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La decisión de no asignar cupo para la apertura de la primera residencia provincial de Musicoterapia en la Provincia de Buenos Aires no constituye un hecho aislado ni meramente administrativo. Expone una orientación política y sanitaria más profunda: en medio de la crisis del sistema público de salud, las disciplinas interdisciplinarias, comunitarias y de salud mental continúan siendo relegadas.
La noticia comenzó a conocerse luego de que las y los postulantes encontraran sus inscripciones “rechazadas” en el sistema del Examen de Residencias del Equipo de Salud Bonaerense (ERES), pese a haber presentado correctamente toda la documentación requerida. Según trascendió desde equipos intervinientes, la medida respondería a razones presupuestarias.
El hecho adquiere una enorme gravedad porque se trataba de la primera residencia pública provincial de Musicoterapia en Buenos Aires. Su apertura constituía un paso histórico para el reconocimiento institucional de una disciplina que desde hace décadas trabaja en hospitales públicos, centros de rehabilitación, dispositivos territoriales, salud mental, discapacidad y neurodesarrollo.
El propio Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires define al sistema de residencias como una política sanitaria estratégica para la formación integral de profesionales y para dar respuesta a las necesidades de salud de la población.
Según la información oficial del ERES Bonaerense 2026, el sistema incluye residencias básicas y postbásicas en distintas especialidades y disciplinas del equipo de salud. El Ministerio determina cada año los cargos y vacantes “de acuerdo a las necesidades sociosanitarias bonaerenses”.
Sin embargo, mientras el gobierno provincial presenta públicamente al ERES Bonaerense como una política para “fortalecer el ingreso y permanencia” de profesionales en el sistema sanitario, la realidad muestra otra tendencia: disciplinas enteras quedan sin cupos, nuevas residencias no llegan a abrirse y los espacios de formación pública continúan atravesados por la precarización y la incertidumbre.
Las residencias no son simplemente instancias académicas. Constituyen el principal sistema de formación en servicio de los hospitales públicos y sostienen buena parte de la atención cotidiana en el sistema sanitario. El cierre o la no apertura de cupos impacta directamente sobre la capacidad futura de atención, especialmente en áreas críticas.
En el caso de la Musicoterapia, el recorte golpea particularmente sobre campos donde la demanda crece año tras año: salud mental, discapacidad, rehabilitación, neurodesarrollo, infancias y adolescencias, cuidados integrales y abordajes territoriales y comunitarios.
La suspensión de esta residencia deja en evidencia, además, cuáles son las disciplinas consideradas “prioritarias” y cuáles aparecen como prescindibles dentro del modelo sanitario actual.
La contradicción resulta evidente: mientras desde los discursos oficiales se habla de fortalecer equipos interdisciplinarios y ampliar derechos en salud, las herramientas concretas para formar esos equipos son recortadas o directamente desactivadas.
Este escenario se da además en un contexto de deterioro general del sistema sanitario, sobrecarga laboral, deterioro salarial y precarización de las condiciones formativas.
A nivel nacional también avanzan procesos de reorganización y descentralización del sistema de residencias, transfiriendo mayor peso presupuestario y organizativo a las provincias. Al mismo tiempo, distintos sectores de salud pública, hospitales universitarios y programas sociales vienen denunciando recortes presupuestarios y dificultades crecientes para sostener prestaciones y dispositivos sanitarios.
La suspensión de esta residencia interpela directamente al gobierno de Axel Kicillof. Mientras la gestión provincial sostiene un discurso de defensa de la salud pública frente al ajuste nacional, en los hospitales bonaerenses continúan avanzando recortes, falta de personal, deterioro salarial y limitaciones presupuestarias que impactan de lleno sobre la formación y el sostenimiento de equipos interdisciplinarios. La no apertura de la residencia de Musicoterapia evidencia que el ajuste también alcanza a la salud bonaerense y que las áreas vinculadas a salud mental, discapacidad y abordajes comunitarios siguen siendo consideradas postergables frente a otras prioridades presupuestarias.
En este marco, la no apertura de la primera residencia provincial de Musicoterapia aparece como parte de un proceso más amplio de ajuste sobre la salud pública.
La Musicoterapia posee reconocimiento profesional y una extensa trayectoria de trabajo dentro del sistema sanitario. Su exclusión estructural de las políticas de formación pública no sólo afecta a las y los profesionales de la disciplina: limita también el acceso de la población a abordajes integrales e interdisciplinarios fundamentales para la atención y la rehabilitación.
Defender la apertura de residencias no implica únicamente defender espacios de formación profesional. Implica garantizar equipos interdisciplinarios, accesibilidad y atención integral para la población bonaerense. Cuando un gobierno decide no abrir cupos para disciplinas necesarias dentro del sistema público, está definiendo prioridades políticas y presupuestarias.
En este caso, el ajuste termina recayendo sobre la formación pública, los trabajadores de la salud y, fundamentalmente, sobre la atención de la población.
