Mentiras y verdades del momento político

Escribe Jorge Altamira

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El ataque de Hebe de Bonafini contra Alberto Fernández, a causa de una reunión del Presidente con las grandes patronales, ha sido agitada por la gran prensa como la evidencia de que el gobierno se encuentra como en una víspera de colapso. Para subir el tono a la disputa, se juntó lo de Bonafini a los elogios que tributó CFK a un artículo del periodista Alfredo Zaiat, en Página/12, que arremete contra el “capital concentrado”. Para hacerla corta, el aparato K estaría bombardeando al jefe de su propio gobierno, bajo el pretexto de que pretende cerrar una ´grieta´ que, en realidad, habría que hacer más grande. ¿Alberto a casa, Cristina al poder?

Los elementos de prueba que se han ofrecido para mostrar un distanciamiento político del presi con su vice, no pasarían una primera lectura judicial. Alberto Fernández llegó adonde se encuentra, acompañado de su promotora, prometiendo un Consejo Económico y Social, que a falta de otros postulantes incluía al ´empresariado´ denunciado de ´genocida´. En las reuniones ´malditas´ de Fernández se sienta, sin barbijo, Máximo Kirchner, ungido sucesor presidencial para 2024. Los ‘empresarios’ en el ruedo son aquellos mismos que CFK reunía en el Patio de las Palmeras en el último tramo de su mandato. El banquero Jorge Brito, que oficia de anfitrión de algunos cabildeos con la nueva generación K, fue convocado por Kicillof, en 2014, como la última tabla de regateo para zafar de los fondos buitres y del juez Griesa. En ningún momento, en toda esta peripecia, Hebe de Bonafini dejó de tronar contra amigos y enemigos, algo que era tomado con simpatía por unos y desprecio por otros, sin que por eso se altere el ritmo de las agujas del reloj.

El punto central es el siguiente: ¿hay algún burócrata del kirchnerismo que rechace la búsqueda de un acuerdo con los fondos internacionales y el FMI para salir del default público? Los kirchneristas rabiosos sostienen que la política nacional y popular emergerá de las aguas profundas en que se encuentra luego del acuerdo con BlackRock y la búlgara Kristalina. La persistencia de Martín Guzmán en obtener ese acuerdo es la razón que une a Larreta con Kicillof, de ningún modo la pandemia. Sostener lo contrario es pretender que esa calamidad no es un asunto social sino sanitario, y que el gobierno de Argentina ha pasado a manos de los infectólogos. El “tufillo golpista” ha quedado reducido a alternativas improbables como Bullrich, Pichetto y Macri – el cuerpo sólido de JxC le hace el aguante a AF, en primer lugar, porque una polarización precipitaría una crisis de poder, y porque la cuestión de la deuda pública los tiene en el mismo campo. En sentido contrario, una crisis con los fondos internacionales y con el FMI pondría en entredicho al gobierno y el golpismo pasaría a ser algo más que un “tufillo”.

El kircherismo no presenta otra alterativa que ir a la rastra de la política de Alberto Fernández. Su agenda es simplísima: levantar los cargos judiciales contra la vicepresidenta y su entorno más crucial. Ningún kirchnerista se quejó del sobreseimiento que obtuvo su jefa en el caso de las coimas de Techint con motivo de la nacionalización de la filial Sidor, por parte de Chávez. Un sobreseimiento vale más que una docena de programas. Liberar al cristinismo de la condena judicial es el pacto de sangre que firmó Mefistófeles Fernández para llegar a la Presidencia. Es la misma agenda de Macri, recargado de fechorías. ¿Podría producirse un ´swap´ de delitos? ¿Pactar una prescripción? Todo dependerá del desarrollo de la crisis política, que no es solamente nacional. Lo que es cierto es que deberá desarrollarse en un marco de colapso económico, de un lado, y rebeliones populares, del otro

Los economistas conjugan el apocalipsis que emerge de sus boletines, en tiempo futuro. En este momento, la burguesía quiere disfrutar de la moratoria de deudas – un pilar de la gestión capitalista desde la década de los ‘70. Para eso necesita realizar una pequeña cirugía, que es apartar del entrevero a Cristóbal López, evasor y en quiebra, y por otro lado a Calcaterra, Caputo, Angelici – un representante típico del medio pelo burgués, porque se ocupa del juego, del espionaje, de Comodoro Py y de la (suspendida) compra-venta de jugadores. Los observadores con menos prejuicios ya se han dado cuenta que la oferta de títulos de deuda del gobierno nacional, en pesos, se sobre suscribe, porque permite canjear deuda vieja sin sufrir quitas y con el seguro de su cortísimo plazo. Todo esto lo brinda el gobierno que supimos conseguir, en medio de una miseria social atroz. Los beneficios de estos ´bonistas´ suben cada vez que el trío de la cuarentena renueva su ´unidad´.

En contraste con lo que dice la sarta de columnistas que recluta la prensa comercial, la pandemia no ha devuelto al capitalismo un sentido de solidaridad social, algo que iría contra su estructura genética. En los primeros días del nuevo coronavirus, el sistema capitalista se desmoronó literalmente, para pasar a la Unidad de Terapia Intensiva de los bancos centrales que salieron en su rescate. De acuerdo a los niveles de endeudamiento internacional, respaldado por valores ficticios, las UTIs financieras no tienen más camas disponibles. Lejos de unir esfuerzos de los países con mayor desarrollo científico, para enfrentar la pandemia, la crisis acentuó la guerra comercial, con secuestros de mercaderías y personas, ni qué decir de los fraudes. La tensión ‘geopolítica’ se ha acentuado. Los gobiernos que más abrazaron la libertad económica frente al virus se encuentran en temporada de liquidación. En resumen, los acuerdos y la estabilidad política son una quimera. En esta ilusión, la tendencia del momento en Argentina es evitar el sacrificio del entendimiento entre los Larreta, de un lado, y los Kicillof, del otro. El kirchnerismo quiere asegurar los goznes de esta bisagra, no perforarlos.

La autocrítica que emitió Fernández por el apresuramiento con que planteó la expropiación de Vicentín, es propia de un pícaro. El juez del concurso ya entendió que la familia no tiene condiciones de salir indemne del vaciamiento que propició la familia. Los acreedores extranjeros y el gobierno de Santa Fe han avanzado en el trámite del ´discovery´, que consiste en ubicar los activos y el dinero del desfalco. Todo el Family Group está envuelto en el escándalo, o sea el conjunto de empresas más allá de la cerealera. De una forma u otra, la continuidad de la actividad de Vicentin plantea la gestión provisoria a cargo de un Fideicomiso, con el aporte de los acreedores. En el Fideicomiso entrarían los productores y las asociaciones cooperativas. Todo depende, de nuevo, de la deuda externa – la deuda con los BlackRock y la deuda con los bancos internacionales acreedores de Vicentin. La historia tampoco acaba acá, porque el comercio internacional de granos ya no es el que era. China va a reducir sus importaciones, como consecuencia de la caída de su mercado y de la crisis internacional. Los mercados de futuros, el gran motor de este comercio, donde arbitran los precios que regulan la cosecha siguiente, son presa de las incertidumbres de una pandemia que seguirá presente con cierres y reaperturas. Los banderazos deberán plegar las telas, y los nacionales y populares ya no querrán repartir promesas acerca de la seguridad de los puestos de trabajo y del aumento del salario real.

El desarrollo de la crisis erosiona el resto de autoridad política del estado capitalista y sus partidos. Es necesario construir, por medio de luchas y deliberaciones, un congreso de trabajadores, para oponer al impasse del capital, una salida de conjunto, bajo un gobierno socialista de la clase obrera.

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