Danone Longchamps: movilización contra la represión policial

Escribe Cecilia García

Tiempo de lectura: 4 minutos

Más de trescientas personas, entre familiares, compañeros de trabajo, organizaciones sociales y partidos de izquierda -entre ellos, la Tendencia del Partido Obrero-, acompañamos a Pablo González, obrero de Danone-La Serenísima, en su denuncia contra la comisaría 4ta de Longchamps del partido de Almirante Brown por los apremios policiales que sufrió días atrás.

Pablo fue atacado por un grupo de policías mientras registraba la represión a una protesta por el despido de otro compañero, Daniel Moyano. Hace responsable al comisario Héctor Aguirre por los serios maltratos y humillaciones que sufrió durante su detención. La movilización, además de solidarizarse con Pablo, pidió la reincorporación de Moyano.

Frente a la comisaría se llevó a cabo un acto. Pablo denunció cómo fue detenido y torturado en la comisaría 4ta. Según relató, se había acercado a llevar su solidaridad a Daniel Moyano, quien se encontraba encadenado en la puerta de la planta a modo de protesta por su despido. La familia de Moyano y otros compañeros habían decidido realizar un corte frente a la fábrica que fue reprimido por la policía y personal de Recursos Humanos de la empresa. Mientras Pablo registraba con su celular la situación, varios policías -algunos con uniforme y otros de civil, sin identificar-, se abalanzaron sobre él dándole golpes y patadas.

En la comisaría continuaron los golpes y las torturas. Tras 8 horas de detención y gracias a la presión de familiares, compañeros de trabajo y organizaciones de derechos humanos, trabajadores y partidos de izquierda, entre ellos, la Tendencia del Partido Obrero, el fiscal dictó su liberación. Antes de ello, fue revisado en la UPA de Longchamps, donde el personal médico fue apretado por la policía para que no constatara las lesiones que sufrió el compañero. Los organismos de derechos humanos recuordaron que en esa comisaría funcionó un centro clandestino de detención y tortura durante la última dictadura militar. Ese pasado persiste.

Es que la detención de Pablo, seguida de los apremios ilegales no fue un “exceso” policial. Forma parte de una acción pergeñada por la patronal, que utiliza al aparato represivo para aleccionar mediante golpes y torturas a los trabajadores. Por su parte, Atilra mantuvo un silencio hermético ante un hecho tan grave. Lo mismo ocurrió y ocurre con Daniel Moyano, por el cual, hasta el momento, nadie del sindicato salió a exigir la reincorporación.

El despido de Daniel Moyano y la detención de Pablo forman parte de un plan de ajuste, persecución, despidos y suspensiones de parte de la patronal de Danone-La Serenísima contra el conjunto de los trabajadores. Este intento de regimentar a los trabajadores de la fábrica va a ser superado por la movilización y la organización. Por la reincorporación de Daniel Moyano. Abajo la causa contra Pablo González. Juicio y castigo a los torturadores de la Comisaría 4ta. Más de trescientas personas, entre familiares, compañeros de trabajo, organizaciones sociales y partidos de izquierda -entre ellos, la Tendencia del Partido Obrero-, acompañamos a Pablo González, obrero de Danone-La Serenísima, en su denuncia contra la comisaría 4ta de Longchamps del partido de Almirante Brown por los apremios policiales que sufrió días atrás.

Pablo fue atacado por un grupo de policías mientras registraba la represión a una protesta por el despido de otro compañero, Daniel Moyano. Hace responsable al comisario Héctor Aguirre por los serios maltratos y humillaciones que sufrió durante su detención. La movilización, además de solidarizarse con Pablo, pidió la reincorporación de Moyano.

Frente a la comisaría se llevó a cabo un acto. Pablo denunció cómo fue detenido y torturado en la comisaría 4ta. Según relató, se había acercado a llevar su solidaridad a Daniel Moyano, quien se encontraba encadenado en la puerta de la planta a modo de protesta por su despido. La familia de Moyano y otros compañeros habían decidido realizar un corte frente a la fábrica que fue reprimido por la policía y personal de Recursos Humanos de la empresa. Mientras Pablo registraba con su celular la situación, varios policías -algunos con uniforme y otros de civil, sin identificar-, se abalanzaron sobre él dándole golpes y patadas.

En la comisaría continuaron los golpes y las torturas. Tras 8 horas de detención y gracias a la presión de familiares, compañeros de trabajo y organizaciones de derechos humanos, trabajadores y partidos de izquierda, entre ellos, la Tendencia del Partido Obrero, el fiscal dictó su liberación. Antes de ello, fue revisado en la UPA de Longchamps, donde el personal médico fue apretado por la policía para que no constatara las lesiones que sufrió el compañero. Los organismos de derechos humanos recuordaron que en esa comisaría funcionó un centro clandestino de detención y tortura durante la última dictadura militar. Ese pasado persiste.

Es que la detención de Pablo, seguida de los apremios ilegales no fue un “exceso” policial. Forma parte de una acción pergeñada por la patronal, que utiliza al aparato represivo para aleccionar mediante golpes y torturas a los trabajadores. Por su parte, Atilra mantuvo un silencio hermético ante un hecho tan grave. Lo mismo ocurrió y ocurre con Daniel Moyano, por el cual, hasta el momento, nadie del sindicato salió a exigir la reincorporación.

El despido de Daniel Moyano y la detención de Pablo forman parte de un plan de ajuste, persecución, despidos y suspensiones de parte de la patronal de Danone-La Serenísima contra el conjunto de los trabajadores. Este intento de regimentar a los trabajadores de la fábrica va a ser superado por la movilización y la organización. Por la reincorporación de Daniel Moyano. Abajo la causa contra Pablo González. Juicio y castigo a los torturadores de la Comisaría 4ta.

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