Aceiteros: paro en Dánica Lavallol

Escribe Maxi S. Cortés

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Javier y Claudio son los dos nuevos delegados de la fábrica Dánica, de Lavallol. Ambos fueron votados en asamblea, en medio de un paro total, con presencia de representantes del sindicato aceitero de Buenos Aires (Soeia). Desde politicaobrera.com nos comunicamos con ellos dos y nos dieron su testimonio.

¿Qué están reclamando?

Claudio: Estamos reclamando que el grupo Beltrán -la patronal desde el 2018- cese con sus amenazas y extorsiones a los trabajadores. Han aprovechado la renuncia de la comisión interna anterior para avanzar con reuniones de a grupos de diez y plantearnos que van a cambiar nuestro convenio aceitero y que, al que no le gusta, puede tomar el retiro voluntario. Desde ya que rechazamos esto y por eso hemos resuelto tomar medidas de fuerza. Reclamamos además que paguen el acuerdo paritario de 2019 y la reincorporación de dos compañeros despedidos injustamente.

¿Por qué plantea esto la empresa?

Javier: La patronal argumenta que no puede costear salarios de convenio aceitero, pero la verdad es que este grupo Beltrán, desde que compró la empresa, que ha invertido mucho dinero en poner en mejores condiciones la planta, pretende trabajar como a ellos se les dé la gana, sin respetar derechos ni el convenio. Quieren contratar por agencia, como se hace en ramas como Alimentación, y por eso quieren cambiar el convenio. El cambio de convenio implica, en los salarial, una reducción del 40%. No se lo vamos a permitir.

¿Qué dice el sindicato?

Javier: El sindicato ha participado de las asambleas. Han enviado el telegrama a la empresa notificándolos que somos delegados electos por nuestros compañeros. El gremio nos informó que Beltrán pretende despedir a 35 compañeros. Nosotros le solicitamos al sindicato y a la federación que destrabe el pago de la paritaria 2019.

Claudio: Como te decía, esto es una extorsión. “O toman el retiro o cambiamos el convenio”. La empresa ha llegado a decir que no quieren ser una nueva Nidera - la empresa Nidera Valentín Alsina cerró sus puertas en enero de 2018 dejando a 200 familias en la calle- y que si no se hace lo que ellos quieren se mandan a mudar para Córdoba de donde es esta empresa.

¿Cómo sigue esto?

Claudio: Vamos a seguir con la medida y con asambleas para evaluar paso a paso qué hacer. Nosotros ya hemos sufrido despedidos y no han quitado muchos beneficios. No podemos seguir así, necesitamos un cambio. Haremos todo lo que podamos, pero unidos.

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