Trabajadores de Sanidad: reclamemos paritaria ya

Escribe Tribuna de Salud (Tendencia) - Sanidad

Tiempo de lectura: 2 minutos

Cercano a finalizar el mes de julio, aún no hay noticias sobre los acuerdos paritarios vencidos para los convenios de Sanatorios de la comunidad, Clínicas, Emergencias Médicas, Cuidados Domiciliarios y Centros de diagnóstico sin internación. Ante el absoluto silencio por parte de la conducción Celeste y Blanca del sindicato de Sanidad, los trabajadores empezamos a deliberar.

La situación de los y las trabajadoras de la sanidad, con relación al salario, es preocupante. Desde que comenzó la pandemia, sufrimos varias irregularidades. Producto del programa ATP (subsidio a las patronales), cobramos el sueldo de manera fraccionada e incluso con fecha posterior al cuarto día hábil. En los establecimientos en donde las patronales abonan el sueldo completo, se perciben diferencias en detrimento de los trabajadores. Lo mismo ocurrió con el aguinaldo, abonado en cómodas cuotas, por fuera del calendario legislado. Por otro lado, el acuerdo que estableció la suspensión de trabajadores impactó en el bolsillo de miles de trabajadores, sobre todo en los establecimientos bajo el convenio 108/75 (Clínicas sin Internación). El anunciado bono para los trabajadores de la salud, decretado por el gobierno, ha sido abonado de forma irregular, por montos menores, y un amplio sector ni siquiera lo cobró.

La situación se agrava si tenemos en cuenta que salarios están muy por debajo de la canasta básica, que la Junta Interna de ATE INDEC estimó, en marzo, en 66 mil pesos. Nuestro salario promedio ronda los 45 mil pesos, la categoría más alta no supera los 55 mil. En este cuadro de situación, es necesario y urgente un aumento salarial que tenga como base igualar la canasta básica para llegar a fin de mes y que se actualice con la inflación.

Además de la actualización salarial, las negociaciones paritarias deben servir para incorporar todos los protocolos sanitarios que faltan y aquellos que los trabajadores conquistamos y que modificaron sustancialmente las condiciones de trabajo. La celeste y blanca, una pata de la patronal

El absoluto silencio acerca de las negociaciones paritarias por parte de la conducción Celeste y Blanca del sindicato ATSA Bs. As., da cuenta de que lo lejos que se encuentra la burocracia de la defensa de nuestros salarios. Los argumentos de que estamos en el marco de una “situación crítica” por la pandemia les ha servido como excusa para dejar pasar el acuerdo de suspensiones con reducciones salariales mientras las patronales de la salud cobran subsidios millonarios y no tienen sin restricciones para el ingreso del ATP.

La conducción del gremio nos pide “mesura” a la hora de reclamar e intenta impedir que nos organicemos frente a la falta de EPP, protocolos inadecuados y los contagios masivos en nuestros lugares de trabajo. Nos piden que no seamos “alarmistas” y nos advierten que nuestros reclamos pueden perjudicar a las empresas. Pero en el marco de una pandemia, la cuestión del salario y las condiciones de trabajo que hacen a la preservación de nuestra salud no son un asunto secundario sino de primer orden, incluso para responder como trabajadores ante semejante contingencia sanitaria. Pero la conducción de la Celeste y Blanca, una vez más, se paró en la vereda opuesta a nuestras necesidades.

Es vital promover una deliberación en el gremio para rechazar todas las medidas que impliquen reducciones salariales y/o el cobro de sueldos y aguinaldos en cuotas. Es imperiosa la apertura de las negociaciones paritarias, mediante la organización en los lugares de trabajo y la realización de reuniones y asambleas que discutan el tema y nuestras condiciones laborales. No podemos dejar nuestra paritaria en manos de quienes nos hablan en nombre de la patronal excusando una crisis en el sector, pero sin siquiera plantear la apertura de los libros contables de las empresas. Ese debe ser el punto de partida para responder a cualquier planteo que ataque nuestro derecho a las paritarias y al salario.

Suscribite a Política Obrera