Islas Malvinas: ¿mejor yanqui que británica?

Escribe Lucas Giannetti

Tiempo de lectura: 4 minutos

Donald Trump declaró este lunes que su gobierno podría "revisar" la histórica posición de "Washington sobre las Islas Malvinas. Consultado por la prensa en el Salón Oval, señaló: "Siempre reviso todas las posturas; esa es sólo una entre muchas". En cuanto a si buscaba que el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, aumentara el gasto militar de su país, sentenció: "El Reino Unido tiene algunos problemas, pero se solucionarán". El liberticida de la Rosada ha programado un anuncio por cadena nacional para este jueves para referirse al tema Malvinas.

Antecedentes

En abril de este año, la ´filtración´ de un correo electrónico interno del Pentágono, que dio a conocer la agencia Reuters, sugería que EE.UU. estaba considerando opciones para sancionar a los aliados de la OTAN que, a su juicio, no habían apoyado su guerra en Irán. Entre otros, figuraba la posible “suspensión” del apoyo al Reino Unido en la disputa de la soberanía de las Islas Malvinas. En aquel momento, Marco Rubio buscó restarle importancia al documento y lo calificó como “tan sólo un correo electrónico”. El Departamento de Estado también ratificó la posición histórica de Washington a favor del Reino Unido.

Pocas horas antes de que se revelara el correo interno del Pentágono, en una entrevista, Milei aseguraba estar haciendo “todo lo humanamente posible para que las Malvinas vuelvan a manos de la Argentina”. Según trascendió en abril pasado el gobierno liberticida aspiraba a alcanzar un acuerdo como el que Reino Unido había firmado con las Islas Mauricio para devolverle la soberanía del Archipiélago de Chagos a cambio de mantener por 99 años la base militar que administra conjuntamente con Estados Unidos en la isla Diego García. Cuando el entonces primer ministro Starmer le negó a Trump la autorización para utilizar esa base en sus ataques contra Irán, “Trump anunció la retirada del respaldo estadounidense al acuerdo impulsado por Starmer para transferir la soberanía del archipiélago de Chagos a Mauricio. El mandatario calificó la cesión como un ´gran error´ y sostuvo que Diego García constituye un activo estratégico irremplazable para la proyección militar estadounidense” (Escenario Mundial, 19/2).

Por su parte el primer ministro británico, Andy Burnham, ha declarado recientemente que cumplirá el compromiso adquirido por su predecesor, de destinar el 3,5% del producto interior bruto (PIB) del Reino Unido al gasto básico en defensa para el año 2035. El martes, el ministro de Hacienda, John Healey, comunicó al diario The Times que "trazaría una hoja de ruta clara" para cumplir dicho compromiso con la OTAN durante la próxima revisión del gasto público, prevista para la primavera del año que viene (BBC, 1/9).

Días antes, el Daily Telegraph había revelado que funcionarios del Pentágono evalúan retirar el respaldo a la posición británica sobre las islas como forma de castigar a Londres si no eleva su gasto en defensa al 5% del PBI exigido por la OTAN (Emol, 29/8). Es la misma metodología de extorsión que Trump ya había usado en marzo, cuando -tras la negativa británica a sumarse a la ofensiva contra Irán- amenazó con un "Nunca más los ayudaremos" a través de su red, Truth Social.

Desde el Reino Unido, en tanto, después de las declaraciones de Trump, el vocero del primer ministro Andy Burnham sostuvo que la población implantada en las Malvinas “ha expresado su deseo de seguir siendo un Territorio Británico de Ultramar”, y añadió: “nuestro compromiso con ellos es inquebrantable”. En esa línea también se expresó John Healey que añadió: “son británicas y seguirán siendo británicas”. Milei, ya siendo presidente, afirmó que su gobierno buscaba que los isleños se autodeterminen y “elijan de forma voluntaria ser argentinos”.

Por su parte, en febrero de este año, el exdirector de BAE Systems, Mike Turner, reconoció que, en un conflicto de alta intensidad como el de 1982, el Reino Unido quedaría en "total dependencia" operativa-militar de Estados Unidos.

Milei quiere su propia ´gesta´

Una vez conocidas las declaraciones de Trump, Milei se subió al ´carro malvinero; señaló a sus ministros que “ha pasado algo muy fuerte”. El asunto Malvinas, tuiteó, es “un reclamo histórico del pueblo argentino que al día de hoy sigue viendo violentada su soberanía nacional”, "un tema sagrado para los argentinos". El gobierno solamente dejó que trascendiera que Milei está preparando un discurso para una cadena nacional junto a la Cancillería y la SIDE (Página 12, 1/9).

Milei se adjudica cocardas en la causa Malvinas. En más de una oportunidad señaló que su gobierno ha logrado “resultados concretos” y “avances enormes”. Hacía referencia “al respaldo internacional alcanzado en la Organización de los Estados Americanos (OEA) y en la Organización de las Naciones Unidas (ONU)”. Pero este ´respaldo´ data 1965. En la misma línea el Comité de Descolonización de la ONU adopta todos los años una resolución por consenso instando a la Argentina y al Reino Unido a reanudar las negociaciones bilaterales. Milei, que todavía tiene su cuadro de Thatcher en su despacho, no ha realizado ninguna reversión en materia diplomática, ni la hará.

Como Galtieri en 1982, cuando aquél depositó toda la confianza en el entonces presidente de EEUU Ronald Reagan, Milei pretende recuperar la ´soberanía´ sobre las islas medrando acerca de su proximidad a Trump. Esta posición está apalancada por Santiago Caputo, quien escribió en sus redes sociales que “Inglaterra es el pasado. Argentina es el futuro. Es saludable que los Estados Unidos revisen su postura sobre Malvinas. Sería extraño que no lo hicieran. No se puede esperar menos de un aliado estratégico. Malvinas es una causa sagrada para los argentinos”.

Más allá de la retórica

Mientras se especula con eventuales "gestos" de la Casa Blanca, la petrolera israelí Navitas y la británica Rockhopper avanzan en la explotación del yacimiento Sea Lion, frente a las costas de las islas. A pesar de la demagoga de Milei, el gobierno sigue manteniendo vigente la "doctrina Plaza”, que plantea el abandono de los los reclamos de soberanía sobre el petróleo y los recursos del área, a cambio del acercamiento y la cooperación con el gobierno británico para la “colaboración” en áreas comunes. Ningún llamado de Trump a "revisar" el apoyo estadounidense a Gran Bretaña altera ese curso.

La cuestión Malvinas sigue sirviendo, como en 1982, de moneda de cambio entre potencias imperialistas: la misma Casa Blanca que hoy amaga con presionar a Londres fue la que entonces proveyó inteligencia satelital y misiles Sidewinder a la flota británica que hundió al Belgrano. Ilusionarse con que un giro táctico de Trump -revocable al día siguiente, como aclaró el propio Departamento de Estado en abril-, esconde lo principal -que ese ‘giro’ sería el reemplazo de una dominación colonial por otra más feroz. El imperialismo está guerreando por un nuevo reparto del mundo, no por la autonomía nacional de una nación extranjera – en este caso Argentina.

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