El Operativo Independencia – sin grietas

Escribe Lautaro Brodsky

Tiempo de lectura: 2 minutos

La cuenta oficial del Ejército argentino en Twitter reivindicó a dos militares que fueron parte del Operativo Independencia, en la provincia de Tucumán en 1975.

El texto de los militares reza: “un día como hoy de 1975 el subteniente Rodolfo Berdina y el soldado Ismael Maldonado ofrendaron su vida en cumplimiento de su deber militar en el combate de Potrero Negro en Tucumán”. El recordatorio incluye lemas como “cumplir con la patria”. No es necesario contar con neuronas especiales para saber que este acto, encubierto en un tweet, contó con el apoyo de Agustín Rossi, ministro de Defensa, o sea los dos Fernández, y la complicidad de las dos orillas de la ‘grieta. Los 75 años del derrocamiento de Yrigoyen, pasaron sin quejidos.

El Operativo Independencia estuvo inicialmente al mando del general Acdel Vilas y luego del general Antonio Domingo Bussi, más tarde gobernador de facto de Tucumán desde 1976 a 1978 y nuevamente, entre 1995 y 1999. Con el propósito de combatir a los grupos armados del ERP que actuaban en el monte, los militares instalaron los primeros campos de concentración del país, donde cometieron todo tipo de aberraciones, torturas y desapariciones. Dejaron en claro que el combate a la guerrilla estaba concebido o planeado en términos de una guerra civil. El Operativo Independencia fue ordenado por el tercer gobierno peronista, bajo la presidencia de Isabel Perón.

Aquí está la clave del ‘homenaje’, de parte de un Ejército que Alberto Fernández reivindica como “nuevo”, como lo han hecho los presidentes que lo precedieron. El ‘Operativo Independencia’ fue “constitucional” - no mereció objeciones de los cagatintas de Tribunales ni en 1975 ni después, ni del Conserjo de la Magistratura o la Corte, ni los ‘constitucionalistas’ de ahora. En definitiva, el Operativo Independencia sigue vigente – es lo que, por otro lado, dicen todos los días quienes agitan contra la “explosión social”. Los Fernández habrían debido viajar a San Miguel para acompañar a este ejército que reivindican, para conmemorar a un gobierno de su propio palo, armado a la medida por Juan Domingo Perón. Alberto Fernández no para de hablar de la nueva generación de militares leales a la democracia, en un intento de levantar un muro con el 24 de marzo de 1976, que no hubiera existido sin el decreto de “aniquilamiento” del gobierno peronista, que legalizó la subida de los genocidas “al monte”.

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