Francia: multitudinarias marchas contra la ´ley de seguridad´ de Macron

Escribe Emiliano Monge

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Quinientas mil personas marcharon en toda Francia contra la ley de seguridad global impulsada por Macron.

Esta ley prevé la ampliación de las prerrogativas de la policía municipal, restringir la difusión de la imagen de los policías, equipar a la policía con cámaras peatonales para generalizar el reconocimiento facial. Los artículos 21, 22, 24 de la ley de Seguridad Global prohíbe grabar a los policías, permiten interrogar a los periodistas tras detenerlos en las protestas, usar drones, y avanzar en la privatización de la seguridad, una tercerización de la represión. En Le Parisien, la semana pasada el ministro del Interior, Gerald Darmanin, ´denunció´ el clima de intimidación que padece la policía. Según el ministro, “el cáncer de la sociedad es la falta de respeto hacia la autoridad”.

“La policía francesa está sometida, desde hace años, a mucho estrés, por la lucha antiterrorista, la delincuencia al alza, el acoso a las comisarías en los barrios difíciles y las continuas protestas en la calle. Los agentes son víctimas asimismo de muchas agresiones. Según un estudio hecho por el diario Le Figaro, la violencia contra la policía se ha multiplicado por dos en los últimos quince años. Los suicidios de policías y gendarmes suponen una auténtica epidemia” (lavangurdia, 25/11).

En París se reunieron más de 150 mil personas para repudiar esta ley de impunidad. En una movilización que iba desde la Plaza Nation hasta la plaza Bastille, se reunieron organismos de derechos humanos, periodistas, sindicatos, organizaciones sociales y víctimas de la represión policial, para repudiar esta ley aprobada por la cámara baja el miércoles pasado, bajo la coordinación del agrupamiento #StopLoiSécuritéGlobale. En muchas alcaldías de Francia gobernadas por la alianza de Verdes, PS o PCF, las movilizaciones fueron encabezadas por los alcaldes. Según cifras del Ministerio del Interior, 46.000 personas se movilizaron en la capital. A partir de las 13 horas, un grupo de chalecos amarillos ocupó la Place de la République al grito de “¡Libertad! Libertad!”. Miles de personas salieron a las calles de Lyon (13.000), Burdeos (6.000) o incluso Montpellier (5.000).

La violencia policial durante la manifestación no se hizo esperar. Frente a la represión policial, los manifestantes hicieron barricadas en diferentes puntos durante toda la jornada. La violencia generada por el accionar de la policía fue buscada por el gobierno para justificar la represión y victimizarse. Darmanin, a las 19 horas dijo que condenaba la “violencia inaceptable contra la policía”. Pero la fiscalía de París anunció en ese momento de la tarde que ya había puesto a veintisiete personas bajo custodia policial (Le Monde).

Un fotógrafo independiente de origen sirio, colaborador de Polka y Agence France-Presse (AFP), Ameer Al Halbi, de 24 años, fue hospitalizado con la nariz rota. Según la Asociación Reporteros sin Fronteras que denunció la “inaceptable” violencia policial contra el fotógrafo sirio, herido durante la marcha parisina, el ataque policial se había producido antes de las 14 horas. Según el Ministerio del Interior, 62 personas resultaron heridas entre la policía (incluidas 23 en París) y 81 personas arrestadas. “Ya no podemos hablar de democracia en un estado que prohíbe a los periodistas tomar fotos” dijo un trabajador de prensa (Le Monde, 28/11).

En las últimas semanas hubo un crecimiento de la violencia policial y la islamofobia. Miles se habían movilizado el martes 17 y sábado 21 de noviembre en todo el país para denunciar la ley de Macron. El lunes por la noche se evacuó brutalmente un campamento de 400 migrantes en París. Las imágenes de la policía dando patadas a quienes se manifestaban provocaron escándalo y duras reacciones políticas. También se pudo observar a través de las cámaras de seguridad la golpiza a un productor de música negro por parte de cuatro policías que entraron a su negocio y lo molieron a palos. Las grabaciones de video de estas escenas se han visto millones de veces en las redes sociales.

La polémica fue tal que Matignon había resuelto anunciar una nueva reescritura del texto de la Ley por parte de una “comisión” independiente (Le Monde), pero luego dijeron que se trató de un malentendido (Nouvelobs, 29/11). El encardo de relaciones parlamentarias, Marc Fesneau, dijo que en el polémico artículo 24, “todavía necesita ser perfeccionado”, y se anuncia desde el Parlamento, “meses de trabajo” (Franceinfo, 29/11), prometen “trabajar con sindicatos y asociaciones de periodistas”.

La violencia policial un tema recurrente. Durante las movilizaciones de los chalecos amarillos hubieron numerosos heridos y manifestantes tuertos por el impacto de balas de goma o por granadas lacrimógenas. En Marsella una mujer murió por una herida en un ojo. También se repiten asesinatos policiales como el de Adama Traoré.

Represión contra las protestas

El objetivo de Macron fue hacer una ley para prevenir las protestas sociales, reducir las libertades democráticas y de prensa. Pero este intento se da de bruces con la crisis económica y sanitaria que se desarrolla irrefrenablemente. En Francia, durante el tercer trimestre, se perdieron 1 millón de puestos de trabajo. Los despidos y las suspensiones se acumulan en turismo, en la industria automotriz y en comercio. La crisis sanitaria no cesa, y mientras trascurre una la segunda ola, ya se anuncia una tercera. Los ataques contra los inmigrantes sin papeles que reclaman legalizar su condición, los ataques racistas de la policía o las leyes “separatistas” e islamofóbicas, muestran tendencias reaccionarias del “liberal” Macron. La policía había anunciado que no puede “operar” con la actual legislación, porque estarías descubierta por la justicia y el poder legislativo, lo que constituye una crisis al interior de las fuerzas de represión. La V República está en crisis, la respuesta que se da a la crisis sanitaria, económica, política y ecológica es la represión y el cercenamiento de las libertades.

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