Suspensión por tiempo indefinido de las deudas de consumo familiar y aumento del salario mínimo a dos millones y medio de pesos. Nota de tapa de Política Obrera N°147 edición impresa.
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Siete millones de argentinos no podrán volver a tomar crédito en los bancos, debido los atrasos y moras que registran en sus préstamos personales o tarjetas de crédito.
En los bancos, uno de cada seis deudores está en esa situación. En las billeteras virtuales, ¡uno de cada tres ya no puede pagar!
En dos años la mora en las familias se ha quin-tu-pli-ca-do.
Según Clarín, “la situación no tiene antecedentes desde la salida de la convertibilidad”, o sea, desde la confiscación de los depósitos bancarios y los aportes a las AFJP.
En 26 de los 30 principales bancos que operan en la Argentina, la insolvencia de sus deudores está en aumento.
Los 7 millones en mora representan más de la cuarta parte de las personas que en Argentina son o han sido ser sujetos de crédito.
Una quiebra de esa magnitud envuelve a todo el sistema económico.
El sistema de tarjetas de crédito y billeteras atrapa a los consumidores y a los financistas en una red sin salida. Hace frente a la caída del consumo y a su consecuencia sobre la producción, mediante una extensión ficticia de la demanda.
Esos préstamos se hicieron a intereses re-usurarios: cualquier tarjeta de crédito financia sus consumos al 4 o 5% mensual.
Para quienes tienen que refinanciar su saldo, la guadaña es más filosa, y llega al 10% mensual.
Ahora, los bancos en problemas ofrecen rescates igualmente leoninos: convertir la deuda en vitalicia y a tasas de interés que, en el mejor de los casos, triplican a la inflación esperada.
Entre estos bancos están el Nación de Milei y Caputo, pero también el Provincia de Kicillof y de otras administraciones provinciales peronistas.
La caída del salario no es inferior al 25% en el caso de los privados y supera el 40% para los estatales.
La burocracia sindical ha convalidado este despojo salarial con su política de liquidación de los convenios
El camino a una reactivación económica ha sido cerrado con doble llave. Quebrarán más industrias y ulteriormente los bancos.
Debemos movilizarnos por dos reivindicaciones inseparables, una de la otra: aumento general de salarios, con un piso de dos millones y medio, y la suspensión indefinida de la deuda de los consumidores – en default o no. Una suspensión sin discriminaciones.
El método para alcanzar este objetivo y el conjunto de las reivindicaciones (educación, salud, jubilación, discapacidad) es la huelga general.
