Conspiraciones cruzadas

Escribe Ana Belinco

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Es frecuente escuchar a políticos y agoreros advertir una repetición de lo que llaman los ‘estallidos’ de 2001. La repetición del libreto por parte de Mario Ishii, el intendente pejotista de José C. Paz, en una entrevista con Fontevecchia para Diario Perfil, tuvo una mayor repercusión. Ishi sostuvo que “para fines de agosto vamos a estar como en 2001”. También advirtió de la quiebra de 1.500 fábricas y PyMEs en el municipio, uno de los más pauperizados del conurbano, asegurando que lo mismo ocurre en todo el segundo cordón.

Según Ishii, la convulsividad que describe en la actualidad, hoy no estaría dada por el hambre si no por la horda de delincuentes violentos que habría sido liberada en el marco de la emergencia sanitaria, por una afluencia de extranjeros ‘ocupas’ y por el hastío de la gente debido al encierro. Salta a la vista el oportunismo de este ‘análisis’, cuando se recuerda que en 2001 gobernaba un radical aliado a una disidencia del peronismo y de la centroizquierda, el Frepaso, y hoy lo hace el peronismo entero.

En línea con Berni, reclama convocar a las fuerzas federales, como la Gendarmería, para contener el malestar social, porque, dice, “la policía está desbordada”. Ishii oculta la conspiración política de Duhalde y Alfonsín para voltear a De la Rua y poner fin a la convertibilidad, y de otro lado distorsiona la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre, que presenta como un ‘estallido’.

Una vez más la discusión por seguridad, se cuela en el escenario político bajo el acecho del fantasma de la rebelión popular que desvela a la burguesía y sus representantes políticos. No la ven inminente, pero sí una consecuencia inevitable del derrumbe fiscal del estado, de los compromisos de deuda externa y de los reclamos de “recapitalización” de las patronales.

Iglesia y Estado no son asuntos separados

En este marco la Iglesia también hizo su ‘aporte’, al responsabilizar al gobierno por la falta de [protección de las villas del área metropolitana] (https://politicaobrera.com/politicas/1801-el-gobierno-de-la-pandemia-en-la-cuerda-floja). Luego de una serie de declaraciones y de ser atendido por el intendente Fernando Espinoza, el Obispo de San Justo, Eduardo García, salió a bajar la intensidad de la confrontación, por el temor a atizar la crisis.

La Conferencia Episcopal a través de su presidente, el obispo Oscar Ojea, había advertido a AF sobre el hambre y la desocupación que se avecina, sobre el aumento de la tensión política por la ausencia de diálogo multisectorial para enfrentar la pospandemia, y pidió un ingreso universal de emergencia para trabajadores informales.

A esta serie de disparos se sumó la declaración del equipo de Pastoral Social de la arquidiócesis de Rosario, contra el intento de expropiar Vicentín – un gran aportista financiero de la Iglesia. Si bien se reconoce en el texto que “la realidad es muy compleja y reúne muchas facetas”, recuerda que “el derecho de propiedad (artículos 14 y 17 de la Constitución Nacional) no puede ser desconocido”. La Iglesia es uno de los mayores propietarios del país.

Por su parte el Consejo Superior de Educación Católica (Consudec) y la Federación de Asociaciones Educativas Religiosas de la Argentina (Faera) –que agrupan a los colegios católicos- dijeron que “los alarman signos de intolerancia, de persecución y de censura de tipo ideológico, que paradójicamente ocurren en nombre de una ‘tolerancia’, que no es respetuosa de otras cosmovisiones y opciones religiosas legítimas”. Tanta fraseología es para atacar la Educación Sexual Integral.

La realidad política se caracteriza por conspiraciones cruzadas de todo tipo.

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