Escribe Silvia Le Pera
La dirección de FATUN propone una “feria de emprendedores”.
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El miércoles 12 de agosto, mientras las científicas y científicos convocaban a una movilización contra el brutal recorte en Ciencia y Tecnología, los trabajadores no docentes de las universidades nacionales, afiliados a los 44 sindicatos de base nucleados en FATUN, realizamos un paro sin asistencia a los lugares de trabajo.
Este paro llega luego de una primera parte del año caracterizada por los dimes y diretes judiciales en torno a la aplicación de la ley de financiamiento universitario.
FATUN hizo de la defensa de esta ley una bandera, pero el 10 de junio junto al CIN y los gremios docentes firmaron un acuerdo paritario con el gobierno que representó un aumento muy inferior al establecido en la norma más algunas migajas.
Este acuerdo se realizó con un gran descontento ya que además de la enorme pérdida de poder adquisitivo de los salarios, la mayoría de las y los trabajadores no docentes poseen pluriempleo por lo que un 21% de aumento no les permite abandonar esas otras fuentes de trabajo por fuera de la jornada laboral completa que realizan en las universidades.
Para las y los trabajadores agremiados en ATUNLu, sindicato de no docentes de la Universidad Nacional de Luján, el sindicato propone algo insólito: una feria de “emprendedores no docentes” para que aquellas trabajadoras y trabajadores que están obligadas a tener otra fuente de trabajo precarizada puedan continuar precarizados, pero a la vista de todos. De esta manera no sólo legitiman condiciones de trabajo propias de la Edad Media, sino que, además, muestran que somos los trabajadores quienes tendremos que buscar la vuelta para vivir en condiciones dignas. Por ello, es posible preguntarse qué rol cumplen estos sindicatos en la actualidad. ¿A quién sirven?
Luego del receso invernal, el salario cobrado en julio con el 21% de aumento se desvanece y las universidades continúan desangrándose. Lejos de convocar a un paro activo en el cual movilicemos con los docentes, estudiantes, científicas y científicos que formamos la comunidad universitaria, este paro nos manda a casa.
De esta manera, este supuesto paro -aislado, pasivo- lejos de ser una medida de lucha más bien responde a una estrategia que busca sostener el desmembramiento de la comunidad universitaria.
