Acerca de la ruptura de Julián Asiner, ex presidente de la FUBA, con el aparato del Partido Obrero

Escribe Partido Obrero - Tendencia

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La decisión de Julián Asiner, dirigente durante años de la UJS, ex presidente de la FUBA, miembro del CC y del Ejecutivo del PO, de reclamar el reconocimiento de nuestra Tendencia y la reincorporación de sus militantes expulsados, marca un nuevo desarrollo en la crisis del Partido Obrero. El aparato oficial partidario ha decidido denunciar a Asiner por una pretendida “inconsecuencia”, “por haberse callado” o por haber votado, en otro momento, los planteos de la llamada ´mayoría´. Quienes sí “hablaron” o “no se callaron” fueron, sin embargo, censurados, espiados, segregados y finalmente expulsados en forma sumaria, o sea sin derecho a defensa y con el voto de nadie.

El aparato oficial echó a todos los que hablaron “antes”, y ahora expulsa a Asiner por hablar “después”.

Alcance

Los redactores oficiales, sin saberlo, han puesto de manifiesto el verdadero alcance de la crisis planteada por Asiner. En efecto: estamos ante una fractura al interior del núcleo dirigente del aparato oficial. Como parte del anterior CC, Asiner había acompañado las votaciones de la ´mayoría´, como lo hizo también en el 26º Congreso que tuvo un desarrollo bochornoso (ver “La crisis del Partido Obrero y la CRCI”, de Osvaldo Coggiola). Asiner se pronuncia seis meses más tarde de la formación de la Tendencia, en junio pasado. Es expulsado, no por adherir a la Tendencia, sino por reclamar el derecho estatutario a su reconocimiento. Ha entendido que la expulsión de 1.200 militantes desnaturaliza a cualquier partido. Asiner emerge como el sobreviviente de una tendencia que no llegó a organizarse, la que reclamó en un primer momento el reconocimiento de la Tendencia, sin adherir a ella, e incluso la convocatoria de un congreso extraordinario, pero que sucumbió enseguida ante las apretadas del aparato.

El aparato se ha apresurado a apartar a Asiner, de nuevo, en forma sumaria. Le exigió subordinación sin valor para servir a un orden que se quiere auto-perpetuar. Asiner les está advirtiendo que, en tanto tal, el aparato no tiene futuro, no importa los recursos con los que crea contar. La separación de Asiner se da en las vísperas del proceso de debate al 27º Congreso del PO. Una expulsión en ese contexto sólo puede significar un condicionamiento mortal al conjunto de los plenarios y a los compañeros que, militando aún en el oficialismo, están de acuerdo con el reconocimiento de la Tendencia. ¿Van a expulsar a todos los que se pronuncien en ese sentido?

Cobardía política

El aparato oficial ha cometido otro acto de perfidia al mandar a responder el texto de Asiner a “la UJS”. Es un método viejo como la rueda: que la condena proceda de sus propios compañeros. Y los coloca a éstos bajo la pica del aparato. Que no se trata de un debate estudiantil universitario o secundario, lo advierte el hecho de que no lo han discutido ni unos ni otros. Mientras tanto, el aparato se oculta: pero Asiner integró la máxima dirección del Partido Obrero y formó parte de la tendencia oficial que combatió las posiciones que luego fundamentaron la organización de una Tendencia. Las denuncias que realiza en su carta van dirigidas a quienes encabezan la fracción oficial, y su reflexión política pretende promover un debate en el partido.

Asiner relata, por ejemplo, que un dirigente del CEN, en su presencia, señaló que “si Altamira vuelve (a la dirección) me voy yo”. ¿No es esa la confesión más clara de la constitución de una camarilla, incluso al interior de la dirección? Se supone que la extorsión le fue aceptada, porque ese extorsionador siguió en la dirección. Asiner revela, de este modo, la existencia de un aparato con intereses propios, que obviamente ha condicionado el debate político y la democracia interna. En los textos de la Tendencia se caracteriza, precisamente, una operación de malversación política. En lugar de recurrir a la UJS, los grandulones del aparato deberían responder a las acusaciones que les dirige Asiner.

En el texto de respuesta, los jóvenes discípulos de ese aparato se empeñan en refrendar todos y cada uno de los desvaríos políticos que el aparato oficial ha venido sosteniendo en contra de quienes hoy formamos la Tendencia. El aparato exige disciplina y ´alineamiento´ con todos sus dislates y difamaciones, un método muy pedagógico para la formación de la juventud.

Por caso, justifican haber archivado las consignas de Fuera Macri y Asamblea Constituyente, aprobadas por el Comité Nacional, por iniciativa de Altamira, con el argumento del diario del lunes, a saber, que “el régimen en su conjunto pudo (¡PUDO!, obsérvese el tiempo verbal) aislar y contener a los trabajadores”. Los redactores juzgan la pertinencia de una lucha política… según un desenlace contra el que no dieron pelea, o sea que ellos mismos han sido parte de la operación de “aislamiento y contención”. La pretensión de que la consigna “Fuera Macri” o “Chau Macri”, sí se justificaba cuando ganamos Medicina (2018), porque allí “liderábamos la oposición al gobierno, lo que no ocurría a nivel nacional” es sencillamente insostenible. Para ‘liderar’ una cosecha, primero hay que ‘liderar’ la siembra…

Con el mismo método, en la respuesta a Asiner se denuncia que en las rebeliones populares en América Latina la “iniciativa estratégica no pasa a la izquierda”. No se entiende por qué entonces Piñera, Duque o Añez les tiran encima el ejército. La camarilla responsable de estos textos espera que la iniciativa estratégica les caiga de regalo de Navidad; o la consiga Del Caño cuando pide un minuto de silencio por los asesinados en Ecuador, o quizás Belliboni rogando que Macri siga para satisfacer los reclamos que se han hecho al gobierno saliente. O tal vez Pitrola, aclarando por todos los medios posibles que “Argentina no es Chile”. Los autores de esta respuesta no se preguntan sobre las tareas y las consignas necesarias para tomar la iniciativa – las mismas que la camarilla del PO ha rechazado, en la Argentina y en el continente. Si los dirigentes de la UJS hubieran participado de la Conferencia Latinoamericana de noviembre de 2018, al menos podrían advertir sobre la grosera contradicción entre aquellas conclusiones y el texto que han firmado.

El gran ocultamiento

La fractura que representa Asiner confirma, en argumentos y en persona, la bancarrota de la UJS, señalada en tiempo real por los compañeros de la juventud que adhirieron a nuestra Tendencia. Los hitos de esa quiebra son claros, a saber: que la UJS reemplazó a la lucha de clases en la juventud por una disputa ´ideológica´, en clave electoral, con los K; que ese abandono de la política en la FUBA preparó la tremenda derrota en los centros (Medicina) y que las expulsiones a los compañeros que adhirieron a la Tendencia reforzaron la orientación de aparato en los centros y en el movimiento. Asiner era responsable del frente (Veterinaria) donde después de expulsar a una compañera se nos proscribió de la lista y, luego, de las propias elecciones. El propio Julián reconoce que esa experiencia terminó siendo decisiva para su quiebra con el aparato oficial.

Pero el principal escamoteo de esta “respuesta de la UJS” es que no responde a la cuestión central en esta crisis, a saber, el reclamo por la reincorporación del millar de compañeros expulsados y el reconocimiento integral de la Tendencia del Partido Obrero. Asiner reclama, en su texto inicial, una “reunificación” del PO sobre esa base; algo parecido han exigido las organizaciones de la CRCI. El texto de la UJS guarda silencio como toda respuesta. Tampoco se refiere al espionaje, ni al secuestro de numerosas páginas de Facebook de militantes y regionales del PO Tendencia, bajo la forma de colocar al aparato partidario como “administrador”.

Como ocurre con todos los escritos del oficialismo, la ´respuesta´ de la UJS multiplica los ejes de discusión para escamotear lo esencial, a saber: que una mayoría del Partido Obrero que milita (no los padrones del aparato) rechaza el rumbo oficial, su orientación política y el régimen de partido; que reclama, agrupada en Tendencia, su participación en el próximo debate precongresal, con derecho a la concurrencia a todos los plenarios a defender sus documentos. Que sostiene la exigencia de una investigación sobre el espionaje perpetrado a Ramal, y la sanción política a sus responsables.

En su primer texto, Asiner no se pronuncia sobre el conjunto de los planteos de la Tendencia, pero sus reclamos son positivos. Llamamos a la UJS y a toda la militancia del Partido Obrero a debatir abiertamente la situación planteada; a reflexionar y debatir sobre los planteos formulados por Asiner; a reclamar el reconocimiento de la Tendencia y a rechazar el método de los ultimátums y, naturalmente, las expulsiones.

27.11.2019

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