Bahía Blanca: coronavirus en Cooperativa Obrera

Escriben Bruno Díaz y Emilio Gauna

Trabajadores de comercio Bahía Blanca

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Ya son siete los trabajadores contagiados de coronavirus que desempeñan distintas funciones en la sucursal 28 de la Cooperativa Obrera, conocida como “el híper de Aguado”. Esto es el 20 por ciento de los testeados, pues hasta ahora se realizaron sólo 30 hisopados a los más de 200 trabajadores.

Se intentó instalar desde el principio que el contagio obedecía a conductas irresponsables de los propios trabajadores. Autoridades de la empresa negaron que el carnicero, primer positivo detectado, atendiera al público, lo cual es falso. La intención inicial, se ve, era reabrir lo antes posible la sucursal, desligando a la empresa de sus responsabilidades. Con el transcurrir de los días se supo que el foco de contagio no fue un asado, como circuló en medios y redes desde el comienzo, sino el merendero del híper. Mientras tanto, los casos aumentaron, circunstancia que impuso el cierre del establecimiento por 14 días y la licencia a todo el personal.

Desde que se decretó la emergencia sanitaria, los trabajadores mercantiles no tuvimos oportunidad de suspender nuestra labor, ni siquiera de manera preventiva para preparar las instalaciones. Las patronales fueron improvisando y, en el mejor de los casos, cediendo ante la organización de los trabajadores que exigían medidas de cuidado e higiene. En la Cooperativa, trabajadores y vecinos advirtieron sobre la cantidad de clientes que ingresaban y permanecían en el salón de ventas. A pesar de una reducción inicial, luego se volvió atrás y se decidió duplicar la cantidad, algo que nuevamente fue denunciado. Los trabajadores hicieron reclamos y sacaron fotos de pasillos llenos de personas. Mientras, autoridades de la empresa se dedicaban a sacar fotos de los pasillos vacíos. Una situación idéntica atravesaron los trabajadores de Walmart que lograron revertirla con varias asambleas que arrancaron medidas de prevención.

Las inspecciones municipales dejaron pasar estos problemas. No corroboraron que el merendero de la Cooperativa aloja a 24 personas sentadas, en una sucursal donde trabajan más de 200 (el foco de contagio). Estas inspecciones se realizaron oportunamente -para la empresa- luego del horario de almuerzo, el momento del día en que hay menos clientes.

Mientras nuestra paritaria continúa congelada, los grandes supermercados siguen facturando igual o más que antes de la pandemia. Lo que pone en jaque la salud no es una reunión social ocasional sino el interés patronal. Tampoco la desidia estatal se debe a la simple negligencia de algún funcionario, sino que obedece a un compromiso político, en defensa de esos intereses sociales. El intento de responsabilizar a los trabajadores por el brote de Covid-19 y el escarnio del que están siendo víctimas (algo que agudiza las presiones sobre su salud no sólo física sino también mental) son el taparrabos de esta componenda anti-obrera.

Los trabajadores debemos elaborar nuestros propios protocolos y organizar comisiones de seguridad para garantizar su efectivo cumplimiento. En este sentido, adherimos a la propuesta de protocolo elaborada por la agrupación Combativos Mercantiles.

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