Escribe Sergio Escalas
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Hay ciertas corrientes musicales que contienen bandas o figuras de las cuales son inobjetablemente representativas. Eso sucede con el Heavy Metal, con bandas como Metallica o Iron Maiden, mientras que, en el caso del Pop, se da con Michael Jackson o Madonna. Hubo un género que dejó una profunda huella en la historia de la música de los ´70 y fue el Rock Progresivo o Sinfónico, dentro del cual Emerson, Lake & Palmer fue uno de los conjuntos más destacados. A causa del gran legado que dejó, por su genio y creatividad, los diez años que se cumplen del fallecimiento de Keith Emerson, son una oportunidad para repasar y volver sobre su obra.
Dentro de los sobresalientes tecladistas que parió la década del ´70 en el rock, los tres que se encumbran en el podio de los más reconocidos, fueron Jon Lord (de Deep Purple), Rick Wakeman (de Yes) y Keith Emerson. El grado de exploración, derribando las fronteras de los cánones establecidos en el rock convencional o superar la música complaciente, llevaron a que el célebre trío Emerson, Lake & Palmer tuviera antecedentes en su estructura en bandas como Cream o The Jimi Hendrix Experience, pero dando un paso más allá.
Tras varios intentos creativos que tuvo en sus comienzos, en 1967 Emerson formó The Nice, grupo pionero en el entrevero del rock y la música clásica. Junto a Lee Jackson (bajo, voz), Dave O’List (guitarra, voz) y Brian Davison (batería), Emerson armó una banda base para acompañar a la cantante soul norteamericana P. P. Arnold, asentada en Inglaterra y quien había despedido a sus músicos. Desde su primer disco “The Thoughts of Emerlist Davjack” (1967), producido por Andrew Loog Oldham (The Rolling Stones), con adaptaciones de “Blue Rondo a la Turk” de Dave Brubeck, icónico pianista blanco del Jazz (retitulada “Rondo”), que fue continuada por el radical arreglo de “America” de Leonard Bernstein, editado como single, ya emergía su gran talento.
Más allá de la originalidad en la propuesta de esa banda y de los discos que siguieron, Emerson, se dirigía a escalar otros estados y por eso decidió armar una nueva banda. En varias giras había coincidido con el prometedor y vanguardista grupo King Crimson, cuya primera formación incluía al bajista y cantante Greg Lake, con quien se produjo una química inmediata y rápidamente se dieron a la tarea de encontrar un baterista y obviar la figura de guitarrista. Fue entonces que el manager de Cream, Robert Stigwood, sugirió a Carl Palmer, para entonces baterista de Atomic Rooster y ex The Crazy World of Arthur Brown, quien después de ensayar un par de veces, decidió aceptar el desafío.
De ese modo, el trío hizo su primera aparición el 23 de agosto de 1970 y seis días después ofreció un sorprendente concierto en la legendaria edición de 1970 del Isle of Wight Festival, el festival más grande y ambicioso hasta el momento y que cerraba la era de la cultura joven representada por el hippismo. Aquella faena sirvió para estrenar los temas de su homónimo disco debut lanzado a finales de 1970 y que rápidamente se ubicó como una de las más admiradas obras del inicio de década, gracias a temas elaborados como “Take a Pebble”, momentos salvajes como “Knife Edge” y “The Barbarian” y livianos pasajes folk (“Lucky Man”) retratados con sonidos Moog que para ese momento aún sonaban de otro mundo.
Aunque ya habían tocado y grabado en vivo la adaptación de la obra del ruso Modesto Mussorsky, “Pictures at an Exhibition”, ese disco no llegó a sus oyentes sino después de la edición del desbordantemente creativo “Tarkus” (1971), que contenía una suite completa repleta de virtuosismos instrumentales y un lado B con temas más breves que iban de lo vertiginoso (“Bitches Crystal”) a lo dramático (“The Only Way”), del rock and roll (“Are You Ready, Eddy?”) al vaudeville (“Jeremy Bender”). Fue la consagración a primera hora del sonido Emersoniano en el que el primer plano ganado por los teclados, marginó por completo a la guitarra eléctrica.
Una de las cumbres alcanzadas pro el grupo, tuvo lugar en 1972 con la edición del disco “Trilogy”, quizás uno de los grandes momentos de la era del rock sinfónico y progresivo. No es fácil encontrar otro disco en el que el sintetizador suena tan grandilocuente como en este disco, en el cual Emerson logra una notable sintonía entre el piano acústico, el órgano Hammond y los Moog. Igualmente, la voz de Lake está en su máximo nivel, mientras Palmer toca con la potencia y delicadeza justas. Del caleidoscopio generado por “Abbadon´s Bolero” hasta el punto más siniestro alcanzado por ELP en “Living Sin” hay un amplio radar de temas que se percibe en temas como “Endless Enigma” y “Trilogy”, así como otra de las significativas canciones de aroma folk compuestas por Lake (“In The Beginning”), la adaptación de “Hoedown” de Aaron Copland o el ragtime-rock de “The Sheriff”, tan representativo de Emerson.
Todavía ELP estaba por lanzar su obra más ambiciosa y densa, “Brain Salad Surgery” (1973), algo similar a un tour de force con el que se lanzaron a una larga y onerosa gira (de la que salió el triple LP “Welcome Back My Friends to the Show That Never Ends”, 1974). Con una de sus tapas más famosas, este álbum del ´73 integró una suite llamada “Karn Evil 9” que empezaba en el final del lado A y comprendía todo el lado B. En ella el desenvolvimiento instrumental alcanza niveles inesperados de virtuosismo. En “Toccata” adaptan al argentino Alberto Ginastera y también hubo lugar para la balada de Lake, “Still…You Turn Me On”, otro de los éxitos de radio, así como también para otro ragtime-rock, “Benny, The Bouncer”. Fue la cumbre de ELP y el fin de una corta pero paradigmática etapa que no tuvo parangón, en lo que prosiguió en la carrera del grupo, ni del tecladista.
Con Jerry Lee Lewis como una de sus influencias, a su destreza como instrumentista, Emerson siempre agregó la espectacularidad, como cuando se elevó a 20 metros con un piano de cola. Su forma de tocar, de pie, sus desplazamientos entre paredes de teclados y perillas, su pie apoyado sobre varias teclas mientras clavaba puñales en su instrumento o tirando bengalas (como en el show dado en Obras, en 1993), lo convirtió en una especie de prestidigitador de los teclados, cuyo arte varias veces hizo escala en Buenos Aires, donde solía agregar tonos tangueros a su repertorio.
A pesar de representar la figura y el género que a fines de los ´70 rivalizó con el emergente Punk (que llamaba “Rock Dinosaurio” al progresivo/sinfónico), el primer alias que tuvo Pil Trafa (cantante de Los Violadores) fue Emerson por el piloto de Fórmula 1 Emerson Fittipaldi y por Keith, el tecladista de Emerson Lake and Palmer. Su muerte fue rotulada como suicidio y se le adjudicó a la severa depresión causada por una enfermedad degenerativa que comenzó a afectar sus habilidades. A fines de ese mismo año, 2016, también falleció su compañero, Greg Lake. Retomando el legado de la banda, Carl Palmer estará presentándose en el país con su proyecto "ELP Legacy" en el marco de la gira "An Evening with Emerson, Lake & Palmer", con fechas en Mendoza (24/05, Teatro Plaza), Córdoba (25/05, Plaza de la Música), Rosario (27/05, Teatro Broadway) y Buenos Aires (29/05, Teatro Gran Rivadavia).
