La rebelión de los residentes

Escribe Julián Asiner

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La nueva Ley de Residencias y Concurrencias del gobierno de Larreta y su ministra de Salud Bou Pérez puso en pie de lucha a lxs trabajadores de la salud pública. Los paros y movilizaciones masivas de este jueves y viernes, convocados desde las asambleas de residentes y concurrentes, fueron masivos. Tras la represión en la Legislatura, la Asociación de Médicos Municipales (AMM), aliado incondicional del macrismo, se vio obligada a adherir al paro del viernes, pero sin hacer mención a la ley del oficialismo. Durante el fin de semana el paro ha continuado, sin guardias, y el lunes habrá una nueva jornada de paro y movilización a Jefatura de Gobierno.

Precarización

La ley de Larreta-Bou es parte del “ordenamiento” laboral que propone la Cobertura Única de Salud (CUS) del Banco Mundial. El año pasado había tenido su primer capítulo con la aprobación de la carrera profesional. En ese momento se discriminó a enfermerxs y otrxs profesionales, desconociendo sus labores y dejándolos afuera de la carrera. Este paquete de reformas laborales en el campo de la salud apunta a flexibilizar y precarizar, aún más, las condiciones en las que desenvolvemos nuestra labor médicxs y profesionales. Es la contracara de la degradación del derecho a la salud pública que sufre el conjunto de la población trabajadora.

El núcleo de la ley es el desenganche del salario de lxs residentes del de lxs trabajadores de planta. Hasta ahora, nuestro sueldo era equivalente al de un médico de 24 horas… si bien los residentes teníamos que cumplir jornadas de hasta ¡64 horas! (o aún más en el caso de clínica o las especialidades quirúrgicas). Ahora, ni siquiera tendremos derecho a esa (falsa) equivalencia.

Esta jornada híper extendida se mantiene intacta en la nueva ley, revestida con el verso de la “formación intensiva”. Se pretende obviar que las guardias, además de instancias de formación, implican también una carga laboral. El colapso en muchos hospitales, provocado por el paro de este fin de semana, está sacando a la luz que las guardias son sostenidas por lxs residentes, sin personal de planta ni supervisión alguna. Como se coreaba en las movilizaciones, “sin residentes, no hay hospital”.

Otro punto no menor es el de la elección de lxs jefxs de residentxs. La nueva ley pretende imponer que el derecho a ser elegidx cuente con aval de jefxs de servicio y/o coordinadorxs. Esta cláusula esta confeccionada a la medida de la burocracia de AMM. Este verticalismo se complementa con un régimen de sanciones.

Además, la normativa pretende legalizar dos cuestiones ya existentes de hecho. Por un lado, que lxs residentes tendríamos licencias menores que lxs trabajadores de planta, a pesar de trabajar muchas más horas y asumir responsabilidades que no nos corresponden. Por el otro, que lxs más de 1.400 concurrentes del sistema seguirán trabajando sin cobrar un peso, desconociendo que su trabajo es indispensable para el funcionamiento de muchos hospitales. La ley declara a la concurrencia como un “trabajo honorario” al estilo de los “ad honorem” de la universidad.

El quiebre

La rebelión de lxs residentes contra esta ley–y, en verdad, contra las actuales condiciones laborales de superexplotación- descolocó a varios. Hasta último minuto, secretarixs de los Comités de Docencia e Investigación de los hospitales (CODEI) y coordinadorxs generales de residencias estuvieron metiéndole mano al proyecto, al igual que lxs legisladores del kirchnerismo. Al calor de la movilización de los residentes, el bloque K, que en la Comisión de Salud y Trabajo había avalado la ley, decidió retirar sus firmas. En represalia, el PRO dio de baja todas las modificaciones y terminó votando la versión más retrógrada de la ley. En una maniobra que invalida toda la votación, a lxs legisladores que salieron del recinto durante la represión no se les permitió volver a ingresar.

Otro tanto ocurrió con la burocracia de AMM, que recién convocó al paro el viernes tras constatar la bronca que amenazaba con traducirse en desafiliaciones masivas en varios hospitales. La Federación de Profesionales, cuya dirección suele acompañar a AMM, dio aval gremial al paro del jueves a último minuto. Distinta fue la actitud de asociaciones como la APSS y APACSA, profesionales de las ciencias sociales, que convocaron a las mediadas desde el primer momento.

Las asambleas y movilizaciones de lxs residentes lograron agrietar complicidades políticas, jerárquicas y gremiales de larga data. En todos los hospitales se desarrollaron asambleas. En la primera asamblea general de la semana, realizada el lunes en el Gutiérrez, no éramos más de treinta compañerxs. El viernes, en la movilización que partió de Corrientes y Callao, éramos más de cuatro mil.

La asamblea del viernes votó extender el paro hasta el lunes, incluyendo las guardias de fin de semana. El ministerio respondió ofreciendo dinero para contratar a otrxs médicxs. En algunos hospitales, ofrecieron plata a sus mismxs residentes, que cotidianamente hacen esas guardias de forma gratuita como parte de su “formación”. Lxs residentes, en asamblea, rechazaron el “soborno” oficial. El lunes se realizarán asambleas en todos los hospitales durante la mañana y luego movilizaremos a Jefatura de Gobierno para exigir una reunión con el poder ejecutivo.

Objetivos

El principal desafío es lograr la anulación de la ley. Pero la profundidad de la rebelión de lxs residentes puso en cuestión el conjunto de las relaciones laborales en salud, que excede por mucho un texto legislativo. Al interior de cada hospital y centro de salud, al margen de cualquier ley, es necesario terminar con el sometimiento diario de lxs residentes por parte del personal jerárquico superior. Ni hablar de la situación de lxs concurrentes, que trabajan de forma gratuita y muchas veces ni cuentan con instructorxs para formarse. Está planteado constituir asambleas, votar delegados y formular los reclamos para modificar la relación de fuerzas tanto frente al gobierno como frente a cada jefe y director.

Un tercer objetivo, nada menor, es el salarial. Tanto residentes como trabajadorxs de planta recibimos, al estar hasta ahora vinculadxs, el mismo 19% de aumento en cuotas a lo largo de 2019 contra una inflación que superará el 50%. En diciembre, está prevista una cláusula gatillo, que debería aplicarse con el índice de inflación de enero y pagarse de forma retroactiva en febrero. Sin embargo, muchxs descuentan que el gobierno se negará a compensar los más de 30 puntos que perdimos. Por eso, un tema fundamental es unir a residentes y trabajadorxs de planta para exigir que se aplique la cláusula gatillo sin manipulaciones y se otorgue un bono compensatorio de fin de año. Vamos por un plan de lucha de toda la salud. La ANM se mantiene al margen.

Alcances

El ataque a las condiciones de trabajo de residentes y concurrentes apunta al desguace del sistema público de salud. En el mejor de los casos, siguiendo las recomendaciones de la CUS, se pretende conservar un sistema público subsidiario, orientado a la contención de la población más vulnerable. La ofensiva contra los residentxs pretende dejar el campo de la salud libre para el copamiento privado. El avance de la privatización de la salud significaría, al mismo tiempo, una expropiación aún mayor de derechos y salarios para el común de lxs trabajadores.

Del otro lado, la rebelión de lxs residentes no cayó del aire. Muchxs participaron de los estudiantazos contra las autoridades y gobiernos cuando fueron estudiantes. Otrxs, más recientes, vienen de protagonizar el movimiento por el aborto legal y todos los derechos de mujeres y disidencias; o la huelga universitaria de 2018 contra los recortes del macrismo.

La lucha de lxs residentes se puede ver reflejada en la que dieron lxs docentes y trabajadores de Chubut, en ese caso contra un ajustador ligado al próximo gobierno FF. Y es parte, a su modo, de una tendencia que recorre a la juventud de América Latina, de Chile a Bolivia, de Colombia a Ecuador. Nuestro país, por más que se insista en aparentar lo contrario, no es inmune a esas luchas, incluso las encabeza.

¡Adelante compañerxs!

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