Obrero de la Seaboard muere por covid19

Escribe Violeta Gil

La patronal y Sáenz son responsables.

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El sindicato de trabajadores azucareros de la Seaboard, ex Tabacal, informó la muerte de un obrero del ingenio a consecuencia del coronavirus.

El compañero había trabajado en el Ingenio hasta el viernes pasado. El sábado 29 de agosto, asistió al hospital Dr. Eduardo Solá, donde quedó internado con fiebre y dificultades para respirar. Fue trasladado a la clínica Güemes, de la ciudad de Orán, donde finalmente falleció el lunes 31.

Desde el sindicato denunciaron que las autoridades de la Seaboard encubren la verdadera situación de contagios, ya que se niegan a informar cuántos son los obreros aislados. El encubrimiento es funcional a imponer la continuidad del régimen de sobreexplotación laboral con el turno relevante, que implica jornada de hasta 12 horas de trabajo. Este era el caso del compañero que acaba de fallecer y el del obrero que murió de manera brutal, hace poco más de un mes atrás, al caer en una trituradora de caña.

Seaboard no respeta ningún protocolo de bioseguridad. Esta muerte anticipa una situación igual de catastrófica para los obreros, como se produjo en Ledesma (Jujuy), o ahora mismo en San Isidro (Campo Santo), en donde hay más de 80 obreros contagiados en menos de tres días.

La propagación del covid-19 entre los obreros es la responsabilidad directa de la patronal, que privilegia un régimen de maximización productiva a costas del riesgo y de la vida de sus propios trabajadores. Esta es la orientación política que imparte el gobierno de Gustavo Sáenz, quien, a pesar del salto de contagios en toda la provincia, y el colapso sanitario en el departamento Orán, les niega la cuarentena a los trabajadores para garantizar la acumulación capitalista de las patronales como Seaboard Co. (ex Tabacal) o Grupo Ruiz (ex San Isidro).

La deliberación política entre los obreros azucareros ya está abierta. Es necesario desarrollarla para ponerle un freno a la avanzada patronal que se lleva puesta la vida de los trabajadores. Es fundamental, además, que esta deliberación se extienda a todo el pueblo de Hipólito Irigoyen y Orán, para exigir de inmediato el cese de la actividad del Ingenio, hasta que no estén garantizadas las condiciones de seguridad y salubridad en todas las áreas, sin que se afecten los puestos de trabajo ni el salario de los trabajadores. Urge el testeo masivo bajo el control obrero, que permita determinar cuál es el grado de contagios y propagación real del virus; el aislamiento y la internación en hospital para todos los obreros infectados. Todo protocolo debe ser discutido, aprobado y controlado por los propios trabajadores.

Mientras las patronales y el Estado ponen en riesgo la vida de los trabajadores, es la propia clase obrera la que abre un curso de salida a esta bancarrota, mediante la organización y la acción directa como ya lo hacen los docentes y los obreros municipales de Orán con colectas solidarias y el quite de colaboraciones frente a los contagios en el municipio. Impulsemos comités de obreros y vecinos que permitan coordinar todos los reclamos, docentes, salud, municipales, azucareros. Ésta es una causa de todo el pueblo de Orán y de la provincia.

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