación en dólares y evitar la venta desordenada de activos estadounidenses”. Desnudó, de este modo, que la guerra ha puesto al rojo vivo la crisis de deuda pública, lo cual explica, precisamente, las vacilaciones políticas de Trump con la guerra, o sea el derrumbe del mercado de deuda pública y de acciones.

Las líneas de intercambio de divisas (swaps) son operaciones propias de la Reserva Federal, que tiene la facultad de emitir dólares. El Tesoro, en cambio, tiene una caja fija de 250.000 millones de dólares, que no es de disponibilidad inmediata, y una caja chica que no supera los 30.000 millones de dólares. La intervención del Tesoro subraya la oposición de la Reserva Federal.

Por su parte, el presidente del parlamento iraní, Mohammad Ghalibaf, llamó a los países del Golfo a deshacerse de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, para evitar las pérdidas enormes que causaría el desplome de su cotización. Aludió a que “la curva de rendimientos” de esa deuda está subiendo está subiendo peligrosamente, lo que es una señal de que los inversores están saliendo e ella. Lo que no dijo Ghalibaf es que un abandono masivo por parte de bancos centrales y entidades públicas extranjeras serían consideradas ´declaraciones de guerra´ en Washington.

Para Rusia, que financia su presupuesto con la venta de petróleo y gas licuado, la crisis de liquidez del sistema el petrodólar (al que se suma Venezuela, que se encuentra fuera de la OPEP sin haberse ido de ella), puede significar una crisis final del régimen putiniano y una derrota militar frente a la OTAN y la Unión Europea. El entrelazamiento de la guerra con la crisis financiera, o sea con el sustento de los estados en guerra, plantea una crisis política en los principales países, que no podría ser sino revolucionaria.

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