El vaciamiento hospitalario en Merlo y la lucha de los trabajadores

Escriben Mercedes Colou y Gustavo Guida

Tiempo de lectura: 3 minutos

Según el sitio oficial del gobierno provincial, el distrito de Merlo tiene la tasa más alta de personal de salud contagiado de COVID-19 de toda la provincia de Buenos Aires. Hasta el momento se registraron 107 casos positivos.

Vaciamiento de la Salud Pública

Merlo cuenta con una vasta red de hospitales públicos (provinciales y municipales) y de Centros de Atención Primaria. Sin embargo, estos hospitales y salas de primeros auxilios están vaciados de mobiliario, herramental de trabajo, insumos diversos y de personal. Este vaciamiento es la consecuencia de una política sistemática de ajuste a la salud pública de vieja data que va desde el fascista Othacehé a Menéndez.

Cualquier trabajador que recurra a los hospitales de Merlo conoce las esperas interminables para ser atendido en una guardia o en un consultorio porque la dotación de profesionales no está acorde a la demanda de salud de la población. En vez de contratar más personal de salud, se superexplota a los trabajadores con jornadas de trabajo agotadoras.

Es herencia othacehísta, defendida férreamente por Menéndez, la política de flexibilizar a los trabajadores de la salud por medio de contratos indefinidos y la modalidad del monotributo. Por ejemplo, en el Hospital Eva Perón, la mayoría de los trabajadores es monotributista o está bajo modalidades de contrato eventual.

En lo que respecta al salario una trabajadora del Hospital Chutro denunció, en medio de una protesta callejera, que el salario básico de un enfermero municipal es de 6 mil pesos. Obviamente, estos salarios de miseria obligan al trabajador extender más y más su jornada laboral. Respecto a las condiciones de trabajo la desidia gubernamental es total. Iris Portillo, presidenta de CICOP Merlo, denunció en torno a la crisis sanitaria actual que “Nos faltan elementos indispensables de protección. Nunca nos dieron indumentaria adecuada, tenemos que comprarla nosotros mismos. No se cumplen los protocolos ni el de nación ni el de provincia. A enfermería recién el martes le dieron barbijos para sala de partos. Los pacientes usan camisolines hechos con bolsas de residuos patológicos (…)”.

En este cuadro general resulta llamativo que la tasa de contagios entre los trabajadores de la salud no sea mayor. El otro dato de peso, brindado por el gobierno provincial, es que Merlo está a la cabeza, en toda zona oeste, en lo que respecta a la tasa de mortalidad por Covid-19. Las causas de este lamentable liderazgo todavía deben estudiarse, pero la vieja crisis del sistema sanitario es sin duda un factor que colabora en el deterioro de la salud de su población.

Por un fallido proyecto de ordenanza impulsado por Othacehé, bloque “Verdad Justicialista”, nos enteramos de que Merlo recibió del gobierno provincial 70 millones de pesos desde el inicio de la emergencia sanitaria al presente. Nada de ello se destinó a contratar más personal de salud o a equipar hospitales y salitas.

De persistir esta situación, en el marco del ascenso de la curva de contagios, están dadas todas las condiciones para una crisis sanitaria mayúscula.

Lo peor está por venir

La dinámica de la curva de contagios tiene una pendiente positiva y en franca aceleración. De continuar con esta dinámica, que es lo más probable, el sistema sanitario colapsará irremediablemente y la situación será peor si, los trabajadores, no defendemos la cuarentena total y cuidamos a nuestra primera línea: los trabajadores de la salud.

Saludamos y apoyamos, con todas nuestras energías, el corte de calle frente al Hospital Chutro, el pasado 26 de junio, impulsado por sus trabajadores junto a la Cicop. Esta lucha, junto a las otras luchas del distrito, como la del Sutna por protocolos de salubridad, marcan un rumbo a toda la clase trabajadora de zona oeste.

Planteamos:

Turnos de 6 horas de trabajo y salarios igual a la canasta familiar.

Pase a planta permanente de todos los contratados y precarizados.

Protocolos sanitarios bajo el control de los trabajadores.

Plan de testeos masivos.

Provisión de todas las camas de terapia intensiva con respirador y personal especializado para atender en todos los hospitales. Con todos los equipos de protección necesarios.

No pago de la deuda externa. Romper con el FMI.

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