La "solidaridad" llegó a Rosario

Escribe Lautaro Santkwosky

La "vieja" y la "nueva" política austeras, como pide el FMI

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En la mañana del 24 de diciembre, el concejo de Rosario votó el presupuesto 2020. La votación, en línea con el plan de “austeridad” o “ajuste” que anunció Alberto Fernández para coquetear con el FMI, significa un golpe durísimo al salario.

Entre los puntos más importantes del articulado, se encuentra el aumento y la indexación de la Tasa General de Inmuebles y la cesión de facultades al intendente Javkin para aumentar el boleto interurbano de colectivo hasta 4 veces durante 2 años, lo que configura un impuestazo al conjunto de la población. Fue votado positivamente por todos los bloques, a excepción de tres concejales peronistas.

El aumento de la TGI estará indexado a la inflación de este año (casi 60%) y el año que viene tendrá cuatro aumentos trimestrales según el coeficiente del impuesto a los residuos que le cobran a los comercios. En Argentina, lo único que no puede estar indexado son los salarios y las jubilaciones, como declaró recientemente Alberto Fernández, por el riesgo a que el régimen previsional colapse. ¿Acaso las destrozadas economías familiares no corren tal riesgo? El concejo volvió a ceder, como lo hizo hasta ahora con Mónica Fein, los superpoderes para que el intendente Javkin pueda aumentar de manera discrecional el aumento de boleto, que tuvo tres aumentos en 2019 y según la nueva legislación podrá tener hasta ocho aumentos en los próximos dos años.

Cortina de humo al servicio de “las grandes fortunas”

Para poder votar semejante ajuste, tanto los concejales como el intendente decidieron colocar una cortina de humo. El operativo comenzó muy temprano en la mañana cuando Javkin firmó un decreto llamado “Emergencia, Ahorro y Austeridad” que prevé algunos recortes insignificantes a los gastos de la municipalidad como choferes o líneas telefónicas. Quizás Javkin se apresuró a presentar esta medida porque conocía que a las 12 del mediodía los concejales de Ciudad Futura presentarían una “reforma fiscal” basada en la rebaja del 30% del salario de los concejales y bajo el espíritu de alinearse con la emergencia económica votada por el Congreso Nacional pero mostrando un “gesto de austeridad” y fuertemente simbólico bajo el slogan #ElEsfuerzoEsDeTodos. A las 4 de la tarde, medio entredormidos, los concejales del PRO retrucaron y pidieron que la “austeridad” alcance al personal político de la intendencia, propuesta rechazada por Javkin porque la intendencia no tiene asesores. Lógico.

De este fenomenal operativo de encubrimiento pueden sacarse dos conclusiones. En primer lugar, la retórica utilizada: se repiten hasta el hartazgo las palabras “emergencia” y “austeridad”, términos utilizados por los funcionarios del FMI para promover los programas de ajuste y que Alberto Fernández materializó con el robo a los jubilados de la última semana. En segundo lugar, como declaró Juan Monteverde de Ciudad Futura, que el impacto fiscal de estas reformas que promueven será “irrelevante”. Esto quiere decir que esta pantomima tiene como único objetivo justificar las medidas de ajuste que votaron en el presupuesto y que puedan salir, ahogando más las economías familiares que vienen realizando un esfuerzo inhumano en los últimos años con tarifazos, impuestazos, desempleo y pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación.

La hipocresía no puede ser mayor. Los abanderados de la “nueva política” votan junto a la “vieja política”, es decir, junto al PRO y al Frente Progresista, un nuevo impuestazo a la población. Mientras saludan la ficticia “suspensión de los tarifazos” de Alberto Fernández, que no retrotrae a la situación anterior a los aumentos, votan cederle superpoderes al intendente para imponer nuevos tarifazos. Envejecen muy rápido.

A este escenario de guerra contra el trabajo y el salario, desde el Partido Obrero Tendencia venimos apoyando todas las luchas de los trabajadores municipales por el pase a planta permanente y el pago de horas extras adeudadas. Rechazamos el presupuesto de ajuste y el pedido de un “esfuerzo” aún mayor y reclamamos un aumento salarial de emergencia para todos los municipales, la indexación según inflación, el respeto de la cláusula gatillo y el reclamo a la gestión provincial del gobernador Omar Perotti, que tras la suspensión del Pacto Fiscal, envió una Reforma Tributaria que deja intacto el Impuesto a los Ingresos Brutos pero aumenta el Inmobiliario, para que imponga un impuesto progresivo a las enormes fortunas que se beneficiaron con el programa económico macrista como los bancos y las cerealeras, grandes ganadores de la especulación y la devaluación para poder financiar la recuperación del trabajo y el salario.

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