RESEÑA

“La Izquierda. Héroes, rebeldes y leyendas de la revolución socialista en la Argentina”, por Diego Rojas (Editorial Planeta)

Escribe Víctor Redondo

Tiempo de lectura: 7 minutos

La izquierda argentina, con sus distintos partidos y corrientes, está ligada al desarrollo de los combates de la clase obrera y se diferencia entre sí por las posiciones impulsadas en el seno de esos combates. Este es el núcleo de este libro, rico en historias que la juventud debe conocer y que a los viejos militantes les recuerda de dónde venimos y ayuda a pensar hacia dónde vamos.

Temprano comienzan las organizaciones en la clase trabajadora. Según José Ingenieros, en 1871 se crea la primera sección de la Asociación Internacional de los Trabajadores, la Primera Internacional. Y en los dos años siguientes las secciones francesa, italiana y española de la AIT.

Fue en estos años que llega al país un enviado directo de Karl Marx, el belga Raymond Wilmart, de 21 años. Wilmart, que tiene correspondencia directa con Marx, pronto comienza a desilusionarse de los trabajadores argentinos al creer que tendían más al mutualismo que a la construcción de un partido revolucionario.

En 1877 la clase crea su primer sindicato, la Unión Tipográfica, la que al año siguiente decreta la primera huelga de trabajadores, que dura un mes e incluso cuenta con la adhesión de los tipógrafos uruguayos, que se niegan a recibir trabajos enviados desde las patronales argentinas. Entre sus reivindicaciones figuran el no al trabajo infantil y aumento de salarios. La huelga triunfa.

Durante los años de la llegada al país de trabajadores escapados de Europa, trayendo sus ideas anarquistas y marxistas, sólo se leía El Capital en una mala y única traducción española, realizada desde el francés. Por esto el Dr. Juan B. Justo, a la par que fundaba el primer partido obrero argentino, el reformista Partido Socialista, emprende la traducción al castellano desde el original alemán, basándose en la cuarta edición alemana realizada por Engels. Esta traducción ‘argentina’ se comenzó a distribuir en cuadernillos quincenales. El Partido Socialista logró, en 1904, hacer elegir al primer diputado socialista de América latina, Alfredo Palacios. El sábado 7 de abril de 1894 apareció en Buenos Aires el primer número de La Vanguardia. “periódico socialista científico. Defensor de la clase trabajadora.”, el cual en su cenit llegó a vender 75.000 ejemplares.

El libro de Diego Rojas, organizado cronológicamente, contiene muchas perlas, no conocidas u olvidadas. Entre estas está el viaje a la Argentina de parte de la tripulación del famoso Acorazado Potemkin (inmortalizado en la película de Serguei Eisenstein del mismo nombre), el que marcó un pico en la rebelión rusa de 1905 contra el zar Nicolás II. Los que huyeron de la represión posterior al ‘domingo sangriento’ partieron del puerto de Liverpool con rumbo a la Argentina. Una vez arribados, los marineros del Potemkin se dispersaron, pero el mayor contingente se dirigió a la única dirección que traían como referencia: la ciudad de Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, en la que vivieron y trabajaron un largo tiempo.

Muy detallada, día a día, es la narración de las jornadas de combate de los obreros metalúrgicos de los Talleres Vasena (sita en el barrio de San Cristóbal, calles Cochabamba y La Rioja) contra las fuerzas policiales y del Ejército y una incipiente milicia paraestatal de derecha, la Guardia Blanca. El sindicato de fábrica levantaba un pedido de aumento salarial. El 2 de diciembre de 1918, 2.500 obreros se declararon en huelga, con gran apoyo de la población porteña y una diseminación geográfica de los enfrentamientos. El día del entierro de los primeros caídos, una movilización de 200.000 trabajadores acompañó los féretros. La heroica lucha contra las muy superiores fuerzas de la represión duró ocho días y produjo mil muertos. En las fuerzas del Ejército hacía su debut el joven teniente de 23 años, teniente Juan Domingo Perón).

De la influencia de huelgas de 1916 a 1919 y del triunfo bolchevique en Rusia, se organiza en el PS en 1918 una ruptura que da nacimiento al PS Internacionalista, que contaba con 766 militantes según su primer congreso. Este PSI, antecedente del Partido Comunista de la Argentina, adhirió a la Tercera Internacional, la de Lenin y Trotsky. Mientras que el PS rechazó ingresar a la Tercera luego de una votación de 5013 socialistas en contra y 3650 a favor del ingreso. Gran parte de estos luego rompería con el reformista PS y se sumaría al PSI y al PC. En octubre de 1920 llega a la Argentina el primer delegado de la Comintern, enviado directo del presidente de la III, Zinoviev. Nacido en Buenos Aires, su nombre real era Félix Weil, quien se transformó en el personaje central de la diplomacia secreta del país de Octubre. De regreso a Europa, este mismo Weil estuvo ligado a la fundación de la renombrada Escuela de Frankfurt. No faltaron en estos reagrupamientos quienes apoyaran a la Oposición de Izquierda soviética. Así, el obrero ebanista Roberto Guinney y el español Camilo López fundaron el Comité Comunista de Oposición, que fue el primer grupo trotskista de Argentina y de Sudamérica, en 1929.

En los estandartes del movimiento obrero figura con luz propia la gigantesca huelga de la construcción que comienza el 7 de enero de 1936, narrada y analizada en el libro, que triunfó luego de 90 heroicos días de huelga y combate proletarios.

Como escribí al comienzo, el libro está lleno de interesantes historias que involucran a estos primeros comunistas, detalles a veces menores pero jugosos y siempre ilustrativos.

Rojas sigue minuciosamente el viraje del Partido Comunista, con la batuta de Victorio Codovilla, para adaptar su programa a los dictados del stalinismo, en particular la teoría de los frentes populares con las “burguesías progresistas” que lo terminó arrojando en brazos de la Unión Democrática, ese conglomerado que unía a la Unión Cívica Radical, el PS, el PC y el partido Demócrata Progresista, conjunto de partidos que era liderado desde las sombras (y no tanto) por el embajador estadounidense Spruille Braden para “luchar contra el nazi-fascismo” que encarnaría en el naciente peronismo.

El deseo de ser minucioso en el relato del contenido choca con el espacio gráfico y el tiempo de la lectura. Por lo tanto, daré un pantallazo de lo que sigue en “La izquierda”.

Nos encontramos con los pormenores de las tres entrevistas que el obrero argentino Mateo Fossa sostuvo con León Trotsky en México en septiembre de 1938, y el texto completo de la entrevista.

Durante el peronismo hubo grandes luchas obreras y grandes persecuciones a la izquierda y en particular al Pc. El peronismo, “al que la izquierda no supo caracterizar” y que “obturaría no sólo su desarrollo sino la capacidad de intervención en varios de los conflictos que sobrevendrían”.

Los capítulos siguientes se internan en los enfrentamientos políticos durante el peronismo, antes de abrir un nuevo y extenso capítulo sobre el trotskismo ante Perón, las tácticas zigzagueantes del grupo de Nahuel Moreno (agrupados en el GOM) que se cristalizan en el entrismo luego del golpe del 55 (“bajo las órdenes del General Perón y del Comando Superior Justicialista”), el posadismo (POR[T]), Liborio Justo y la LOR, y la política contrarrevolucionaria del PC. También es narrada la enorme gesta que libraron los obreros de la carne contra el intento frondicista de privatización del Frigorífico Municipal Lisandro de la Torre, del barrio de Mataderos, en 1959, con una enorme huelga en la que desenvolvieron todas las tácticas de la clase obrera en combate.

La revolución cubana concretada en enero de 1959 fue un parteaguas en la izquierda. El rechazo de la revolución por parte del PC le costó múltiples fracturas, desprendimientos. Así el PC expulsó de un saque a 4.000 militantes, básicamente de la FJC, que dieron nacimiento al CNRR, luego PCR devenido maoísta, y posteriormente a nuevas escisiones de las que surge Vanguardia Comunista (maoísta).

Están contadas en el libro las deliberaciones y enfrentamientos en el Partido Revolucionario de los Trabajadores, PRT, fraccionado luego en PRT La Verdad (Nahuel Moreno) y PRT El Combatiente (Roberto Santucho), que formaría su brazo armado, el ERP, Ejército Revolucionario del Pueblo. Y de telón de fondo, la posición de estos grupos frente al foquismo y al peronismo.

Asimismo, nos cuenta la historia del grupo -MIR Praxis- reunido bajo el ala intelectual del filósofo marxista Silvio Frondizi (hermano del expresidente Arturo Frondizi). Es de este grupo que surgirá el grupo MIRA, el que luego de una nueva fractura (posición frente al retorno de Perón y la lucha armada) diera origen a Política Obrera. Estas discusiones teóricas y prácticas son explicadas con la transcripción de una larga exposición de Jorge Altamira (líder de PO).

El Cordobazo tiene su tratamiento especial, como movimiento que abre una nueva etapa histórica del movimiento obrero, con el fortalecimiento de las corrientes clasistas en los sindicatos (el punto más alto lo marcan los sindicatos fabriles de las automotrices cordobesas, Sitrac-Sitram). A este proceso nacido en 1969 al que se debe el retorno de Perón, no a impulsar una revolución nacional sino a coartar y estrangular a las nacientes camadas de jóvenes obreros agrupados en coordinadoras fabriles que voltean los planes reaccionarios de Isabelita Perón y José López Rega en las históricas movilizaciones de junio-julio de 1975. El golpe militar de 1976 es la nueva respuesta de la burguesía a la imposibilidad del peronismo de detener estas movilizaciones, y dar un golpe de muerte a la clase obrera que se iba radicalizando en sus luchas y en su organización.

El libro se acerca su final con un gran levantamiento popular, el Santiagueñazo (por la provincia de Santiago del Estero) de 1993, con el surgimiento del movimiento piquetero (obreros desocupados) y los debates surgidos en su interior. Y cierra con el Argentinazo (2001), el asesinato de Mariano Ferreyra y el surgimiento del Frente de Izquierda (PO-IS-PTS).

Quedan fuera de esta reseña innumerables y poco recordados episodios de la lucha de clases en la Argentina. Para eso tienen que leer este excelente libro de historia, pero también de militancia diaria.


((((( )))))) Diego Rojas es periodista de varios medios, autor del libro “¿Quién mató a Mariano Ferreyra?” (entre otros) que fue considerado como una prueba judicial para la condena de José Pedraza, burócrata sindical ferroviario, autor intelectual del asesinato de Mariano. Actualmente milita junto a la Tendencia del Partido Obrero.

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