Elecciones en Argelia: continuismo radical

Escribe Emiliano (Belgrano)

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El viernes miles de manifestantes inundaron las calles de Argelia para protestar contra el poder militar que gobierna de facto luego de la renuncia de Abdelaziz Bouteflika, en abril pasado, y para boicotear las elecciones convocadas para el 12 de diciembre, cuando se cumple el cuadragésimo segundo viernes consecutivo de protestas contra lo que los argelinos denominan “Le Pouvoir” (el poder en francés, en el sentido del régimen político). Se prevé un gran nivel de abstención.

El domingo pasado, cientos de argelinos opuestos a las elecciones salieron a las calles en París en medio de la Huelga del sector púbico contra la ‘reforma’ del sistema previsional de Francia Los manifestantes reclamaron una Huelga General y la convocatoria de una Asamblea Constituyente en Argelia.

Este no es el primer llamado a elecciones, en junio había fracasado otra convocatoria por ausencia candidatos. Los militares pretendían preservar el régimen, bajo un férreo control militar y represión. Cientos de activistas están en las cárceles. Las elecciones se desarrollan con medios censurados y detenciones arbitrarias. Amnesty denunció que “al menos 300 personas fueron detenidas entre el 17 y el 24 de noviembre”. Pero ese número podría duplicarse fácilmente, según el periodismo local.

El gobierno español de Pedro Sánchez, que importa la mitad del gas de Argelia, apoyó las elecciones “militares”, porque defiende las inversiones de Repsol y Cepsa. La francesa Toral acaba de comprar la estatal Anadarko. Para el madrileño El País “han sido los intereses de países como “España, Francia e Italia los que han impedido cualquier pronunciamiento comunitario [UE]” (9/12), en relación al estado policial argelino

Meses atrás, decenas de manifestantes fueron encarcelados por llevar banderas Bereberes a una manifestación. En Argelia viven 10 millones de bereberes, la mayoría de Kabylia, una zona montañosa al este de Argel.

Continuismo por cinco

Los candidatos tuvieron que evitar los actos en las principales ciudades del norte del País, debido al repudio popular; eran asaltados por manifestantes.

Cinco candidatos pudieron cubrir los requisitos electorales: dos ex primeros ministros de Bouteflika, dos exministros y un ex dirigente del FLN, “todos ellos surgidos del Estado profundo que manda en Argelia” (El País, 6/12). Ali Benflis, un ex Primer Ministro de Bouteflika, fue escrachado públicamente. Abdelmadjid Tebboune aparece como otro favorito, se trata de un ex ministro de Bouteflika con lazos sectarios y con el capital extranjero. Azzedine Mihoubi, ex ministro de cultura de Bouteflika. Abdelkader Bengrina se presenta como representante de la “Hirak” (protestas contra el régimen), y como miembro de un partido de la coalición islamistas (El-Bina). Este partido sostuvo permanentemente a Bouteflika. El último de los candidatos, Abdelaziz Belaid, ex dirigente del FLN, también fue repudiado por la Hirak en Sétif, cerca de Kabylia, por haber sido sostén de Bouteflika.

Se espera que la mayoría de la población en condiciones de votar no lo haga. Sólo el 37% del electorado se presentó en las legislativas de 2017, y el 50% en las presidenciales de 2014, cifras “infladas” según los observadores (tv5monde, 28/11). Por eso se estima que después de las elecciones se acentuará la fractura política entre el gobierno y las masas movilizadas.

Los candidatos defienden la continuidad del régimen de privatización, acuerdos público-privados, reforma laboral y congelamiento de salarios, que se basaba en una alianza con el capital financiero y el imperialismo para dirigir la economía.

Sea cual sea el resultado electoral, el proceso revolucionario en Argelia seguirá vivo.

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