Hurlingham y la desarticulación de la cuarentena

Escribe José Luis Perea

Tiempo de lectura: 1 minuto

Hurlingham encabeza el ranking de los contagiados en el conurbano. Teniendo en cuenta que el AMBA prácticamente se encuentra sin cuarentena, que dejó de existir después de las dos primeras semanas del aislamiento obligatorio, entre “excepciones” al comercio y la industria. Con casi 200.000 mil habitantes, con los impuestos y tasas más altas del territorio, el número de contagios aumentó en un 73 por ciento.

El intendente Zabaleta está alineado a Gabriel Katopodis, y es considerado un “albertista” puro. Sin embargo, se encuentra en completa minoría en el Concejo Deliberante y tiene un comité de crisis paralizado. Ha actuado como defensor de “la producción” de patronales con largo prontuario negrero. Para Zabaleta se torna imposible volver a una fase más estricta, mientras el covid19 avanza cuadra por cuadra y casa por casa, especialmente en los barrios de San Damián, Williams Morris, Barrio Mitre, La Juanita, El Destino, dejando al desnudo una enorme desocupación y precarización laboral, urbano-ambiental y sanitaria.

Los recursos sanitarios son insuficientes; el “centro de aislamiento” improvisado en el centro deportivo de la Iglesia bautista Pedro Días y Villegas, cuenta con apenas 100 camas, no tiene los elementos ni el personal entrenado para garantizar una atención debida. Si se contabilizan las camas de terapia intermedia e intensiva con o sin oxígeno y las camas con respiradores, la precariedad de este distrito de 200.000 mil habitantes queda alumbrada por la despiadada realidad. La disponibilidad de camas no alcanza las 90 unidades, de las cuales solo 34 tienen respiradores.

Los trabajadores y los habitantes de Hurlingham debemos tomar nota de esta situación. El retorno a la fase 1 debe estar garantizada en términos de aislamiento y en términos de remuneraciones suficientes para todas las familias sin trabajo o con bajos ingreso, por parte del estado y el propio municipio.

Suscribite a Política Obrera