El déficit habitacional en Pergamino y un plan de lucha para remediarlo

Escribe Lucas Giannetti

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La crisis por la vivienda que recorre al país tiene su correlato en Pergamino. Un acampe frente al palacio municipal con más de diez familias, por el reclamo de tierra y vivienda, ha puesto en debate el problema en la ciudad.

Las últimas mediciones arrojaron un déficit de más de 5.000 viviendas, que tiene su correlato en unos 20 asentamientos, donde priman el hacinamiento y la falta de condiciones mínimas de vida.

El gobierno del intendente Martínez (Juntos por el Cambio) con su política en beneficio de los especuladores privados, a través de fideicomisos, que se lanzan a la construcción de torres (que se encuentran vacías) y barrios privados, que son un fabuloso negocio, ya que compran las hectáreas en zonas periurbanas a precios irrisorios. Esto ha acentuado la privación del acceso a la vivienda para la clase trabajadora ocupada y desocupada y para la clase media. Los especuladores privados, con el amparo del régimen político y la justicia, llevan adelante emprendimientos, que no contemplan ningún criterio urbanístico. Los barrios privados, que levantan los terrenos de humedales, provocan que barrios que se encuentran en zonas cercanas terminen inundados en cada lluvia.

Desde la Secretaria de Acción Social, su titular, Lucas Marino Aguirre ha declarado a la prensa local “tendremos que ir acostumbrándonos a esta postal de carpas en la Plaza Merced hasta que tengamos un pedido razonable”. Es decir, un gobierno que no presenta ninguna perspectiva de solucionar la problemática. Por su parte, el titular de Tierra y Vivienda, Juan Manuel Batallanez se ha manifestado al respecto diciendo “que no son las formas de reclamar”. Pero lo cierto es que muchos vecinos han agotado todas las “formas de reclamar” ante un gobierno que mira para otro lado. El intendente tira la pelota a la tribuna, manifestando que el gobierno provincial debe hacerse cargo de la construcción de viviendas, desligándose del problema. Lo cierto es que provincia y municipio son parte del problema.

Las soluciones a corto plazo que se les da las familias que mantienen el acampe, es la de que se alojen por un mes en un hotel alojamiento que no cumple con las condiciones mínimas de hábitat.

Es necesario levantar un planteo de fondo que conjugue todos los ángulos de la crisis habitacional, inclusive la falta de trabajo.

Asambleas por la tierra y la vivienda

Ante la situación actual, se impone impulsar asambleas con mandatos por barrio, que discutan un plan integral con relación a la vivienda y un plan de lucha para conseguirla. Se debe llevar adelante un empadronamiento de todos aquellos que necesiten una vivienda, como método de organización. Otras de las medidas inmediatas es la escrituración de todas las casas construidas en terrenos fiscales en el último tiempo.

El gobierno municipal tiene la potestad de llevar adelante expropiaciones y declarar de utilidad pública la tierra ociosa y crear un banco de tierras y viviendas ociosas que sean destinadas a la construcción de viviendas populares, por medio del acceso al crédito, que no puede superar el 10% del salario sostén de una familia.

En la actualidad el déficit habitacional en la Argentina es superior a los 3 millones de hogares. De estos, 1.600.000 se encuentran por debajo de la línea de pobreza. El Plan Procrear de los K y los créditos UVA del macrismo, estuvieron muy lejos de satisfacer las demandas por la vivienda. Los primeros, no llegaron a saldar ni siquiera el 10 % de dicho déficit. Los segundos, hundieron en el hipotecamiento a miles de trabajadores con créditos atados al dólar.

Partiendo de que un régimen social atravesado por fuertes convulsiones, económicas y sociales, no puede resolver en toda su dimensión la problemática del acceso a la vivienda, son los trabajadores los que se deben poner a la cabeza la realización de las satisfacciones inmediata de las masas.

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