El plan de F-F para negociar con el FMI

Escribe Partido Obrero - Tendencia

Nota de tapa de Política Obrera N°2, 17/12/19

Tiempo de lectura: 2 minutos

Los primeros anuncios del flamante gobierno procuran sentar las bases para la negociación del default con el FMI y los acreedores nacionales e internacionales.

Suspende las paritarias y decreta un aumento de ‘suma fija’ de los salarios, que está lejos de compensar la descomunal inflación del macrismo.

Lo mismo para los jubilados que cobran la mínima

Es un aumento salarial “no remunerativo”, o sea que excluye los aportes patronales al sistema previsional.

Pretende ‘desindexar’ los precios con salarios por debajo de la inflación, y no vacila en desfinanciar el desfinanciado régimen jubilatorio.

Los impuestos a las exportaciones o a ‘bienes personales´, que los capitalistas evaden de distintos modos, no representan otra cosa que una transferencia de ingresos de un capital a otro, como si el capital financiero no estuviera presente en todos ellos.

Recaudar retenciones a los exportadores para recaudar para el pago de la deuda externa.

Moratoria impositiva a las Pymes, para que paguen sus deudas con los bancos y grandes industrias.

La “oferta” a los trabajadores se completa con la doble indemnización por despido, cuando la ley vetada por Macri los prohibía.

La rebaja de medicamentos y productos esenciales está lejos de compensar a la carestía de las últimas semanas y meses.

Pretende llevar este paquete “equilibrio fiscal” a la mesa de los acreedores internacionales y del FMI, para que acepten prorrogar el pago de vencimientos de la deuda.

Finge ignorar que los acreedores y el FMI solamente firmarán un acuerdo cuyo cumplimiento ellos mismos controlen y ellos mismos reajusten, a sabiendas que el pago de esa deuda es imposible sin un ataque violento contra los trabajadores.

Estamos ante un paquete que deja en pie el ajuste de Macri y que no representa una salida para el default o cesación de pagos.

Además del control político del pago de la deuda se juega otra exigencia: no enfrentar los intereses continentales de Trump, Bolivia, Chile y de toda América Latina.

Es así que Argentina sigue en el grupo pro-yanqui de Lima, acata las exigencias del estado sionista y recibe a Evo Morales para conseguir un compromiso con las ‘elecciones’ del gobierno de facto de Bolivia.

La doctrina de “la conciliación del capital y el trabajo” tiene pocas chances en una situación de derrumbe capitalista. La burocracia sindical ha elegido ya el campo de la patronal.

Que los trabajadores no están dispuestos a entregar sus conquistas y reclamos, está a la vista. Como se vio con los residentes médicos de CABA, los compañeros que ocuparon Minetti, Ansabo y Kimberly; los ferroviarios del Roca, los precarizados de Santa Fe, los trabajadores atacados por el asbesto en el subte o los obreros tucumanos del citrus.

La fibra que recorre a estas luchas atraviesa a todo el continente.

Llamamos a discutir una caracterización del nuevo gobierno a partir de estas medidas.

Llamamos a una discusión política acerca de cómo luchar por un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, hoy en $70.000, Por una jubilación mínima del 82% de esa canasta. Ningún despido. Paritarias libres.

Abramos un debate, en nuestros lugares de trabajo y organizaciones sindicales, sobre la etapa que ha abierto en Argentina y América Latina, y la política y la estrategia de los trabajadores.

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