Escribe Sebastián Chirino
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El SMATA se transformó en el primer sindicato industrial en hacer uso de la reforma laboral vigente, nada más y nada menos en un acuerdo con la empresa Mirgor, de Niky Caputo.
Mirgor, empresa de electrónica y autopartes, comenzará a implementar desde julio un sistema de banco de horas en sus plantas de Garín y Baradero. El acuerdo con el SMATA se convirtió en uno de los primeros antecedentes concretos de aplicación de las herramientas previstas en la reforma esclavista impulsada por el Gobierno. El convenio establece un banco de 200 horas por un período de 12 meses, con posibilidad de prórroga según las necesidades de la patronal.
Cada hora que se acumule será devuelta al valor de una hora y media. En teoría la devolución de horas solo podrá realizarse de lunes a viernes, aunque el diario Ámbito Financiero explica que “en caso de que la empresa convoque a trabajar durante sábados o domingos, únicamente una hora podrá computarse dentro del banco, mientras que el resto deberá abonarse como hora extra, según lo previsto en el convenio". Es decir que los trabajadores no podrán decidir si trabajan o no los fines de semana, ya que deberán devolver parte del banco de horas.
Si bien es el primer convenio firmado entre la conducción del SMATA y una empresa del sector automotriz bajo la reforma laboral, no quiere decir que la flexibilización laboral aplicada por las patronales y la burocracia del SMATA haya comenzado con la reglamentación de la ley. Los convenios colectivos en las terminales y autopartistas han dejado de regir de hecho desde mucho antes. En el 2021, bajo el gobierno de los Fernández, Toyota había arreglado con es SMATA la modificación del régimen de trabajo de la planta que extendía el régimen de trabajo semanal incluyendo los sábados y ya se aplicaba un banco de horas a criterio de la patronal. Nada nuevo bajo el sol. “SMATA mantiene desde hace años acuerdos similares con terminales como Ford, Toyota, Mercedes-Benz y Volkswagen, aunque hasta ahora se negociaban de manera particular entre cada empresa y el sindicato. (…) Según trascendió, el gremio ya analiza avanzar con acuerdos similares en otras compañías del sector, entre ellas Renault, Stellantis y distintas firmas autopartistas” (ámbitofinanciero.com, 8/6).
Más allá de las condiciones que impone la reglamentación de la reforma laboral, el SMATA le lleva años de antelación a los liberticidas en el objetivo de liquidar el derecho laboral. En las terminales automotrices, para los trabajadores que aún perduran y que no fueron alcanzados por las variables de despidos, se vive un régimen carcelario. La productividad se ha disparado en base a un régimen terrorista que descarga sobre los cuerpos y la psiquis de los obreros.
Hasta la semana pasada la flexibilización del convenio alcanzaba solo a las plantas autopartistas de Baradero y Garín; pero el lunes trascendió un comunicado intimidante del Directorio de Mirgor a la UOM de Rio Grande, exhortándola con el argumento de “preservar la competitividad, garantizar la sustentabilidad de las operaciones, proteger las fuentes de trabajo y asegurar la continuidad de la actividad industrial” a sumarse a la reforma de los convenios en sus plantas de Tierra del Fuego. Todavía no se conoce la respuesta de la UOM.
Los puntales de esta ´renovación´ a la baja de los convenios laborales han sido dos sindicatos enrolados en el ‘cristinismo’. En el caso de la UOM, es un puntal del FreSU, el frente sindical ´combativo´ de la burocracia sindical. El sindicato metalúrgico continúa intervenido. Furlán ha respondido con un inmovilismo inconmovible hasta ahora.
La defensa de las condiciones de trabajo solamente podrá partir de la propia clase obrera.
