El cierre de cupos en la residencia de Odontología del Hospital Alejandro Korn y la política sanitaria bonaerense

Escribe Agrupación de Residentes y Concurrentes en Tribuna de Salud Tendencia

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El cierre de los cupos de la residencia de Odontología del Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero (partido de La Plata) echa luz sobre la política sanitaria del gobierno bonaerense. En el momento en que debían adjudicarse los cargos para los nuevos ingresantes, la residencia de Odontología se encontró con que no existían esos cupos. Al dirigirse al Área de Docencia y Capacitación del Ministerio de Salud que conduce Daniel Gollán, los compañeros se desayunaron con que esta decisión de cerrar los cupos había sido tomada tiempo atrás, sin que la residencia tomara noticia. Aparentemente, la Región XI concluyó a través de un “monitoreo” (del que tampoco nada se sabe) que la sede carecía de las condiciones para sostener la residencia. Lo grave, es que en lugar de disponer los medios para acondicionarla, decidieron simplemente recortar personal.

La situación de la residencia de Odontología nos remite a otras situaciones que están siendo denunciadas del otro lado del riachuelo. La más brutal es la del Hospital Tornú. Allí, la “carencia de condiciones”, por las situaciones de violencia vividas en la Terapia Intensiva y por la falta de supervisión y de actividades formativas que denunciaron los residentes, derivó en la disolución de la residencia de UTI, la pérdida del cargo de Jefa de Residentes y la prohibición de tomar guardias pagas en el hospital. Otra situación similar es la de las concurrencias. En este caso, por la “carencia de condiciones”, al no contar los concurrentes con una simple ART, el Ministerio de Salud porteño resolvió dar de baja centenares de cargos con la anuencia de las direcciones hospitalarias. Como se ve, la política del sanitarista Gollán va a la zaga de la del privatista Quirós.

El cierre de cupos en Odontología se dio justo en el momento en el que el gobierno de Kicillof había anunciado una “Histórica incorporación de residentes al sistema de salud de la Provincia”, al ofrecerles cargos de planta a quienes se egresaban de sus residencias. Un primer dato que llama la atención es que, de acuerdo a las cifras que proporciona el gobierno bonaerense, un tercio de los beneficiados habría rechazado el convite. ¿A qué se debe esto? La invitación a formar parte de la “planta permanente” se hizo a a razón de cargos de 46 mil pesos por profesional, lo cual es incluso inferior al sueldo que venían percibiendo como residentes. Estos suelos bajísimos, al borde de la línea de pobreza, representan alrededor de un 65% de lo que los mismos profesionales podrían cobrar por un cargo similar en la derechista CABA.

Otro aspecto que Kicillof y Gollán no mencionan en su pomposo comunicado es la falta de claridad acerca del futuro laboral de los residentes que se egresan del primer nivel de atención. Es el caso de las residencias PRIM cuya sede son, generalmente, los centros de salud municipales. Para ellos, las ofertas laborales son escasas e implican relocalizaciones y cambio de condiciones, en detrimento del primer nivel. Otro aspecto no menor es que los cargos que se ofrecieron son “interinos”, por lo que sus adjudicatarios deberán ratificarlos a través de concursos públicos, desconociéndose al momento la forma en que esto se implementará.

Por último, otra flagrante tergiversación refiere al examen virtual de ingreso a las residencias, que la nota citada caracteriza como “un éxito”. Lejos de ello, los postulantes tuvieron varios problemas a la hora de rendir: la plataforma no respondía, ingresaban tarde no pudiendo completar las preguntas, no funcionaba el sistema de grabación 360º, las preguntas estaban desordenadas... a tal punto fue así que la catarata de insultos al responsable del mantenimiento de la plataforma logró que su cuenta oficial en Twitter fuera dada de baja.

Mientras los gobiernos se llenan la boca hablando del “fortalecimiento del sistema de salud”, la crisis sanitaria, el colapso de los servicios y la propia movilización de los trabajadores de la salud están sacando a la luz una realidad inocultable. Si bien se admite que el principal problema para hacer frente a la pandemia es la escasez de profesionales capacitados, los gobiernos atacan los sistemas de formación con cierres de residencias y concurrentes. Los nuevos cargos ofrecidos solo extienden el horizonte de la precarización laboral y bajos salarios para quienes le tienen que poner el cuerpo todos los días al contagio, la enfermedad y la muerte. La “carencia de condiciones”, es decir, la incapacidad del Estado para asegurar el derecho a la salud, exige profundizar la acción de profesionales y trabajadores por un programa propio.

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