Una despedida que dio la vuelta al mundo

Escribe Joaquín Antúnez

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Durante todo el jueves 26 de noviembre a lo largo y ancho del mundo se hizo sentir el último adiós al astro del fútbol Diego Armando Maradona. India, México, Inglaterra, Siria, Italia, Brasil, Holanda y China son algunos de los países donde se hizo sentir fuertemente la movilización para despedir al Diego.

El evento más destacado, luego del vivido ayer en Plaza de Mayo, se dio en Nápoles, ciudad donde Maradona vistió la número 10 del Napoli entre 1984 y 1990. Allí se consagró como el ídolo máximo de la institución, el alcalde de Nápoles ya anunció que el estadio San Paolo pasará a llevar el nombre de otro santo, el de Maradona.

Los hinchas se concentraron desde temprano frente al estadio para despedir a su ídolo, desde ancianos hasta niños, con lágrimas en los ojos, construyeron un altar y fueron dejando distintas pertenencias para recordar al 10. Un periodista de ESPN señaló "es impresionante lo que la gente deja. Pelotas, masitas, pizzas, banderas argentinas, dibujos de chicos, cartas. Acá hay una pizza, con la propaganda de la pizzería, con la cara de Maradona" (La Nación, 27/11)

En la India se erigieron distintos altares en toda la ciudad para recordar a Maradona, aunque la mayoría de las personas se congregaron en la estatua en el centro de la ciudad donde se lo vé a Diego levantando la copa del mundo de México 86. En China, frente a la embajada argentina se levantó también un altar por donde miles de personas circularon durante todo el día para rendir el último homenaje.

En Siria, que se encuentra bajo asedio constante, se pudo observar al artista Aziz Al-Asmar, desarrollando sus tareas como es costumbre sobre los edificios en ruinas tras los bombardeos, en esta ocasión para conmemorar al “genio del fútbol mundial”.

Estas enormes muestras de afecto y pasión futbolero que desató la muerte de Diego Maradona muestra lo profundo que ha calado en los explotados del mundo la obra del “10” dentro de la cancha. El genio futbolístico de Maradona es indiscutible y será recordado por largas generaciones. La popularidad del fútbol y del propio jugador opaca cualquier movilización para conmemorar a cualquier otro deportista de la misma disciplina o de cualquier otra.

Existió otra movilización, la de los gobiernos y las asociaciones futbolísticas, que no han dudado en convertir al fútbol en un enorme negociado capitalista, del cual la propia imagen de Maradona constituye un pilar de lucro para diversos pulpos publicitarios y de otras índoles.

Ninguna movilización “de los de abajo” pudo ser organizada “por los de arriba”, lo que marca la brecha que existe no solo en torno a los sentimientos por Diego, sino incluso a la incapacidad de los gobiernos del mundo para lograr siquiera encaminar una evocación popular.

Maradona despertó durante décadas la pasión en todos los rincones del planeta, esa gambeta que encaraba sin miramientos a los rivales quedó grabada en la memoria de millones de trabajadores del mundo.

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