SOMU: una paritaria devaluada

Escribe Lucas D.

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Luego de una huelga de casi 15 días donde los trabajadores de la pesca llevaron adelante una huelga que incluyó asambleas en las terminales portuarias y cortes de ruta en varias ciudades del sur, el SOMU cerró una paritaria ruinosa junto con las patronales pesqueras y el Ministerio de Trabajo.

El acta firmada consiste básicamente en fijar un dólar de referencia de 65 pesos brutos, que sacando impuestos queda alrededor de 51, durante todo el 2020. Este valor de referencia es lo que los trabajadores cobran en forma proporcional por producción, lo que significa una pesificación a la baja ya que el dólar oficial se encuentra cerca de los 72 pesos; en caso de que se produzca una devaluación, quedará totalmente licuado. Con este nuevo valor las cámaras pesqueras amasarán mayores fortunas, y más aún a medida que se devalúe más el peso. Con respecto a los buques merluceros, se acordó una suma compensatoria no remunerativa adicional extraordinaria de 5.000 pesos a pagarse en julio. Respecto del básico, por otro lado, se acordó una recomposición llevando el básico para el marinero de planta del congelador langostinero, merlucero y centollero a 18 mil pesos desde el 1° de agosto y en 24 mil desde el 1° de diciembre.

El 13 de julio el Ministerio de trabajo dictó la conciliación obligatoria que el SOMU acató sin desarrollar ningún tipo de asambleas entre los trabajadores. Las patronales presionaron hasta la último manteniendo amarrados los barcos. Las patronales y el gobierno llevaron el conflicto al desgaste, sabiendo que los trabajadores no cobraban desde hace 8 meses.

Por otra parte, no se colocó en discusión las pésimas condiciones de seguridad a las que son sometidos los marineros, pagando hasta con sus propias vidas cada vez que empieza la temporada del langostino ya que las embarcaciones que salen a navegar no están preparadas para estas tareas, como lo demostró el hundimiento del Repunte y otras decenas que lo precedieron. Los contagios de COVID 19 entre los trabajadores de la pesca es moneda corriente y no existen las medidas mínimas de protección para evitar los contagios.

Frente a este acuerdo devaluado es necesario sacar algunas conclusiones. Existe entre los trabajadores de la pesca una gran predisposición a desarrollar su lucha, esta gran huelga es un ejemplo de ello. El SOMU, que contó con la predisposición de los trabajadores para llevar adelante asambleas donde votaron medidas de lucha, desactivó las asambleas a la hora de refrendar las propuestas del gobierno y las patronales. La “guerra del langostino” tendrá nuevas batallas. Es necesario librarlas con el conjunto del sector marítimo (pesca, portuarios y todos), llevando adelante asambleas por sector para votar todas las medidas para garantizar el cumplimiento de los convenios colectivos.

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