Escribe Juan Ferro
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La asamblea general del pasado lunes 18 ha expuesto la crisis que atraviesan los trabajadores del Neumático. Participaron 200 trabajadores (algunos dicen que por debajo de ese doble centenar), en su mayoría de Fate. Hubo una muy menguada presencia de compañeros de Pirelli y de Bridgstone y un micro de trabajadores de la Recapadora Ruiz, de Córdoba, que cerró sus puertas.
La dirección del Sindicato impuso su posición en los puntos del temario, es decir que seguirá marcando el paso en el mismo lugar. Las distintas expresiones de la oposición, compuesta por un sector peronista y cada una de las corrientes del FITU, fueron a la asamblea divididas, pero con un nexo estratégico con la Directiva en cuanto a la ruta legalista y parlamentarista para encarar el cierre de Fate (con el agregado de algunos cortes de ruta, que fueron rechazados). La gravísima situación de Pirelli, que ha empeorado con la imposición de una reforma laboral de facto, quedó relegada, como ha ocurrido desde hace tiempo.
En su informe, Crespo disimuló la política del Sindicato, al poner enorme énfasis en los golpes a los trabajadores por parte del gobierno nacional, sin hacer referencia a la responsabilidad de la burocracia sindical y del peronismo; fue un modelo de discurso kirchnerista. Durante estos meses de crisis en Fate y el Neumático, la Directiva de Crespo y el aparato del PO al cual pertenece dedicaron un tiempo descomunal a las relaciones públicas con los agentes de las patronales y aun del propio Milei en el movimiento sindical. La ausencia de una lucha común de los trabajadores golpeados por la crisis obligó a los trabajadores que enfrentaban cierres de fábricas y reformas laborales de facto a pelear por separado. Crespo reclamó la concesión de una audiencia a Kicillof, y sostuvo que el gobernador de la Provincia debe mostrar ante el pueblo la voluntad de defender “la única fábrica Nacional del neumático”. Mayor seguidismo a la patronal ‘nacional y popular’ no se consigue. En consecuencia, defendió continuar con las gestiones legislativas para obtener un proyecto mayoritario que ordene la reapertura, al menos “temporal”, de Fate, incluso si fuera por parte del Estado. Un proyecto redactado en soledad por los abogados del Partido Obrero oficial plantea una “ocupación temporaria”
A casi dos meses de su presentación, como quedó en evidencia que el proyecto no ganaba adhesiones, la línea pasó a ser el reclamo de una audiencia al gobernador, también sin resultados. Todo esto ha sido acompañado por los legisladores del FITU, en especial del PTS. Christian Castillo inaugurará, en algún momento, un “Comité de Apoyo” a la candidatura a presidenta de Myriam Bregman, como se ha anunciado en estos días, en una Fate derrotada por su propia política.
Crespo resumió que los pasos a seguir estarán centrados en una estrategia legal y en un llamado a la coordinación de distintas fuerzas para realizar una movilización en fecha a designar,
En este punto sobre la lucha de Fate la asamblea tuvo sus momentos más tensos (que incluyeron agresiones). Un sector de asambleístas reclamó un informe sobre la evolución del proyecto de “ocupación temporaria”. Cuando mencionaron ocupar la fábrica y ponerla a producir, incluyendo a la dirección del Sindicato en la propia ocupación, Crespo respondió caracterizando como una aventura ampliar la ocupación y la puesta en marcha de la fábrica con el argumento de que desataría un desalojo policial. Por primera vez hizo oficial esta posición, que es la de un partido que se define a sí mismo como “un partido de combate”. El secretario general del SUTNA no advirtió de que su posición contra la ocupación de la fábrica lo convierte en un gestor sindical y no en un sindicalista combativo.
Los “padres” de esta estrategia lo explican así: “Alejandro Crespo explicó en la asamblea que mientras la patronal de Fate mantenga las licencias, marcas y patentes, el cierre se trata de un lock out patronal. Si Madanes verdaderamente no quiere continuar siendo el dueño de Fate debe decidirse en abandonar las licencias, marcas y patentes, y los trabajadores se harán cargo de poner en funcionamiento la planta tomando todas las medidas necesarias” (Prensa Obrera, 19/5). Bien mirado, el texto es una defensa principista de la propiedad privada de los medios de producción, por parte de un partido ‘trosco’. Los otros partidos ‘troscos’ (en el FITU), que defienden el método legalista para el lock-out patronal, han evitado adherir en forma pública a esta caracterización que defienden en la práctica.
Pero “el abandono de licencias, marcas y patentes” ocurre corrientemente en toda adquisición de empresas, por parte de grupos más poderosos, o en la fusión de compañías, incorporando incluso normas relacionadas con la reducción de personal. No es una causal que otorgue el derecho (jurídico) a los obreros a poner en funcionamiento la fábrica. En la propia zona Norte existen empresas que sufrieron esas transformaciones (Sealy se convirtió en Bed Time, sin dejar de hacer colchones; Kraft, que era Terrabusi y ahora Mondelez, sigue haciendo las mismas galletitas). En el transporte automotor, las fusiones y razones sociales emergentes son centenares.
Para Crespo las “medidas necesarias” (léase la ocupación de la planta con producción, bajo control de los trabajadores) sólo las tomaría el sindicato cuando Madanes Quintanilla decida su futuro emprendimiento capitalista, pero en el transcurso de esta definición se está produciendo una enorme sangría de trabajadores. Las otras plantas hacen lo mismo, como la Recapadora Ruiz, de Córdoba. En resumen, la asamblea en ese punto votó distanciarse aún más de los que ocupan “el tanque” y de todas las iniciativas que se tomen en dirección a la ocupación.
Los puntos siguientes, sobre las elecciones de los paritarios, se votaron a favor del oficialismo. Crespo aclaró, sin embargo, sin admitir su propia responsabilidad, que las paritarias se limitarán a la firma de un acta que registraría los salarios que las mismas patronales ofrecieron, algo que tampoco está garantizado, pues Pirelli tendría planificado un plan de suspensiones.
Sobre el punto de los mandatos de los delegados, la Directiva propuso una prórroga de seis meses de todos los mandatos de las tres plantas, algo que solo puede ser aprobado en una asamblea general, que no era el caso. En Fate ya no hay relaciones laborales con la patronal y solo amplía la protección gremial y sus efectos indemnizatorios en un cierre definitivo. En Pirelli es un subterfugio, porque la patronal se niega a recibirlos al menos hasta que haya elecciones que diriman el empate ocurrido en la última elección. La Directiva no ha convocado a elecciones para desempatar y ni siquiera fue un punto del temario de la asamblea. La intervención de la Directiva continúa.
Como corolario, se aprobó uno de los objetivos importantes que tenía la Directiva, si no el único importante, que era el permiso para vender o hipotecar bienes para pagar las deudas del Sindicato y la Obra Social. Ni por asomo hubo un informe previo de situación financiera, ni el pedido de que se abran los libros, o sea que “el partido de combate” ampara el secreto comercial. En la Obra Social han quedado 400 familias que reciben beneficios de las 4.000 iniciales.
En síntesis, la asamblea general votó “achicar los daños” (financieros), alejarse de la ocupación de la empresa y concentrarse en una estrategia legal que se limita a que se cobren los sueldos hasta julio, reclamar una audiencia al gobernador y la organización de una marcha aislada con distintas fuerzas políticas y sindicales, sin distinción de clase, en nombre de terminar con el industricidio.
Ahora le toca al FITU y a Myriam Bregman pronunciarse frente a una política antiobrera en su propio cuadrilátero.
