Paritarias de Farmacia: otra vez los salarios pierden frente a la inflación

Escribe Claudia Jati

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Los empleados de farmacia venimos trabajando sin parar, por tratarse de un servicio esencial no afectado a la cuarentena. Exponemos diariamente nuestra salud y la de nuestra familia al posible contagio por Coronavirus.

Las últimas paritarias de la Asociación de Empleados de Farmacia (ADEF) vencieron en febrero de 2020. Todos estos meses no tuvimos ningún aumento ni tampoco recibimos ningún bono, mientras la inflación no paró de crecer - de marzo a julio i acumuló un 10,7%, según el Indec.

En ese lapso, la burocracia sindical se mantuvo en silencio. En sus páginas oficiales, nunca más se mencionó la cuestión salarial, mucho menos informó si había o no tratativas y qué montos estaban en discusión. En cambio, el sindicato ofrecía recitales online o algún que otro taller literario.

Recién el 22 de julio pasado, habida cuenta del descontento generalizado de los trabajadores del gremio, de golpe, ADEF anuncia que se declara en “estado de alerta y movilización”. Sin embargo, no hubo convocatoria a una asamblea general, aunque sea virtual, para consultar a las bases y elaborar un plan de lucha de conjunto. La “movilización” del sindicato consistió en contratar a una empresa de publicidad que agitó algunas farmacias de barrio con un altoparlante y algunos afiches callejeros. No se hizo ninguna convocatoria a sumarnos, los trabajadores nos enteramos con el acto ya consumado. La propuesta del “estado de alerta” del sindicato no era una asamblea general, sino que los empleados hicieran una reunión cada uno en la puerta de la farmacia donde trabajan, es decir, exponer a un pequeño grupo de trabajadores, atomizados, directamente en las narices de la patronal, y sin que se previera luego otra instancia para unificar lo debatido.

El lunes 3 de agosto, apareció sorpresivamente el aviso de las nuevas paritarias en las páginas oficiales de ADEF: un 6,8 % en julio, sin retroactivos. El aumento es menor si consideramos que el básico se incrementó solamente un 5,3 % y que el resto son incrementos no remunerativos y, por lo tanto, no se computan para el cálculo de la antigüedad.

Las paritarias del sector venían a la baja en los últimos años. Este año no ha sido la excepción, a pesar de que muchas farmacias se ahorraron la mitad de los salarios recurriendo a los ATP. Algunas pagaron el aguinaldo en cuotas. Otras pasaron a pagar en negro parte de los sueldos y también hay algunas que pretenden bajar la carga horaria para reducir los salarios en forma “proporcional”. Varias patronales del sector han despedido empleados a pesar del “decreto antidespidos”.

Para recuperar nuestros salarios, los trabajadores debemos llamarnos a la unión e impulsar asambleas de base generales, no atomizadas. Recuperemos los sindicatos como herramientas de lucha.

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