El documental NAZA desata una reacción en Israel

Escribe Norberto Malaj

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La realización de dos cineastas israelíes, NAZA (acrónimo de “daños colaterales”), ha trascendido las fronteras. En Israel, exhibición está prohibida. “'NAZA' describe cómo se utilizaron los sistemas de IA para generar objetivos en la guerra en Gaza. En EE.UU., “NAZA expuso un punto ciego en las armas” que provee a Israel (Haaretz, 16/9).

La amenaza de Israel de quitar la ciudadanía a los realizadores del documental desató una reacción de simpatía hacia los documentalistas como nunca ocurrió antes: “más de mil cineastas israelíes firmaron una petición expresando su solidaridad (…) ´hemos sido testigos de una campaña de incitación sin precedentes´” declararon. Noa Landau, periodista de Haaretz, denunció al “jefe del Estado Mayor, Zamir, a quien aparentemente le preocupa tanto la ´ausencia de un intento por establecer la verdad´, que ni siquiera se ha molestado en ver la película. Deje de negar el acceso a los periodistas que desean entrar en Gaza. ¿No le gusta la película? ¿No le gustan los periodistas palestinos? ¿Qué espera, que el mundo crea a los valientes periodistas de la Unidad de Portavoces de las FDI? Si no tiene nada que temer, adelante. Después de tres años de guerra, es hora de eliminar la objeción dictatorial a la entrada de periodistas independientes en Gaza”.

“Gracias a la histeria en torno a NAZA, Israel finalmente está hablando de Gaza”, escribió el pacifista Guideon Levy - “un proceso saludable tras años de represión, negación, mentiras, apatía e indiferencia”, más allá que denuncia que simultáneamente la campaña de terror, persecución y búsqueda de la expulsión de la población palestina de Gaza y Cisjordania no hace más que agravarse.

“Un día después de que funcionarios israelíes atacaran a los creadores del documental, un grupo de 14 expertos en derecho internacional de instituciones académicas israelíes pidieron una investigación independiente sobre las presuntas violaciones del derecho internacional en la Franja”.

Esta situación ha alterado el clima de la campaña electoral; la Knesset, el parlamento israelí designa al Ejecutivo y el criminal de guerra Netanyahu se encuentra se encuentra jaqueado por varios flancos. Por un lado, las investigaciones en torno a las ´fallas´ en el sistema de seguridad durante el asalto palestino del 7 de octubre probarían que Netanyahu no atendió a los informes acerca de su inminencia. Por el otro, su propio partido Likud estaría retrocediendo a manos de una formación de extrema derecha, abiertamente fascistoide (Amcha Yisrael), del tipo de Reform (Farage) del Reino Unido o de Alternativa para Alemania. Según Haaretz “ningún partido ofrece una visión más clara del futuro prometiendo anexión, expulsión y dictadura religiosa (…) mientras los canales comerciales normalizan los llamamientos a cometer crímenes de guerra en Gaza (…) es este creciente poder de la derecha radical israelí la aterradora sorpresa de las elecciones”.

B'Tselem, la principal organización israelí de derechos humanos, denuncia que Israel está ejecutando un "proyecto de eliminación de las condiciones de vida colectivas” no sólo en Gaza sino también en Cisjordania “de forma más abierta, directa y violenta" desde octubre de 2023. Concluye que las medidas "parciales" que parecieran buscan frenar esas prácticas "no alteran la estructura que produce violencia, despojo y opresión", argumentando que las prácticas documentadas en el informe "no son aberraciones, sino parte integral del funcionamiento del régimen". La misma organización acaba de denunciar que “Israel casi triplica el proyecto del asentamiento E1 con una licitación para 2.167 nuevas viviendas” (ídem). El calvario palestino no tiene límites: en la prisión de Ofer, en Israel, “tras permanecer en detención administrativa desde octubre pasado, murió el último detenido palestino, elevando a 92 el número de víctimas mortales desde la guerra” (ídem).

La principal formación de oposición se estructura en torno a un ex jefe del ejército, Gadi Eisenkot, que ha construido “una plataforma centrista en torno a la seguridad, el servicio nacional y la oposición a Netanyahu”, y según “las encuestas se ha tornado su principal rival”. El Likud, corre por detrás de Amcha Yisrael, y para hacerle frente no duda en acercarse más a los partidos religiosas y al fascismo europeo. La ministra de transporte Miri Regev, del Likud, se acaba de presentar en un acto del “partido austriaco FPO, liderado por antiguos nazis en el período de posguerra” (ídem).

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