Subte: conclusiones de la exitosa respuesta obrera en la B

Escribe Emiliano López

Vayamos a una asamblea general de toda la línea.

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El pasado viernes 28, Metrovias, en una nueva provocación contra los trabajadores, ordenó que una supervisora de la Línea B se presentara a trabajar a pesar de haber sido contacto estrecho de un caso positivo. Si bien inicialmente, ante el reclamo gremial, la empresa se comprometió a aislar al personal, luego envió a la supervisora a prestar servicio, lo cual fue rechazado por los trabajadores con un paro que se extendió hasta que el personal jerárquico se retiró del lugar.

Con un promedio nacional de 11 mil contagios y más de 200 muertes diarias, las patronales solo reparan en costos y ganancias, militando de este modo incluso contra la actual raquítica cuarentena, poniendo en riesgo la salud de millones de trabajadores, con clara complicidad de los distintos gobiernos quienes centran el aumento de contagios en una supuesta “irresponsabilidad” social.

Los trabajadores de la línea B dieron respuesta, y mediante distintas plataformas virtuales, resolvieron rápidamente hacerle frente a la política criminal de la empresa. Ésta, mediante su servicio médico, busca amedrentar a los trabajadores para que se presenten en su lugar de trabajo a cualquier costo. Esta política pone en riesgo a miles de trabajadores del subterráneo, los cuales cuentan entre sus filas suman más de 150 casos positivos y cuatro muertes.

Un párrafo aparte merece el rol entreguista del sindicato de supervisores, que defendía que la supervisora subiera a trabajar, y de la UTA (minoritaria en el subte). Ambos velan a favor de los intereses patronales y no solo respecto del covid, sino también contra los reclamos por la contaminación con asbesto, que suman 30 enfermos, y las paritarias, donde firmaron que el 40% del sueldo pase a ser no remunerativo.

Este ataque patronal es parte de una política general de Metrovías, que hace unas semanas desató un conflicto en la línea C con un lock out patronal, imponiendo innovaciones en las modalidades de trabajo que exponen a los compañeros del sector a un mayor riesgo de contagio, comprometiendo su salud y la de sus familias al no poder garantizar el aislamiento entre pares.

La gran respuesta obrera en tráfico de la B, así como las recientes asambleas de Rancagua y su propuesta de asamblea general de línea, y plan de lucha para plantarse por la desabestización del subte, están configurando un cuadro propicio para defender los derechos obreros en el subte, mientras la directiva plantea una posición de parálisis o se limita a respuestas legales.

En el subte necesitamos protocolos generales por sector (ya que varían sus implicancias), reclamamos que la empresa acepte conformar junto a nuestro verdadero sindicato, la AGTSYP, una mesa para discutir sobre los protocolos frente al Covid; impulsamos asambleas de sectores pueden elaborar cada protocolo y discutir un plan de lucha para forzar a Metrovías a su cumplimiento, para sacar el veneno cancerígeno de asbesto de todos los sectores, y para luchar por nuestras paritarias que se encuentran congeladas desde marzo.

Los compañeros del subte tenemos una rica historia de lucha y sabemos cómo torcerle la mano a la empresa, con esta memoria, experiencia y tradición de lucha, parémosle la chata a la patronal y avancemos por lo nuestro.

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