EEUU: la autodefensa contra las milicias fascistas

Escribe Norberto Malaj

Trump atiza un Charlottesville en masa.

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En 2017, Heather Heyer fue asesinada y numerosas personas resultaron gravemente heridas en Charlottesville, Virginia, cuando una protesta democrática enfrentó una manifestación nacionalista blanca de derecha. Heyer fue aplastada y los demás heridos fueron arrojados al aire después que James Fields, simpatizante neonazi, los golpeara.

Ahora este procedimiento se ha generalizado en todo EE.UU. Cuanto más vigorosas son las marchas anti-raciales más se incrementan estas provocaciones, auspiciadas virtualmente desde la propia presidencia (Trump) y la complicidad policial. Informa The Guardian (9/7): “Las manifestaciones sostenidas en todo EE.UU. que exigen justicia racial y el fin de la brutalidad policial tras el asesinato en mayo de George Floyd se están encontrando con una tendencia al alza de aparentes contra-manifestantes que usan vehículos para amenazar o golpear a los manifestantes. La tensión también ha continuado entre los manifestantes y la policía en algunas áreas, con informes de agentes de la ley que se enfrentan a multitudes con granadas explosivas y gas pimienta. En varias ciudades ha habido una avalancha de conductores arrojándose contra los manifestantes, con informes de múltiples lesiones y al menos una muerte”.

En Boston, Massachusetts, “Rachel Alpert-Wisnia, una estudiante de secundaria de 16 años, una de las organizadoras de una protesta, en su mayoría de adolescentes a favor de Black Lives Matter”, denunció cómo un camión se abalanzó “hacia los estudiantes mientras huían a una entrada cercana. En Nueva York, funcionarios del departamento de policía confirmaron que habían detenido a un hombre que condujo a través de una protesta de Black Lives Matter cerca de Times Square en Manhattan el martes por la noche. Nadie resultó herido ni arrestado en el incidente. El conductor fue liberado más tarde” en nombre que “los manifestantes empujaron sus bicicletas y el vehículo rodó sobre ellas” (ídem).

“Summer Taylor, de 24 años, de Seattle, murió y Díaz Love, de 32 años, de Portland, Oregon, resultó gravemente herido en la Interestatal 5 el domingo temprano” cuando fueron embestidos por otro automóvil cuando estaban en una manifestación (ídem).

“El mes pasado, un informe del Proyecto sobre Seguridad y Amenazas de la Universidad de Chicago concluyó que los extremistas de derecha estaban detrás de al menos 50 incidentes de embestida de vehículos desde que comenzaron las últimas oleadas de protestas a fines de mayo. Al menos 18 fueron categorizados como deliberados, mientras que otras dos docenas se consideraron poco claras… ´El mensaje que intentan enviar es: Necesitas salir de la calle y detener estas protestas´, dijo Ari Weil, investigador de terrorismo y autor del informe. Al menos 20 personas son procesadas por los intentos de asalto, incluido un líder estatal del Virginia Ku Klux Klan y otros supremacistas blancos” (ídem).

No hay duda de que Trump atiza estos actos. El presidente denunció que el mural fuera de la Trump Tower en Nueva York era un "símbolo de odio". El martes 7 nuevamente la policía se enfrentó con los manifestantes frente a la Casa Blanca después que manifestantes se reunieron desde diferentes partes de Washington DC. Desde entonces se reportaron “enfrentamientos en estados como Georgia, Washington, Oregon y Maryland” (ídem). Estas son las condiciones en que el movimiento contra el racismo está organizando la autodefensa. Tiene una gran masa popular para apoyarla.

Los trabajadores negros son los más golpeados por la pandemia. “Ellos representan el 22,4 por ciento de todas las muertes COVID-19 a pesar de representar sólo el 12,5 por ciento de la población. Junto a la desocupación que los tiene como blanco preferido otra “razón es que los afroamericanos también sufren desproporcionadamente de graves condiciones de salud preexistentes, falta de seguro médico y viviendas inadecuadas, lo que aumenta su vulnerabilidad al virus. Otra razón es que los trabajadores negros son mucho más propensos que los trabajadores blancos a trabajar en trabajos de primera línea, especialmente los de bajos salarios, lo que los obliga a poner en riesgo su salud y la de sus familias. Si bien los trabajadores negros representan el 11.9 por ciento de la fuerza laboral, representan el 17 por ciento de todos los trabajadores de primera línea. Representan un porcentaje aún mayor en algunas industrias clave de primera línea: 26 por ciento de los trabajadores de transporte público; 19,3 por ciento de los trabajadores de cuidado infantil y servicios sociales; y el 18,2 por ciento de los trabajadores de camiones, almacenes y servicios postales” (The Bullet, 9/7).

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