Etchevehere: Un fallo político a favor de un terrateniente macrista

Escribe Ana Belinco

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La jueza del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Paraná, María Carolina Castagno, desestimó la denuncia de Dolores Etchevehere y ordenó el desalojo de la estancia Casa Nueva. Al terreno había ingresado un grupo de militantes de Juan Grabois para desarrollar el Proyecto Artigas. En su exposición la magistrada defendió el derecho a la propiedad privada, calificó la medida como un accionar “inconsulto y clandestino”, avaló el reclamo de los tres hermanos Etchevehere y de su madre, Leonor Barbero Marcial y ordenó la “restitución inmediata" vía un “desalojo pacífico”. Es claro que en este litigio no estuvo en juego el principio de la propiedad privada. El fallo es un llamado a la pelea contra los trabajadores y el socialismo. Pasadas las 15 horas ingresaron a la estancia las Fuerzas Especiales de La Paz, la Policía de Entre Ríos y el Centro de Operaciones de Emergencia para cumplir las órdenes de la justicia. Dolores Etchevehere, que se encuentra dentro del casco, se resiste a acatar el fallo: “No voy a salir, me van a tener que sacar muerta”. Mientras el operativo se sucedía en la puerta se entabló un festejo entre los hermanos y la titular del Pro Patricia Bullrich, entre gritos de ¨Viva la propiedad privada¨ y cánticos del Himno Nacional.

Por su parte Juan Grabois, a través de una carta difundida en redes sociales, declaró que van a acatar el fallo judicial al que calificó como una “derrota” para su corriente. Hizo cargo a la familia Etchevehere de “operar a todo trapo la maquinaria de ablandar jueces, políticos, incluso sacerdotes y movimientos sociales”, y dirigió un mensaje al poder político tras denunciar el desalojo de Guernica. "Al presidente Fernández, al gobernador Bordet, al gobernador Kicillof, a los poderes institucionales de la democracia, les pedimos que dejen (!!) de ceder ante el poder fáctico. Ese mismo poder es el que desestabiliza política y económicamente la Argentina", dijo. Aseguró que un grupo de mujeres de su organización se quedará junto a Dolores Etchevehere para garantizar su seguridad. Horas antes en un comunicado, la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina expresó que “no avala las tomas” porque “son ocasión de violencia y agitación social, muchas veces incentivadas”. El papismo de Grabois quedó en ‘orsai’.

En el caso Etchevehere, sin embargo, la propiedad privada, siempre estuvo a resguardo; en Guernica también, solo se trataba de que los trabajadores pudieran tener una vivienda propia. Terminó como empezó, como un litigio judicial en el marco de una disputa familiar, en el que nadie sacó los pies del plato institucional. Las banderas de Reforma agraria que dice mantener en alto Grabois no son más que banderas para la tribuna, porque nunca va a imponerse una medida de este tipo por vía pacífica dentro de los márgenes del régimen burgués. La burguesía agraria, siempre de la mano del poder de turno, impone sus reglas y sus métodos violentos y patoteros para desalojar de sus tierras a los aborígenes y campesinos en todo el territorio nacional. Es así como se expandió la frontera de la soja.

Mientras la justicia ordenaba un ¨desalojo pacífico en defensa de la propiedad privada¨ en la Estancia Etchevehere, el gobierno bonaerense de Axel Kicillof, a través de su Ministro de Seguridad Sergio Berni y con el aval del gobierno nacional de los Fernández, emprendía un desalojo violento a balazo de goma y gases lacrimógenos contra las casi 1500 familias trabajadoras emplazadas en Guernica. Un mensaje claro de parte del Estado capitalista de conjunto (y de sus medios de comunicación) que se ubica, por un lado, en defensa ´sin grieta´ de los intereses de los emprendimientos de los pulpos inmobiliarios y de las patronales a las que se subsidio por montos millonarios durante los siete meses de cuarentena y, por el otro, en detrimento de los intereses y las necesidades de las y los trabajadores que son arrojados al virus y a una mayor pauperización por medio de una apertura sin red.

El régimen de propiedad actual tiene por condición necesaria el despojo de la inmensa mayoría de la sociedad. La colonización española fue una expropiación de tierras de las poblaciones originarias en beneficio de la monarquía española, y la revolución de Mayo la expropiación del patrimonio real en beneficio de la burguesía comercial del puerto y del interior.

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