Asamblea de Suteba La Matanza rechaza el protocolo de vuelta a clases

Escribe Mariano Hermida

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Unos 170 compañeros y compañeras, la mayoría pertenecientes a agrupaciones y un grupo más pequeño de activistas independientes, participaron de la última asamblea virtual del Suteba La Matanza.

Las preocupaciones más sentidas que se reflejaron en las intervenciones fueron el aumento de docentes contagiados de covid-19, que está poniendo en crisis el reparto del SAE en las escuelas y la falta de elementos de protección para realizarlo; la no convocatoria a actos públicos virtuales, la sobrecarga laboral que contrae la virtualidad, la desvalorización del salario docente y el cobro en cuotas del aguinaldo; la falta de obras de infraestructura escolar que puedan garantizar la aplicación de un protocolo de vuelta a clases. Sobre este punto, la abrumadora mayoría de las intervenciones constataron que el protocolo presentado por el gobierno se choca con la realidad del estado de los edificios escolares, con falta de agua, aulas abarrotadas de alumnos que imposibilitan el “distanciamiento social”, y el estado ruinoso de los edificios escolares que no cumplen con las mínimas condiciones de seguridad e higiene para volver a las aulas. Entre otras resoluciones centrales se votó una campaña por la reapertura de la paritaria salarial, la defensa del cobro integral del aguinaldo y la realización de un festival online “En defensa de la Escuela Pública”. La asamblea cerró con una foto virtual de los compañeros en apoyo a la libertad de Sebastián Romero y por la libertad de todos los presos políticos.

La dirección provincial del gremio y la CTERA han dado su acuerdo para un retorno a clases “consensuado” sin el mandato de la ninguna asamblea, y el protocolo en cuestión fue sellado a espaldas de la docencia.

En nuestras intervenciones, los compañeros de Tribuna Docente (T) vinculamos la crisis educativa con la crisis política y una bancarrota económica general. Denunciamos el colapso del sistema de salud público, que desnuda la incapacidad del régimen capitalista para proteger la vida de los trabajadores. Destacamos que la cuarentena, lejos de apaciguar las luchas del movimiento obrero, las ha acrecentado, como lo demuestran numerosas luchas docentes (Santa Fe, Catamarca, Chubut, Tucumán) y otros gremios. Planteamos que la docencia bonaerense delibere en un plenario provincial de delegados con mandato de escuela para organizar un plan de lucha para imponer un protocolo propio de vuelta a clases, la conformación de comités de seguridad e higiene en cada escuela, la reapertura de la paritaria, la indexación del salario por inflación, la convocatoria a actos públicos virtuales, junto a todas las reivindicaciones pendientes de la docencia.

Por su parte, las agrupaciones ligadas al FIT-U se centraron en que el sindicato se ponga al servicio de impulsar una campaña por su proyecto de “impuesto a las grandes fortunas”. Argumentaron que era una medida “progresiva” y fue presentado incluso como la “salida para el pueblo trabajador”. El PCR (integrado al gobierno) mocionó el apoyo a todo proyecto de “cualquier espacio político” que gravara las grandes fortunas. Baradel apoya el proyecto del oficialismo, que nadie conoce todavía.

Por nuestra parte, nos abstuvimos. Rechazamos el método ultimatista de someter a las asambleas de trabajadores un proyecto sin deliberación previa y por sembrar expectativas en un parlamento incapaz de satisfacer ninguna necesidad popular. En nuestra intervención sostuvimos la necesidad de coordinación de las luchas del movimiento obrero y la convocatoria a un congreso de bases que vote un programa integral (desconocimiento de la deuda, nacionalización de la banca, renacionalización del sistema educativo, el control obrero de la producción y un gobierno de trabajadores). El planteo del FIT-U se aprobó por mayoría.

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