Danone y la crisis que se avecina

Escribe Bárbara Carrillo

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Las últimas horas estuvieron marcadas por la noticia de que Danone se iría del país a mediados del 2021, amenaza que la empresa francesa viene instalando en los medios desde hace varias semanas. Pero en estas declaraciones de "revisión de cuentas" de la patronal, hay algo mucho más profundo. Los propios CEO de la empresa lo mencionan: "irnos sería la última decisión". La primera, por supuesto, es imponer despidos y un ataque brutal al salario y las condiciones de trabajo.

Danone es el mayor productor de yogures del mundo y emplea a unos 100 mil trabajadores a nivel global. Pero tras cuatro años consecutivos de caídas en las ventas y con un desplome bursátil de casi 30%, este gigante de la alimentación, plantea recortar unos 2.000 puestos de trabajo y colocar a la venta las diferentes plantas que tiene alrededor del mundo, con el objetivo de ahorrar 1.200 millones al año hasta 2023. Entre las filiales de Danone, se encuentra la Argentina, la cual emplea a unos 6.000 trabajadores.

Dentro del país, Danone/La Serenísima Longchamps es la planta que más trabajadores concentra, con más de 1.000 operarios, y donde están apuntados todos los dardos. Danone habla de un "exceso de personal" en el país, que llegaría a casi un millar de puestos de trabajo. En Longchamps, esto alcanzaría a unos 200 o más trabajadores.

A principios de año, en la planta del sur del conurbano, la patronal comenzó a imponer toda una serie de ataques. Uno de ellos consistió en recortar salarios al eliminar el régimen del 7×2 para pasar a todos al régimen de 44 horas (como indica el convenio). Esto significó una pérdida del poder adquisitivo de más de un 40% y, aunque todavía sigue una pelea a nivel legal, la patronal pretende extender esta modificación a toda la fábrica antes de que termine el año.

Con el comienzo de la pandemia, las condiciones de trabajo se expusieron de una manera brutal. La patronal implementó a fondo la reforma del convenio lácteo con los auto relevos y la polifuncionalidad. Las medidas que tomó para resguardar la salud de los empleados fueron totalmente insuficientes, por lo que el resultado fue que casi la mitad de la planta se contagió de covid. Por el lado de los trabajadores, se encuentran bajo licencia unos 200 considerados grupo de riesgo. Sólo cobran el básico, mientras que la patronal intenta llegar a un "arreglo voluntario". Sumado a todo esto, está la situación de los activistas dentro de la planta, quienes enfrentan una persecución sin cuartel de parte de la patronal.

En medio de este vendaval, el gremio está totalmente paralizado y dividido. Atilra, con Héctor "Etin" Ponce a la cabeza, se ha desentendido de lo que enfrentan a diario los afiliados. Y, en lugar de comenzar a llamar a asambleas en las distintas fábricas del país, se limita a una disputa con el moyanismo. Estos últimos, por su parte,lanzaron una carta pública en la que se manifiestan en "estado de alerta y movilización" ante las declaraciones de Danone. Pero hasta el momento no se convocó a ninguna asamblea en los lugares donde tiene mayor peso. Lo que está claro es que Moyano no piensa ceder a su objetivo de ingresar al gremio de camioneros a la pulseada, ya que Danone maneja la distribución de frío más grande del país, con 1.200 camiones recorriendo la Argentina.

A la extorsión de Danone hay que responderle con la máxima organización. Ningún despido, ni recorte salarial. Por la deliberación en todas las plantas del país a través de asambleas que discutan y voten un plan de lucha en defensa de los puestos, los salarios y las condiciones de trabajo, donde la salud obrera cobra una vital importancia. Por la unidad con los trabajadores de SanCor, que ya han pasado por esta experiencia con la traición del gremio incluida. Por un congreso de delegados y agrupaciones clasistas del movimiento obrero.

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