Del Caño y Giordano: el papel confusionista FIT-U en el Congreso

Escribe El Be

Y una lección histórica de Política Obrera.

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El pasado miércoles 26, el dirigente de Izquierda Socialista, Juan Carlos Giordano, asumió como diputado nacional en reemplazo de Néstor Pitrola, bajo el esquema de rotación que mantienen -o mantenían hasta ahora- los partidos del FIT-U en sus acuerdos electorales. En la misma sesión, en el orden del día figuraba la reforma del Banco Central y la Ley de Inocencia Fiscal. Giordano hizo su debut como diputado participando de la conferencia de prensa de la “unidad opositora” junto con peronistas y exmileístas.

Minutos antes, en su juramento de asunción de la banca, Giordano se presentó con una bandera con el lema “las Malvinas son argentinas” -un planteo nacionalista sin distinción de clases- comenzó jurando “en defensa de la tierra y el agua”, entre interrupciones de Martín Menem. El mismo día, otro de los diputados del FIT-U de la flamante “unidad opositora”, Nicolás Del Caño, siguió la polémica en X, donde sostuvo que “las Malvinas son argentinas. Y nuestras tierras también”. Políticamente, el FIT-U atraviesa su momento de mayor homogeneidad.

El patrioterismo rabioso sirve a un planteo de unidad con el nacionalismo burgués. El FIT-U nunca se presenta frente a las masas obreras delimitándose del papel de la clase explotadora y sus representantes, sino que busca hacer causa común con un ala de los explotadores. La ´unidad opositora´ ya había tomado forma parlamentaria con la constitución del bloque "nacional y popular de izquierda", bajo la excusa de integrar un diputado más del FIT-U -y otro del kirchnerismo- a la comisión investigadora -mejor dicho, encubridora- del caso $Libra. La cuestión Malvinas ha sido manipulada sistemáticamente por el peronismo mientras pagaba la deuda usuraria por medio de la confiscación del patrimonio público y la participación en guerras coloniales de Estados Unidos. El patrioterismo busca esconder la lucha de clases interna y disimular que Argentina forma parte de la guerra imperialista internacional del lado de la OTAN. La conversión del FIT-U al nacionalismo es una maniobra para captar votos, pero no por eso menos dañina.

El planteo de Giordano en su juramento fue una acumulación de reivindicaciones nacionalistas. Su remate -“por un gobierno de la clase trabajadora y de la izquierda, por una Argentina y un mundo socialistas”- fue un injerto extraño en un discurso reñido con el gobierno de los trabajadores y el socialismo.

Política Obrera y el morenismo frente al nacionalismo

Política Obrera ha procedido a lo largo de toda su historia al revés de cómo la hace el FIT-U. Ha hecho un esfuerzo sistemático por enlazar la lucha antiimperialista y el reclamo de Malvinas con la lucha por el socialismo y el desenmascaramiento de la burguesía nacional y los partidos “nacionales y populares”. Esta historia tuvo su hito el 2 de abril de 1982, cuando la flota argentina se lanzó a la ocupación de la isla, pero se remonta a mucho antes.

Un episodio menos recordado, pero igual de relevante, fue el llamado Operativo Cóndor llevado a cabo a fines de septiembre de 1966 por un grupo de peronistas comandados por Dardo Cabo, que se apoderaron de un avión de Aerolíneas Argentinas y lo llevaron a las Islas Malvinas, donde izaron una bandera argentina y reclamaron la soberanía de las islas. El gobierno del “nacionalista” Onganía reveló toda su esencia al declarar la operación como un acto de “piratería”.

Frente a este hecho, Política Obrera señaló que el accionar de aquellos jóvenes peronistas “ha tenido un mérito no buscado por éstos”, que fue el de revelar el carácter profundamente proimperialista de la dictadura nacional. Pero PO destaca que éste mérito “no hay que adjudicárselo al Operativo Cóndor sino a la dictadura misma”. El Operativo Cóndor, en cambio, “ha intentado enturbiar y confundir la conciencia clasista del proletariado” y “ha jugado un rol reaccionario al intentar reforzar el veneno nacionalista entre las masas políticamente más atrasadas de la población” (Política Obrera, “La Operación Cóndor”, 12/10/66).

“Si la clase obrera -continúa PO- es la más firme defensora de la nación oprimida y no de la nación toda -la cual incluye a sus más acérrimos explotadores- es porque se apoya en la unión solidaria internacional de todos los obreros contra el imperialismo. La unidad de clase de los obreros argentinos, chilenos y uruguayos es la que hay que promover, y no la unión de clases antagónicas que se engloba en la palabra patria. (…) No hay peor obstáculo en la lucha contra el imperialismo que la ideología nacionalista porque conduce a someter a los obreros a los vaivenes patrióticos de la burguesía”.

El Operativo Cóndor no fue más que una acción desesperada, impotente, de un grupo nacionalista que reflejaba la bancarrota ideológica, ya entonces, de la juventud peronista. Se trataba de una maniobra para intentar fortalecer a un sector del gobierno, más “nacionalista” que la fracción de Onganía (una utopía reaccionaria, calificó PO entonces).

En ese entonces, el Partido Comunista sentenció que sólo “un régimen democrático” podía materializarse la aspiración de soberanía nacional sobre Malvinas. El PC buscaba un recambio democrático burgués en el gobierno, al igual que un ala del imperialismo norteamericano.

Pero los padres ideológicos del FIT-U tuvieron una posición similar a la que ahora tienen los diputados electos. En esto hay que reconocer una continuidad histórica, desde hace más de 60 años atrás, con los partidarios de Nahuel Moreno. El periódico “La Verdad”, del PRT de Moreno y Santucho, señaló en ese entonces que el accionar del grupo Cóndor “fue un gesto de indudable reafirmación de la soberanía de nuestro país y en ese sentido merece nuestro apoyo”. Un planteo tan antisocialista como el que actualmente levantan sus sucesores.

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