El laberinto de un frente oportunista de grupos sectarios

Escribe El Be

Lo que dicen los ‘balances’ del FITU.

Tiempo de lectura: 3 minutos

“(U)na jornada histórica”, dice el MST; “un acierto que abre un nuevo camino para la lucha de clases”, dice el PTS, para quien “explotaron las calles”. Esto es en referencia a una movilización que no excedió los límites de las convocatorias habituales del FITU ni ofreció otra perspectiva que la electoral.

Para el PTS, la marcha “debe ser punto de partida de un ciclo (sic) de protestas y luchas” - una expresión de deseos, para forrar una línea que la presión a la burocracia sindical. El objetivo es “potenciar la coordinación que nació en la preparación de esta convocatoria”, que luego se escindió en actos separados y ataques recíproco. Para el MST, “la fuerza de la bronca plantea la necesidad política de poner en pie un nuevo movimiento histórico desde la izquierda”. "El movimiento es todo, los objetivos estratégicos, nada", sintetizó el más destacado de los fundadores del reformismo, el alemán Eduardo Bernstein. Lenin, por el contrario, fustigó el seguidismo a las ‘oportunidades’ y hechos consumados, para defender la preparación política revolucionaria de los cuadros y las masas.

Los “cientos” de organizaciones, que el PTS y el MST quieren cristalizar en una organización movimientista “histórica” y “permanente”, no son, en su inmensa mayoría, socialistas; son movimientos identitarios, ambientalistas, indigenistas, feministas, etc., cruzados horizontalmente por las diversas clases sociales. En Córdoba, el FITU destaca la participación de “referentes de Patria Grande”, la organización del derechista Juan Grabois- nacionalista y antisocialista.

El PTS y el MST han dicho repetidamente que “con el FITU ya no alcanza” (Foro del FITU de junio de este año); Alejandro Bodart probó suerte con este planteo con frentes con Pino Solanas y Luís Juez. Quiere un partido “amplio” y de “tendencias”, que preserve a los aparatos de FITU y sus finanzas. El PTS viene desde el año pasado llamando a construir un “partido de la nueva clase trabajadora” con la burocracia sindical del 'Frente de Lucha por la Soberanía, el Trabajo Digno y los Salarios’ (las dos CTA, la UOM, Aeronavegantes, aceiteros, la CATT, etc.); los cuales, en palabras del PTS, “al menos anuncian mayor disposición a la lucha”. Con ellos, aseguró el PTS, “queremos tener un diálogo distinto respecto a los dirigentes principales de la CGT” (LID, 26/7/25). Ninguno de los mencionados se avino a participar de la marcha.

Para el PTS, la perspectiva que se abrió con la movilización fue la de “coordinar esa resistencia, extenderla, hacerla lo más masiva posible [que] es el camino para fortalecer la perspectiva de la huelga general política contra el Gobierno y su plan”. Es una larga abstracción; la huelga general plantea la ocupación de fábricas que despiden o ‘lock-out-tean’, lo que el FITU boicoteó en FATE. Para el PTS, la marcha de la bronca “es un enorme punto de apoyo para pelear por imponer el fin de la tregua burocrática que sostienen las direcciones sindicales. Para obligar a la CGT y las CTA a romper la pasividad cómplice que permite la avanzada de Milei”. El sometimiento político a la burocracia sindical, en un planteo de orden general, no podría ser más explícito.

El PTS destaca “el mérito de una autoconvocatoria inédita por fuera de las conducciones sindicales”. Es lo que debieron hacer hace más de dos años, cuando se sumaron al acto del 1° de Mayo de la CGT, frente a Azopardo, junto a Kicillof, desoyendo el llamado de Política Obrera, nuestra organización, a un acto independiente en Plaza de Mayo, el mismo día internacional de los trabajadores.

La marcha de la bronca es un episodio de promoción de la candidatura del Myriam Bregman, a doce meses de distancia de las elecciones; es una torpeza que podría desgastar la figura de Bregman, en el marco de una dura pelea de los partidos patronales acerca de la reelección de Milei. Otra torpeza: el MST denuncia “los obstáculos que pusieron a la marcha el PO e IS”, en un afán faccional de quedarse con el nombre de la criatura, en detrimento de una clarificación estratégica para quienes prestaron atención al llamado de marchar. Para no perder la competencia por el sectarismo, el aparato del PO, en una declaración distribuida en la misma marcha, denuncia al PTS por romper el FIT-U en las elecciones municipales de Bariloche.

El FITU es un frente oportunista entre grupos irrevocablemente sectarios, que quieren salir por arriba del laberinto por medio de una candidatura a la que no le reconocen prestigio sino por medio de encuestas de opinión.

LEER MÁS:

La media Plaza habitual del FITU Un acto electoral con colaterales, que luego se denunciaron entre si en actos separados. Por El Be, 20/09/2026.

La convocatoria de los partidos “woke” cierra con la “marcha de la bronca” Una interesada maniobra política. Por Rita Marchesini, 20/09/2026.

Sobreseimiento y archivo de la causa del profe Bruno Corzo: SUMA TU FIRMA!Sumate a Política Obrera, llená el formulario