Escribe Elías Piccinini
“Sin respuestas, no hay extras”.
Tiempo de lectura: 3 minutos
Los gruistas del sector Acería de Tenaris Siderca llevarán adelante una medida de fuerza: el corte de horas extra. Arrancará el próximo 7 de septiembre, Día del Metalúrgico. Denuncian atropellos de la jefatura de Acería, tareas peligrosas impuestas y que la jefatura se niega a responder por escrito. Es el resultado de una seguidilla de atropellos de la jefatura del sector, que se fueron acumulando hasta que se colmó la paciencia de los compañeros. Vale la pena contar cómo se llegó hasta acá, porque es un manual de cómo Siderca trata a sus trabajadores.
Los gruistas pasan casi las ocho horas del turno arriba de la grúa, con un solo relevo, que además no siempre cae en un horario cómodo. Tenían un dispenser de agua. Con la excusa de una inspección interna de seguridad, la jefatura adujo que ya no podían tener dispenser porque era peligroso subir el bidón de 20 litros hasta el sector. La solución que encontraron, en lugar de resolver cómo subir el agua o poner dispensers más chicos (que los hay), le regalaron a cada gruista una botella de aluminio. Cuando todos tuvieron su botellita, les sacaron los dispensers. Y la jefatura salió a decir que los trabajadores “aceptaron” la medida, porque aceptaron la botella. Como si recibir una botella fuera firmar la renuncia al agua fresca en el puesto. En el sector están tan mal las cosas que a los compañeros no les dejan subir un bidón de agua, pero sí los ´autorizan´ a subir una buza de 20kg (una pieza cilíndrica o tubular fabricada con materiales refractarios de alta resistencia) al hombro por escalera.
Desde el cuerpo de delegados de Acería Unida se venía reclamando mejoras para los gruistas: por ejemplo, una pequeña heladera en la grúa, para poder guardar alimentos de forma fresca. La respuesta fue exactamente la opuesta a lo pedido: no solo no dieron la heladera, sino que encima sacaron el agua que ya había. Un retroceso donde se pedía un avance.
La jefatura avanzó con algo más grave: cargarles a los gruistas tareas que no son suyas, incluidas tareas peligrosas. Por un lado, les quieren imponer una función que debería hacer un supervisor de piso: dar el paso, mediante un botón en la cabina de la grúa, a un equipo pesado para que opere en la nave 4. Es una responsabilidad que no corresponde al puesto de gruista.
Los gruistas denuncian que se les exige realizar maniobras peligrosas para no frenar la producción. La más grave: dejar la cuchara suspendida (Una cuchara de acería, también llamada cucharón de colada, es un gran recipiente industrial de acero revestido con material refractario que sirve para contener, transportar y refinar acero líquido) con 80 toneladas de acero líquido, por encima de la cabeza de los Operadores de Cuchara, mientras se realizan tareas de mantenimiento (cambiar un o'ring del sello de argón). Es decir, mantener colgada una carga descomunal de metal fundido sobre los trabajadores para no perder tiempo de producción, poniendo en riesgo la vida de los operadores. Esa fue la gota que rebalsó el vaso.
La jefatura de Siderca no dio respuestas al reclamo de los trabajadores. Acusan de conflictivos a los gruistas. No concedió ninguna reunión, sino que juntó a algunos gruistas por separado para tratar de convencerlos de aceptar las condiciones. La respuesta de los gruistas fue contundente y tiene un enorme valor: devolvieron las botellas de aluminio, reclamando la restitución del agua.
El corte de horas extra llega en un momento en que la Acería está trabajando al cien por cien de su capacidad, con la carga de órdenes a full y con faltante de personal. La empresa necesita más que nunca de estos trabajadores y de sus horas extra. Los trabajadores viven presionados por los salarios de miseria de la UOM. Lo que se está discutiendo de fondo es si Siderca impone sus condiciones de trabajo en la línea de la Contrarreforma Laboral o si se discuten con los trabajadores y sus delegados. Los gruistas de Acería están mostrando el único camino que da resultados: el de la unidad de clase, la organización y la lucha.
