Chile: el régimen tambalea con el pueblo en la calle

Escriben Luciano Newen y Tamara Canela Partido Obrero Revolucionario (Chile)

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La dura situación económica, social y sanitaria ha profundizado la crisis política del régimen pinochetista. Las nefastas medidas de Piñera para enfrentar la pandemia han llevado al Parlamento a evaluar el retiro, por parte de los trabajadores, del 10% de sus ahorros previsionales - que están en manos de las Administradoras de Fondos de Pensiones, AFPs.

Apenas los diputados aprobaron el proyecto en general, éste fue enviado a la Comisión de Constitución del Senado para ser votado la próxima semana. Si el Senado aprueba el proyecto de Diputados, volverá a la Comisión, donde sus indicaciones serán analizadas y votadas en particular. Finalizado esto, el texto será enviado de vuelta Senado. Para su aprobación, se requiere de 24 votos, uno más de los que ya tiene la oposición. Pero Piñera puede vetarlo.

Impuesto en dictadura, la capitalización individual obliga la cotización del 10% del salario a una de las cinco AFPs existentes. El dinero es invertido en la Bolsa, nacional y extranjeras, títulos públicos o adelantos a grandes empresas.

Mientras la rentabilidad de las AFPs alcanza al 30%, en concepto de comisiones, el fondo de los trabajadores apenas llega al 5%; de u$s160 mil millones cotizados, las AFPs invierten un 6,1% en acciones locales, un 51,2% en bonos nacionales, y 42,8% en el extranjero. En consecuencia, a la hora del retiro laboral, la remuneración para la inmensa mayoría es miserable. Por esto, “No + AFP” ha sido uno de los principales reclamos de los trabajadores.

Las posiciones parlamentarias

El gobierno rechaza el retiro anticipado del 10% del fondo de los trabajadores, cuyo propósito es hacer frente al aislamiento obligatorio determinado por la pandemia. Se opone a ´descapitalizar´ a las AFPs, que se verían en la necesidad de convertir sus activos en dinero. Como alternativa propone, a grandes rasgos: a) facilitar el acceso al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y eliminar restricciones a la entrega del bono de $500 mil; y b) sacar del ruedo la reforma de pensiones, que encuentra en trámite parlamentario.

Objeta, además: 1) que el adelanto del 10% debiera ser mediante proyectos de ley, y no, como ocurre, como una reforma constitucional; 2) que la medida va en sentido contrario a la reforma previsional, que prevé subir a de cotización de los trabajadores en 6 puntos; 3) que debe excluir a quienes mantienen trabajo e ingresos, por actividades esenciales u otras.

De no poder evitar la aprobación del retiro anticipado del 10% del fondo acumulado, Piñera propone aumentar: a) la tasa de cotización; b) la edad de jubilación; c) el número de cotizantes. Es que, como producto de la propia crisis capitalista, muchos trabajadores han perdido el empleo y han dejado de cumplir con la cotización forzosa, o han visto reducido los salarios, así como las contribuciones a las AFPs. Las AFPs, por otra parte, se encuentran quebradas, esto por la desvalorización de los activos en su poder, aunque los siguen contabilizando al valor de adquisición. Si ajustaran esos valores, se verían obligadas a pedir recurso a la quiebra.

La oposición, bastante cohesionada en este tema, aprobó el retiro, sugiriendo que sería “gran ayuda para la clase media”, y acusa que los subsidios oficiales a trabajadores, a desocupados y a informales han sido escasos, fragmentados, llena de trabas y mal focalizados.

Por su parte, la izquierda democratizante (partido comunista, sectores del Frente Amplio) celebró su aprobación en Diputados como “un gran triunfo”, y no tiene duda que el trámite pasará.

Dos variantes, dos tendencias

De continuar las intensas protestas que desató la oposición del gobierno al adelanto del 10%, y la posibilidad de un rechazo en el Senado o un veto presidencial, la derecha gubernamental se enfrentaría al desafío político de resignarse a una derrota o ensayar un golpe o autogolpe. Es que la AFPs constituyen la arquitectura del financiamiento de la burguesía chilena y del Tesoro estatal. Desarmar una parte de esta estructura en tiempos de pandemia y bancarrota, podría ser catastrófico. Encima de esto, está previsto para octubre próximo la realización de un plebiscito postergado, que podría dar lugar a la convocatoria de una Asamblea Constituyente, que reuniría a una mayoría opositora. La Tercera presiona a Piñera a dar un “golpe de timón” para imponer su plan de gobierno – y no otro; asimismo, mira la crisis como “más allá de la coyuntura” – consciente de que peligra la salud del régimen. Es una expresión de un sector duro de la derecha y del alto mando militar que se abroquela detrás del veto y abre el camino de un golpe. Por otro lado, esta misma situación explica que un sector de la derecha (Chile Vamos) acompañe el voto positivo en el Senado, para advertir que el golpe sería una aventura. Un golpe de una derecha dividida, bajo un sistema financiero quebrado, una pandemia extraordinaria (la cuarta en el ranking que encabezan EEUU y Brasil) y masas en ascenso, parece una alternativa sin margen, pero lo mismo ocurre con el status quo, que tampoco tiene margen – las tres décadas post Pinochet están agotadas.

Por eso es grande la chance de que el retiro se apruebe, sin prestar atención a que la Constitución impide aumentar el gasto fiscal fuera de la ley anual de Presupuesto. Las AFP son un grupo de poder parasitario instalado tras “el trono”, que han asegurado sus intereses cualquiera sea el gobierno de turno. Existe un proyecto de Fondo Solidario, para reunir aportes del estado y otras fuentes, que reponga el retiro del 10% a las AFPs, lo cual implica mayores impuestos; sería un rescate estatal a las AFPs. El hecho extraordinario de los acontecimientos chilenos es que los trabajadores se han lanzado a la calle para que se les adelante un dinero que le resta a las jubilaciones a la hora del retiro. La explicación sería que el retiro es tan miserable que en nada cambia un retiro inmediato del fondo individual para hacer frente a la miseria creciente en la actualidad.

La cuestión de fondo es, sin embargo, la tendencia elemental de los trabajadores a ir adelante para acabar con las AFP y con el régimen que las apadrinó durante cuatro décadas.

Las posibilidades del movimiento obrero

Las últimas jornadas de protestas evidencian la confianza de las masas en doblegar a Piñera. Este movimiento constituye una rebelión contra el Estado chileno. Al retirar el 10%, las masas son conscientes de que bajarán sus jubilaciones, lo que revela el carácter elemental, sin cálculos, de su salida a las calles. Esta crisis es, probablemente, la crisis de régimen político más expuesta del mundo.

Todas las organizaciones del pueblo deben deliberar un plan de lucha para hacer frente al hambre, la deuda, el desempleo y las muertes por Covid. De este modo, debe votar a sus representantes para convocar a una gran Asamblea Popular, de alcance nacional, que tenga como objetivo imponer las reivindicaciones y tomar a su cargo la convocatoria una Constituyente libre y soberana.

Chile marca las tendencias de organización, lucha y rebeliones hacia otros países.

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